Un día leí una frase de Albert Camus, en la que decía: '' Bendito el corazón que se puede doblar, porque no se romperá''.
Pero yo me pregunto, si no se rompre, no se cura, y si no se cura, no se aprende. Y si no se aprende, no se lucha.
A veces cuando eres joven, crees que nada puede hacerte daño, como si fueras invencible. Tienes toda la vida por delante y grandes planes. Encontrar la pareja perfecta, alguien que te complete, por ejemplo. Pero con el tiempo te das cuenta de que no siempre es tan sencillo. Hasta el final de tu vida no te das cuenta de que los planes sólo eran eso, planes. Y al final miras hacia atrás, en lugar de hacia adelante, y quieres creer que has aprovechado lo que te ha dado la vida, y que dejas algo bueno detrás de ti. Quieres que todo haya importado.
La idea sencilla que la mayoría de gente no entiende es que todo lo que pensamos y decimos, crea nuestro futuro. Enviamos los pensamientos ''al universo'', que nos los ''devuelve'' como experiencias. Es muy sencillo, pero la mayoría no lo entiende. Nunca antes lo han oído y les parece ridículo. Pero si aceptas que con cada pensamiento y cada palabra, estás pintando tu futuro, que lo estás creando, creando tu propia vida, todo es más sencillo. Aunque difícil de aceptar. Porque cuando mires atrás en tu vida, destacarás ciertos momentos. El dia de tu primer beso, el dia de tu primera ruptura, el dia en el que te volviste a enamorar... Y entonces, no sabes que pensamientos o que devoluciones te llevaron a esas situaciones. El remordimiento y el dolor por no saber como llegaste a esos momentos, el no saber como actuar de ahora en adelante.
Aunque el remordimiento llega bajo todas las formas, maneras y tamaños. A veces es pequeño, como cuando haces algo malo por una buena razón. Otras es mayor, como cuando fallas a un amigo. Algunos escapamos de las puntadas del remordimiento tomando la decisión correcta. Poco frecuente.
Algunos no tenemos tiempo para arrepentirnos porque miramos al futuro. A veces tenemos que luchar para hacer las paces con el pasado.
Y a veces, enterrramos nuestros remordimientos, prometiéndonos que cambiaremos de forma de ser. Pero nuestros mayores remordimientos no son por las cosas que hicimos, sino por las que no hicimos, cosas que no dijimos y que podrían haber ''salvado'' a alguien que queremos.
Una pregunta para terminar: ¿Alguna vez te has preguntado si creamos los momentos de nuestras vidas? ¿O si son esos momentos los que nos crean a nosotros?
Namaste