martes, 20 de septiembre de 2022
Insomnio
miércoles, 17 de agosto de 2022
Recuerdos
No tengo muchos recuerdos de cuando era pequeño, y con pequeño me refiero a antes de los 8-9 años.
Tengo flashes, o fragmentos de recuerdos. Solo eso.
Recuerdo un complejo de chalets, un rio, mirar a la derecha y ver al fondo el mar. Al otro lado del rio, una carretera, un edificio grande gris, y una colina que se levantaba justo detrás. Recuerdo estar en la calle, jugando con dos vecinos (que no puedo ver sus caras) con un juguete de esos que tiene un muelle que te hace saltar. Era Deba.
Tengo el recuerdo de una calle y una verja verde enorme, con un colegio de fondo, creo que era Pontevedra, no lo tengo claro.
Recuerdo estar en clase con Don Alfredo y como nos golpeaba con una regla gorda de madera en las manos como castigo. Eso era Cuenca.
También recuerdo mi habitación en Guadalajara, una habitación que tenia la peculiaridad de que la cama se levantaba y se guardaba y parecía un armario, y que cuando iba a dormir, se bajaba. Recuerdo estar en el patio de la comunidad corriendo con mi bici de ruedas amarillas. Recuerdo tener uno de esos juguetes que le regabas la cabeza y crecía césped. Recuerdo tener la mano ensangrentada, y ver un cristal roto y que había golpeado uno de los cristales de la puerta del pasillo, recuerdo que era un problema con mi padre, pero no recuerdo que era.
Recuerdo que una tarde, mi madre se fue y me quedé solo con mi padre en casa. No me acuerdo ni siquiera si estaba mi hermano pequeño. De ese día solo tengo el recuerdo de que yo lloraba, y que recibí varias ostias en el culo y algún que otro bofetón. Insultos, gritos y más golpes. Yo lloraba y gritaba. Recuerdo escuchar las amenazas de mi padre de que si le decía algo a mi madre... en fin, supongo que ya sabéis, no tengo ni que decirlo.
Recuerdo ir con mi madre al alergólogo, y decirle que tenía hambre, y quería merendar, y por eso entramos al cajero. Recuerdo que justo cuando íbamos a salir, que mi madre había sacado 4000 pesetas para ir a comprar la merienda al Caprabo, en la puerta había un hombre con camiseta blanca, chaqueta oscura, tejanos claros, gafas de sol y unas bambas blancas, que nos empujó a mi madre y a mi hacia adentro y sacó una pistola, un revolver plateado, (que a día de hoy no sabemos aún si era falso o no), recuerdo que nos separamos uno a cada lado del cajero, y que mi madre después de unos segundos se abalanzó sobre él y le agarró la mano de la pistola, y que yo pude abrir el pestillo de la puerta del cajero, y salir a pedir ayuda. Recuerdo esa sensación de que me había meado encima, y efectivamente así fue. Salí pidiendo ayuda, y recuerdo la cara de la gente mirándome llorar mientras goteaba meado por mis pantalones. Tengo la imagen de ver al hombre con gafas de sol caminando por la calle Mandri, y girando por General Mitre.
Recuerdo un día estar en mi habitación, escuchar gritos, bajar de la cama por mi escalera, y ver a mi madre a través del pasillo con la luz de su habitación encendida, fuera de sus cabales, gritando y tirando cosas por el suelo, no voy a dar más detalles. La siguiente imagen que tengo es estar en el balcón de la terraza de mi habitación mirando como se abría la puerta y ver salir del parking un Opel Corsa rojo por la rampa, y recuerdo sentir alivio, ese sentimiento sí que lo recuerdo.
A partir de ahí, todo está mucho más claro. Recuerdo muchísimas más cosas. Muchísimos más recuerdos. ¿Por qué? ¿Será el alivio? ¿Será la edad? ¿O que nuestro cerebro a partir de esos años empieza a almacenar más cosas?
Yo, de los 0 a los 9 años. Esos son todos los recuerdos que he podido recordar durante el día de hoy.
Hoy me ha hecho pensar en mi infancia. El porque no tengo recuerdos de esa época, el por qué no consigo incluso haciendo memoria, recordar localizaciones o personas, o momentos. ¿Será el subconsciente?. ¿Será el cerebro, consciente, que borra según que recuerdos? No lo sé. No me preocupa ahora mismo.
Pero también he estado pensando en que no hay que darle vueltas al pasado. Ahí está y no se puede cambiar. Es más, cuando te das cuenta o eres consciente de que vas a morir, tarde o temprano, pones muchas más ganas en vivir y en querer crear recuerdos maravillosos.
Disfrutad de la vida, que cuando te des cuenta, se te habrá casi ido de las manos y no te habrás dado ni cuenta.
viernes, 12 de agosto de 2022
Música
La música, que gran amiga y compañera la música.
La música, una infravalorada.
A decir verdad, mucha gente no "valora" suficientemente la música, las canciones con letra en este caso. Se centran en la melodía, pero yo, desde pequeño, me fijo mucho más en las letras que en la melodía en sí. Supongo que será porque para mí, que a veces me resulta algo difícil expresarme, encuentro ese refugio en letras de canciones, para poder transmitir lo que quiero decir.
Muchas veces, pongo música dependiendo de mi estado de ánimo, en las que se vea reflejado con la letra de esa canción, como ahora.
Si una canción fue creada (tenga letra o no), es porque una mente humana la creó debido a su estado de ánimo o con ganas de expresar como sentía alguna cosa o suceso en particular, y aunque cada persona seamos un mundo y seamos diferentes, las sensaciones, pensamientos o estados de ánimo, pueden y seguramente son muy parecidos entre cada uno de nosotros.
La música, una transmisora de mensajes; de sentimientos.
Que me acompaña en noches de insomnio, antes de dormirme, haciendo deporte, caminando por la calle, escribiendo...
La música, ha sido una gran compañera. Lo es, y espero que lo siga siendo en un futuro.
martes, 19 de julio de 2022
Dilemas
Pues hoy he vuelto al psicólogo, la verdad es que no sentía una necesidad muy fuerte para ir, pero había pequeñas cosas que quería hablar.
Aunque estoy mucho mejor, tanto físicamente como fisiológicamente, emocionalmente, hay días en los que estoy por los suelos. Pero es normal, forma parte de las emociones.
Se me han juntado muchas cosas, y por supuesto que me gustaría que mi vida tuviera un rumbo diferente, pero ahora mismo es la que es, lo único que puedo hacer es afrontar de forma diferente el como me siento ahora mismo.
La charla con Ricardo ha ido bien, hemos tocado varios temas, pero centrándonos en lo que me hace sentirme mal en momentos de bajón. Por supuesto que esos momentos seguirán ahí, hasta que llegue la solución o desenlace al problema. El trabajo lo sigo haciendo, cada vez es más automático, y cada vez estoy más cerca del 100%.
Estos últimos días he escrito varias veces a mi padre, pero no lo he llegado a enviar. Le escribía que tenía la intención de, en navidades, pasar por su ciudad para que pudiéramos comer juntos, no lo he llegado a enviar. No sé el porque. La verdad es que si que es cierto que queda un mundo hasta navidades, pero algo hacía que me dieran ganas de enviarlo, y otras me hacían frenar esas ganas. Pero queda mucho, supongo que ya tendré tiempo de enviarlo. No sé ni donde voy a estar dentro de 1 mes, voy a saber donde voy a estar en Navidades.
La relación con mi madre, es buena ahora mismo, aunque no soporto algunas de sus formas o cosas que hace. Ella siempre ha sido una persona que tiene (sí o sí) que tener la razón en todo. Es frustrante a veces el proponer cosas, y tener que oír que lo has hecho mal, que así no se hace, o simplemente un: "déjame a mi, porque menudo desastre". Ella siempre ha sido así. Siempre tiene razón y no tengo la esperanza de que cambie. Como por ejemplo el tema del coche, es complicado el proponer coches, enseñar cosas, y recibir frases negativas, o defectos en CADA UNA DE LAS cosas que envío: que si este es viejo, que si este es diésel, que si este tiene demasiados kilómetros, que si este es pequeño, que si este está en Jaén y no sabes si te puede dejar tirao.. TODOS LOS COCHES VAN A SER UN POCO PEQUEÑOS PARA MÍ, COJONES!
Ah, y del trabajo, mejor ni hablemos, porque telita, telita, tela!
Y de momento, esto ha sido todo por hoy. Ya nos hemos despachao agustito.
No vamos a tocar el tema principal, porque hoy, estamos más sensiblones de lo normal.
domingo, 17 de julio de 2022
Otro día de reflexión
Ahora mismo, siento algo de frustración, ya que con el tiempo, me he dado cuenta de que algunas de las decisiones que he tomado un tiempo atrás, no todas han sido positivas.
Por ejemplo, el pedir un préstamo, simplemente para tener dinero y no ser un muerto de hambre y poder tenerlo para gastarlo en multitud de cosas.
Vamos a ver, yo nunca he sido una persona que ha disfrutado de la libertad o abundancia del dinero, y en mi casa siempre se han pasado las cosas jodidas, desde que tengo 9 años, mirando hasta el último céntimo. No digo que eso sea negativo, porque me ayudó a comprender que se pueden hacer maravillas con poco, o entender que algunas cosas no las necesitaba y que solo eran lujos y caprichos.
Supongo que como en mi penúltima relación, (que fue bastante tóxica), y también por parte de mis suegros de aquel entonces, que muchas veces soltaban comentarios en referencia a mi poco poder económico (aunque de una forma menos educada), no digo que fuera de continuo, pero era algo que de vez en cuando se me decía como quien no quiere la cosa y la verdad es que me hacía sentir bastante mal. Eso no se lo he contado nunca a nadie, ni a mi madre, porque sabía que con el carácter que tiene, los iba a poner de vuelta y media.
No quiero ponerlo como excusa, porque no lo es, pero supongo que eso fue eso lo que me llevó a pedir un préstamo cuando me quedé sin trabajo. En mi mente, recuerdo que estaba ese miedo a volver a escuchar esos comentarios, y sobre todo a perder a esa persona que quiero tanto por no poder ir a cenar o gastarlo en cosas. Cosa que ahora he comprendido que no era necesaria, hay cosas que valen más que el dinero y que se pueden hacer cosas muy grandes con poco. Y ahora lo voy arrastrando. Porque por ejemplo, si no hubiera pedido ese préstamo entonces, ahora mismo podría pedirlo para poder comprarme un coche y ya no tendría esa frustración de tener el carnet y no poder conducir ni hacer todo lo que quiero hacer.
Son decisiones que se toman, y ahora hay que afrontarlas, y seguir luchando, pero sobre todo aprender. Y está más que aprendido.
Lección aprendida. A seguir adelante y sopesar esas decisiones.
sábado, 16 de julio de 2022
El objetivo
Bueno, pues ya está, y ha pasado todo. Nervios, ansiedad, ganas de que llegara el momento.
La verdad es que lo he pasado por los pelos, pero ahora mismo, tengo una sensación de euforia tal, que podría salir volando. Una sensación de satisfacción, enorme.
Ahora el siguiente punto, que se presenta más difícil ahora, es conseguir un coche, y eso genera frustración. Ahora mismo cogería un coche, mi permiso, música, y conduciría horas y horas, a muchos sitios. Ganas de cantar a pleno pulmón conduciendo, con la ventanilla bajada sintiendo el aire en mi cara, ganas de sentir esa libertad.
Las cosas, se pueden poner muy difíciles, pero cualquier cosa, con esfuerzo y constancia, se pueden conseguir.
martes, 12 de julio de 2022
El hilo
Cuenta una leyenda, que las personas destinadas a conocerse están conectadas por un hilo rojo invisible. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado a sus dedos, a pesar del tiempo y la distancia.
No importa lo que se tarde en conocer a esa persona, ni tampoco importa el tiempo que pases sin verla, ni tampoco importa si vives en otro país: el hilo se estirará hasta el infinito, pero nunca se romperá. Su dueño es el destino.
Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así, en la leyenda, el Abuelo de la Luna, sale cada noche a conocer a los recién nacidos y atarles un hilo rojo en su dedo. Un hilo que decidirá su futuro y sus encuentros, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan. La leyenda dice lo siguiente:
"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino, vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mando llamar para que la trajeran ante su presencia.
Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevada atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir el hilo. La búsqueda la llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: " Aquí termina tu hilo", pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja. El emperador empujó a la campesina, que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.
Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era casarse con la hija de una general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente, al levantárselo, vio que ese hermoso rostro, tenía una cicatriz muy peculiar en la frente".
Personalmente, cada uno tiene sus más y sus menos sobre esta leyenda.
¿Creo en el destino?
-Rotundamente sí.
¿Creo en esta leyenda?
-No es que crea o no, sino que tú
eres mi hilo rojo.
Es difícil explicarlo, pero quien lo experimenta lo sabe, conoce esa sensación de saber que es esa persona con quien está destinado a encontrarse, y no importa lo que pase, los altibajos por los que se pasen o los muchos problemas que puedan surgir.
Porque sé que somos nuestro hilo rojo.
miércoles, 6 de julio de 2022
Figuras
lunes, 27 de junio de 2022
Brisa
martes, 21 de junio de 2022
Last night
Hoy hace dos meses que pasamos la última noche juntos.
Lo recuerdo como si fuera ayer (o eso quiero), aunque la verdad, es que se me hace como si hubieran pasado siglos.
No quiero estar más tiempo separado de ti.
lunes, 20 de junio de 2022
Ella 2.0
domingo, 19 de junio de 2022
A quien le pueda interesar...
Voy a dejar por aquí, algunos ejercicios que me han llevado a mi cambio. Los que me han ayudado y me han llevado a conseguir ser quien quiero ser.
Son cosas que pueden parecer muy simples, pero que ayudan sobre todo a la mente. No se tienen que seguir a rajatabla, simplemente, explorar y conocer.
1. CAMINAR: Caminar ayuda a despejar mi mente, pero sobre todo ayuda a tener una perspectiva diferente.
2. DARME UN CAPRICHO: Me tomo un momento/rato largo/día, para relajarme haciendo lo que me apetece exactamente en ese momento.
3. SENTARME Y OBSERVAR: Me siento en una terraza o un banco, y observo el entorno y disfruto de ello.
4. ME EDUCO: Investigo que es lo que estoy experimentando mentalmente, y adquiero conocimientos y ,sobre todo, recursos para afrontar los problemas que me puedan venir. No solamente tiene que ser algo que esté experimentando yo, puede tratarse de mirar videos o leer para conocer algo nuevo o aprender sobre ello, (ciencia, historia, geografía, arte...)
5. PLANIFICACIÓN: Escribo la noche anterior, en un papel (ahora ya mentalmente) una lista de cosas que tengo que hacer ese día.
6. ESCRIBO PUNTOS BUENOS: Escribo una lista de puntos fuertes que tengo.
7. AVANZAR: Por mucho que parezca que me estoy quedando estancado, pienso en como puedo seguir haciendo pasos al frente, por pequeños que sean, siempre suman.
8. AFICIONES: Practico alguna afición que tenía en el pasado, o algún hobby con el que me lo paso bien y me aporta algo positivo.
9. PRIORIZAR: Decido lo que es importante de verdad en ese momento. A las obligaciones extra, digo no. A las situaciones o lugares que no me apetecen, también les digo no.
10. LLORAR: No retengo las emociones, luego me siento bastante mejor que si las hubiera retenido.
11. HABLA POSITIVAMENTE CONTIGO MISMO: No hablo conmigo de forma negativa. Construcción si, destrucción no.
12. VIAJE: Recuerdo que la vida es un viaje, que todo lo que está pasando ahora mismo es temporal, que pasará.
A quien le pueda servir, estaré contento y feliz de haber podido ayudar o aportar mi granito de arena si alguno de estos ejercicios os sirve.
viernes, 17 de junio de 2022
Extintor
Mi vida laboral ahora mismo, siento que es una absoluta mierda pinchada en un palo.
Me están saboteando en la empresa donde estoy, y me están
haciendo la vida complicada no, lo siguiente. Duele ver cómo te has dejado la
piel por este trabajo y por esta empresa, un trabajo que al final muchas veces
conseguía estresarte hasta tal punto que costaba dormir, para que ahora,
después de tanto sacrificio y tanta entrega te estén tratando de esta manera. No es justo.
Porque uno viene con la mejor de las actitudes, viene con la
mejor de las caras posibles, y con las ganas de ayudar y sumar y sumar, y no se
puede.
Haces el trabajo previo, como un loco, y estás unos días de
baja por problemas de salud, y te quitan todo y te dejan sin nada. No es justo.
Te hacen trabajar como un loco, y tu como un imbécil
comprometido porque te adornan todo con buenas palabras.
Al final, somos un puto número, y como la empresa va como el
culo, y no tienen dinero para despedir a nadie, buscan, que seas tú el que
renuncies para poder ahorrarse algo de dinero.
No voy a negar que la frustración es enorme, y el estrés o
los sentimientos de rabia e impotencia son muy altos. Y por no hablar del nivel de empatía
hacía los trabajadores, está muy por debajo de los mínimos que se deberían
esperar.
Menos mal que he aprendido a gestionar todos estos
sentimientos y ahora no me afecta como me hubiera afectado antes, pero eso no
quita que no se deba tratar así a las personas.
Aún así, es difícil estar en un sitio así.
jueves, 16 de junio de 2022
Recuerdos
Hoy ha sido curioso que mientras estaba en la práctica, salida 15 de la Ronda de Dalt, va mi profe de autoescuela, y pone una lista de Coldplay, y la segunda canción ha sido “Fix you”. Un show, los pelos de punta, al instante y un montón de recuerdos y emociones por el cuerpo. He sacado las gafas de sol, y a lo CSI Miami, pa' disimular. Estoy orgulloso porque he aguantado el tipo como un puto campeón. Llevo todo el día preguntándome como es posible que esa canción no me haya hecho “el mismo efecto” que antes. Ahora la estoy escuchando en metro y igual. Supongo que es porque habré mejorado. Todo son preguntas.
Bueno, de hecho, me pregunto tantas cosas…Si recuerdas como huelo, si recuerdas mis manos o mis brazos, si recuerdas como te miraba fijamente.
Me pregunto si recuerdas mi risa, esa risa sorda cuando llegaba a un cierto descontrol.
Me pregunto si recuerdas mis piernas. Si recuerdas lo dulce que era a veces. Si recuerdas mis bromas estúpidas y mi humor malo, pero que te hacía reír. Me pregunto si recuerdas como cocinaba. Y esa es solamente una pequeña lista de todo lo que me pregunto.
Mi suerte o mi desgracia, es que lo recuerdo todo de ti, todo.
miércoles, 15 de junio de 2022
Napoleón era zurdo
Hoy estaba pensando en cosas poco importantes, como a veces
me pasa, y he decidido buscar sobre este tema. (Sí, me aburría, y un poco de
cultura nunca viene mal).
Siempre pensamos que los ingleses circulan por el lado
equivocado, pero no solo los ingleses, casi el 40% de los conductores del mundo
circulan por la izquierda. ¿Sabes que países? ¿Sabes los motivos? Y, sobre todo,
¿sabes las consecuencias que eso conlleva?
Antes de empezar con esto, os doy una pincelada curiosa,
para chulos, los españoles, porque hubo una época en que conducía por la
izquierda o por la derecha, dependiendo de la ciudad en la que estuvieras
circulando, pero bueno, que a los “ingleses” les gusta llevar la contraria es
algo que no es nuevo ni requiere explicación. Pero, hay que ser justos, y en
este caso hay que reconocer que quienes llevamos la contraria somos todos los
demás.
¿Por qué? Porque inicialmente, en el imperio romano, se circulaba
por el lado izquierdo de la calzada y, os diré más, hasta la Iglesia se metió
en el asunto, ya que el papa Bonifacio VIII, dictó una norma o decreto en el
que obligaba a los fieles que peregrinaban a Roma a circular por la izquierda.
Por ejemplo, lo normal, es que siendo diestro (que es lo más
abundante), es que si tenías un caballo, pues te subías por el lado izquierdo
del caballo, pones tu pierna izquierda y la que levantas por encima de la
montura y la pasas al otro lado es la pierna derecha. Por lo tanto, si estás en
un camino, o si hay un bordillo te pones al lado izquierdo de ese camino o de
la calzada, es decir, circulas por la izquierda.
Si ibas a caballo, se podrían dar dos circunstancias, en la
gran mayoría de casos, que yendo con el caballo te encontraras con alguien
conocido, y lo quisieras saludar, o que por el contrario te encontraras con
alguien “enemigo”, con el cual te convenía tener el lado derecho libre, por lo
tanto, circulabas por la izquierda, por aquello de: “si te flipas, te convierto
en un pinchito con mi espada”. Por eso normalmente, se llevaban las riendas con
la mano izquierda y el arma con la mano derecha.
Hablemos de los carruajes, porque llevar el arma al lado
derecho era importante, pero en los carruajes, lo que importaba era que, en
carruajes (valga la redundancia) con muchos caballos, había que azuzar a los
caballos a latigazos, entonces, si circulabas por el lado derecho, se corría el
riesgo de dar algún latigazo a los peatones que circulaban por el lado derecho
del carro, que era la calzada. Por lo tanto, al circular por la izquierda, no
había peatones a los que se les pudiera dar, ya que la calzada es la que
quedaba a la derecha del carro.
Pero luego llegó la revolución francesa, y a parte de cortar
cabezas y tal, esta revolución cambió muchas cosas.
Napoleón era zurdo.
Él fue uno de los motivos por los que se cambió el sentido
del tráfico. (Sí, siempre los putos franceses jodiendo la marrana).
Como Francia era una potencia que dominaba prácticamente toda
Europa, por eso se cambió en prácticamente toda Europa el sentido del tráfico.
Hay varias teorías, una es que como era zurdo y era más chulo que un ocho,
dijo, pues como soy zurdo, quiero que todos los carruajes circulen por la derecha.
Hay otros que simplemente dicen que fue un acto de ruptura con el anterior régimen
de Luis XVI y que además que como los nobles circulaban por la izquierda, para
tener prioridad, como se les cortaba la cabeza, pues todo el mundo circulaba
por la derecha, ya que no querían visitar a Doña Gillette.
Y hasta aquí la tontería del día. Educa y divierte.
Y, pues estos ratitos, pues son pa’ ti.
sábado, 11 de junio de 2022
Carta a l'Àvia
Hola Àvia,
Siempre he querido hacer algo así, desde hace mucho tiempo,
pero siempre lo he dejado, porque no quería llorar, porque simplemente lo iba
posponiendo, pero ahora ya no.
Ya hace mucho tiempo que te has ido. Parece mentira que
pronto vaya a hacer 4 años, como pasa el tiempo, pero te sigo echando de menos.
Primero de todo, quiero pedirte disculpas, si te decepcioné (que no era para nada mi intención) y que sepas que siento muchísimo no
haber ido al hospital a verte en esos días. Mi dejadez de entonces, era algo
que no podía o no sabía controlar. Es algo que supongo que lo llevaré contigo
toda mi vida, ese arrepentimiento, pero también sé, que tú, con esa bondad que
tenías, y con todo lo que sé que me querías, ya seguro que me has perdonado. Y te
lo agradezco.
Si eso hubiera pasado hoy en día, hubiera estado allí,
incluso durmiendo en la silla si hacía falta. He puesto solución a mis
problemas.
Las cosas han cambiado un poco desde que te fuiste.
Te has ahorrado el Covid, una cosa bastante toca pelotas que
nos ha dado un poco “por cu” desde hace algo más de dos años. Con lo
hipocondríaca que eras y todo lo que te preocupaba la salud, lo hubieras pasado
algo mal, así que igual, hasta mejor que te lo hayas ahorrado.
Tuve algunos problemillas de salud, pero que ya están más
que solucionados. Así que no te preocupes.
Ya no juego más al baloncesto, y estoy sacándome el carnet
de coche (¿increíble eh?), y me pasa como a ti, me pegan unos sustos los
camiones y los autobuses, que mejor no te cuento, pero supongo que ya me
acostumbraré.
La mama está bien, y el Ori cada vez mejor, pero yo en
particular te echo mucho de menos. Esas charlas donde me explicabas tus
batallitas, esos momentos en la cocina donde a veces me metías casi el queso en
la boca, porque sabías que me encanta el queso. Pero cuando te echo más de
menos en Navidad, o en mis cumpleaños, donde cada año, repetías las mismas
historias, una y otra vez, pero seguían siendo igual de divertidas. Esos 20
eurillos que me dabas como si de droga se tratara, “toma toma, que no lo vea tu
abuelo”, y casi que me los metías dentro del calzoncillo.
No sabes lo que me hubiera gustado que aguantaras un poco
más, y poder haberte dado los bisnietos que te prometí. Porque conocí una
chica, que te hubiera encantado.
Es preciosa. Es la mejor persona que he conocido nunca. Me
cuida, se preocupa por mí, es atenta, detallista, romántica, divertida, es
única. He tenido unos problemas en los últimos tiempos, que me han llevado a no
ser la persona que tenía que ser. Y la he cagado, me he equivocado, y la he
perdido. Pero el otro día recordé algo que me dijiste, que la vida, como en
todo, tiene sus momentos de equivocaciones, pero que lo más importante es
aprender de los errores para no repetirlos, y seguir luchando y teniendo
paciencia para que, llegado el momento, no volver a equivocarse. Te prometo que voy a hacer todo lo posible, por recuperarla y poder formar una familia como la que tu formaste, y ser el mejor abuelo posible para mis nietos, como tú lo fuiste para nosotros, pero para mí en especial.
No te voy a negar que me da mucha rabia que no la puedas
haber conocido, porque sé que te hubiera encantado, y de echo, sé que os hubierais llevado muy bien.
Tú fuiste una luchadora toda tu vida, y te prometo que yo lo
voy a ser también. Voy a ser el ejemplo de constancia que tú me enseñaste. Me
gustaría tanto que vieras el cambio que he hecho.
Tal como te prometí cuando te presentaste en mi sueño el otro día.
Te quiero y siempre te querré.
Tu nieto, te quiere y te echa de menos.
jueves, 9 de junio de 2022
He vuelto
Aún a riesgo de que esto parezca que se convierta en un diario, me vais a perdonar, pero la entrada de hoy es corta.
Hoy he vuelto a terapia, he vuelto al psicólogo. Incluso sabiendo que no lo necesitaba, a veces va bien tener a alguien con quien hablar. En realidad,
hasta él me ha dicho, al acabar la sesión, que está muy contento con mi
situación actual, en como estoy. Incluso, que aunque solo haya sido para
desahogarme, no veía que fuera muy necesario, pero que el haber entendido yo
mismo, que tenía que hacerlo, le da más tranquilidad de que el cambio se
mantiene.
La verdad es que me ha ido bien, hemos hablado de muchos
temas, pero sobre todo de uno en particular. En momentos de un pequeño bajón,
como estoy experimentando algunos últimamente, la verdad es que va muy bien ir
para poder seguir enfocando las cosas en la dirección correcta.
El haber ido, no ha hecho más que reafirmarme y motivarme a
seguir luchando, a seguir adelante por mantener este cambio, del que estoy tan
contento, pero sobre todo en seguir luchando por ti y seguir manteniendo la
esperanza, que a veces se difuminaba y perdía esa referencia.
¡Vamos a por ello!
Feliz jueves.
lunes, 6 de junio de 2022
VIVIR
La verdad es que es complicado reconocer esto, bueno, no solamente reconocerlo, sino haberse dado cuenta de ello.
En el pasado, yo, iluso de mí, creía que estaba rodeado por
gente que me apreciaba, se preocupaba por mí, y que en el momento de necesitar
ayuda, se preocuparían de interesarse cuando uno está mal. Pero ha sido duro
darse cuenta de que no es así.
Las “amistades”, en mi caso, es algo tan efímero y volátil,
que no se plasmarlo con palabras, pero voy a intentarlo.
Sí, me siento absolutamente solo ahora mismo. Quitando, obviamente,
a mi familia, mi madre y mi hermano, con quien puedo hablar en cualquier
momento, y sé que van a estar ahí. Me siento solo.
Es duro darse cuenta de eso, proponer un plan y que pasen de
ti, o que te den largas.
Un “oye, a ver si nos vemos”, y que te respondan con un “ya
te diré”, “ya si eso te escribo” o “te digo algo”. Sí, lo reconozco, es jodido, y duele.
Ahora bien, la pregunta es, ¿preferiría estar rodeado de
gente, que ahora sé que, esa amistad, no vale ni media moneda? O, ¿preferiría
estar solo, como estoy ahora mismo, aprovechando el tiempo en mí, y no
preocupándome por gente que no vale la pena?
Para mí la respuesta es clara. Fuera lo negativo, retén lo
positivo.
El conocimiento que me ha dado esta reflexión me ha hecho
darme cuenta de que amistades que solo me querían por interés, que en cuanto no
he “sido útil”, han desaparecido. Amistades que en cuanto se ha perdido el
contacto mínimamente, han desaparecido. Amistades que las llamas para pedir
ayuda, y directamente, te dicen, ahora no puedo, te llamo luego, y no llaman
nunca. No sé, a mí, cosas así me han pasado. No sé a vosotros.
Llevo muchos años pensando en que debo salir de esta ciudad,
ya no solo porque me agobie, o me produzca un poco de rechazo ya o porque me
tenga un poco amargado, sino porque llevo demasiados años desperdiciados aquí,
sin vivir aventuras, sin conocer nuevas culturas, otros idiomas, otra gente.
Ganas de vivir esas experiencias, romper con todo aquí.
Yo tenía a esa persona a mi lado, y (no vamos a entrar en
detalles, porque ya sería muy largo) la perdí. Se fue. Ya no está. La persona
más especial que he tenido en mi puta vida, y ya no está, y quiero vivir un
montón de cosas con ella, durante toda mi vida. Yo tenía a esa persona, que era
mi mejor amiga, mi mejor persona, mi mejor amante, mi mejor todo. Y es con ella
con la que quiero vivir.
QUIERO VIVIR. Quiero vivir experiencias, tengo 33 años, y me he dado cuenta de que no he viajado una puta mierda. Estoy desperdiciando el tiempo, y no quiero desperdiciarlo más. Ganas de coger el coche, en cuanto pueda, y salir si se puede cada fin de semana, a descubrir sitios nuevos del pirineo. Pasar las navidades en otro país, ir a París en coche, ir a las Dolomitas, volver a ir a Eslovenia, pero esta vez en coche, y poder visitar todos los lugares preciosos con libertad. Bajar al sur, a Andalucía. Y un sinfín de planes más.
La vida se
me va, y no quiero que se me escapen más cosas de las que ya se me han escapado
hasta el día de hoy. Quiero viajar contigo, y que improvisemos viajes, que
hagamos nuestras rutas, visitar el País Vasco, tener la libertad para ser
libres, y ser felices guardando todos esos momentos en imágenes, para cuando
seamos mayores, viejitos y arrugados, podamos inspirar a nuestros hijos y
nuestros nietos a hacer lo mismo. A disfrutar la vida.
Y sé que contigo, la voy a disfrutar. Como disfruto cada vez
que te veo, cada vez que escucho tu voz, cada vez que hablamos. Te echo de
menos. Vuelve cuanto antes, por favor. Apuesta (no te arrepentirás), y vuelve cuanto antes, o por lo
menos, llámame para poder ver esas mejillas, esos labios y esos ojos, y poder
escuchar tu voz.
domingo, 5 de junio de 2022
El sueño
Llegó el día.
Me despierto por la mañana, y al abrir los ojos, la vi a mi lado, como siempre, desde hacía años, pero ese día, no se porqué estaba más preciosa que nunca. Las 8.36 de la mañana, y me quedé un buen rato mirándola, observando como se abrían los preciosos agujeros de la nariz con cada exhalación. Es tan preciosa, ya de normal, pero aún más cuando duerme.
Me levanto sin hacer ruido, voy al baño, me lavo la cara, y salgo de la habitación para enfilar el pasillo e ir a la cocina. Cojo dos huevos de la nevera, un aguacate y el salmón, pongo el pan en la tostadora y empiezo a preparar el desayuno.
Es el día.
En cuanto me doy cuenta, me entra un nerviosismo por el cuerpo, como nunca antes había experimentado.
Con la sartén en mano, empiezo a darle vueltas a todo, a los huevos, al día... a todo. No me lo creo aún. Es hoy. Después de tanto tiempo, es hoy.
Termino de prepararlo todo, y como un reloj, oigo que te levantas de la cama y que entras en el baño. En ese momento, preparo el altavoz, y cuando llegas a la cocina, empieza a sonar esa canción tan especial. Me mirar, sonríes, y me abrazas y empezamos a bailar lentamente, agarrados y mirándonos a los ojos. Estoy tremendamente emocionado.
Terminamos de desayunar y cojo las llaves del coche, tengo que ir a terminar de elegir el complemento.
Pasan las horas, y los nervios van aumentando. Cada vez van a más, voy a comer con mi madre y ultimamos los detalles para que todo esté perfecto. 35 primaveras, y ya me toca. Ya iba siendo hora, bromea ella.
Llega lo hora, llegamos al lugar, van llegando todos los amigos e invitados, y ya está todo preparado.
Y allí, estoy, esperando a lo mejor de mi vida, a mi futuro, a mi todo.
Y de golpe allí apareces, vestida de blanco, preciosa. Del brazo de tu padre, caminando lentamente, sonriéndome mientas se me cae alguna lágrima de emoción mezclada con felicidad. Te veo caminando hacia mí, con la belleza de una atardecer, lleno de colinas verdes, y con el mar de fondo, donde el sol naranja se refleja en las nubes. Con la belleza de algo que no he visto nunca en mi vida. Con ese vestido blanco, impoluto, puro como tu.
Llegas a mi altura, y nos damos la mano.
-"Vamos a por ello, porque no te voy a soltar nunca".- Te susurro al oído mientras te doy un beso en la mejilla.
Porque yo, sí quiero. Para siempre, por siempre. Para toda la vida. Contigo es un sí, rotundo, a todo, con todo. Contigo, es vida, es amor, es cariño, es tristeza, es vivir.
VIVIR!
jueves, 2 de junio de 2022
El dia raro
Pues la verdad es que hoy ha sido uno de los días más raros y difíciles que he tenido últimamente. Raros y duros. Y he dudado mucho sobre si publicar algo así o no.
Creo, que no sabría explicar de una forma que se pudiera
entender, y quizá se vea de una forma que puede parecer muy agresiva, pero creo
que escribirlo me va a ir bien, porque antes, eso se quedaba dentro, pero
ahora, va pa’ fuera.
Hacia la mitad del día, he empezado a tener una sensación en
el cuerpo, pero nada físico, sino algo más interior, de sentimientos. Algo no
iba bien. Me he sentado, me he calmado, he ordenado mi cabeza, y he tratado de
conservar la calma. La sensación de echarte de menos hoy, ha sido enormemente
más intenta que otros días.
He hecho los ejercicios que tenía que hacer, pero esa
sensación no paraba. Ha sido una prueba de fuego, porque ya me avisaron que
podían llegar días así. Y estoy contento de que no me afecten “como antes”.
Estoy contento de que he podido superarlo sin muchos problemas. Pero estoy aún
más orgulloso de haberlo podido hacer solo, sin necesitar ayuda. Por fin todo el trabajo empieza a dar sus frutos.
Supongo que las ganas o la necesidad, (llámalo como
quieras), de estar junto a ti, demostrarte muchas cosas, ayudarte, vivir
experiencias nuevas cada día, continuar escribiendo más páginas en esa historia que nos prometimos que sería interminable, dormir junto a ti, despertarme junto a ti, poder
tocar tu piel, poder oler tu piel… (no vamos a subir más de tono, gracias), me
hace sentirme de una manera entre mezcla de impotencia, desesperación,
angustia, llanto, enfado, tristeza… como he dicho antes, no sabría como
definirlo.
Hay cosas sobre las que he reflexionado hoy.
Me siento como un imbécil, diciendo cosas, que no son
correspondidas (al menos verbalmente) y, aun así, las sigo diciendo. ¿Por qué?
¿Costumbre de decirlas? No lo creo, no soy de los que dicen las cosas por
costumbre o porque toca. No soy así.
Me siento como un gilipollas, enviando cosas, y no recibir
una simple respuesta. ¿Por qué? ¿Costumbre de enviarlas? No lo creo.
Me siento como un auténtico idiota, al sentir angustia, al
no poder dormir a veces, o en llorar. ¿Por qué? No lo sé.
¿Qué sentido tiene, estar aquí como un imbécil, aguantando?
No lo sé, supongo que el tiempo lo dirá, o el tiempo enseñará, o el tiempo me dará
una bofetada de dimensiones considerables, que al final, es el más sabio de
todos.
¿Qué puto sentido tiene? Estar todo el día pensando en si
estará bien, si sentirá nostalgia, en cómo podría ayudar, en cómo podría hacer
que se sintiera mejor… ¿Qué sentido tiene?. (Vuelvo a citar) “Supongo que el
tiempo lo dirá, o el tiempo enseñará, o el tiempo me dará una bofetada de
dimensiones considerables, que al final, es el más sabio de todos.”
¿Puede ser que estás palabras sean fruto de un momento de
rabia o impotencia? No lo sé.
Siento que estoy “perdiendo” el tiempo.
¿Por qué nos estamos haciendo esto? Cuando podríamos seguir
en la construcción de esta maravillosa historia de lucha, superación y
fortaleza conjunta.
La verdad es que este tipo de cosas, no son muy agradables
para mí de escribir, pero entiendo que hay que sacarlas y no dejarlas dentro. Y
quiero aclarar que todo esto es desde mi punto de vista.
Buenas noches.
miércoles, 1 de junio de 2022
112022
Hoy me he encontrado, limpiando en el teléfono, un texto que escribí hace unos meses.
1/1/2022 03:36 AM
Escribo estas líneas con el móvil, sentado en el salón,
abajo, con un cigarro en mi mano, sentado en la silla, esperando que esto que
escriba me ayude a despejarme y poder subir a la cama contigo y abrazarte y
poder quedarme dormido.
Pues ya volvemos a lo mismo, otra vez despierto, y con
insomnio. No sé qué me está pasando, pero creo que voy a tener que empezar a
pensar en pedir ayuda, porque cada día me siento más lejos de donde quiero
estar, y más lejos de con quien quiero estar. Siento que te estoy empujando
hacia afuera, cuando en realidad lo que quiero es agarrarte y que no te vayas,
que te quedes a mi lado. Pero no sé cómo hacerlo, así que voy a empezar a pedir
ayuda.
Acabamos de cenar, de celebrar el fin de año, nos hemos
comido las uvas como dos trogloditas, de pasarlo muy bien. Hemos ya hablado por
fin de irnos a vivir juntos, que yo no quería sacar el tema porque me daba algo
de miedo, pero todo ha ido bastante bien, estoy muy contento e ilusionado, y ya
pensando en posibles cosas con las que decorar nuestra futura casa. Pero no sé qué
me pasa.
Me preocupa de una forma fuera de lo normal, la simple idea
de perderte.
Ahora estoy recordando la primera noche que te conocí. Creo
que voy a escribir sobre ello.
12 de Octubre de 2019, yo andaba aún renqueante de mi
reciente pérdida, y me presenté como cada noche a trabajar en el bar. Para
evadirme y por lo menos no pensar en nada de eso mientras trabajaba. Llegué, me
tomé mi chupitín con Mario de rigor, cogí mis dos botellitas de agua, y para
afuera. Miento, recuerdo que tuve que ir a comprar menta, porque a alguien se
le había olvidado, así que me fui a comprarla al super 24horas de Enric
Granados. Volví, y la gente empezaba a llegar. Gente del básquet, gente
habitual, gente más habitual aún, que no fallaban un solo fin de semana.
La noche transcurría normal, y en un momento dado apareció
Cristina, una ex-entrenadora de un club donde yo jugué con todo su equipo. Nos
saludamos, pasaron todas, pero hubo una en particular, que, al mirarla, me dio
algo especial, no sé, una vibra especial, no sabría cómo describirlo.
Recuerdo que me acerqué un momento a Cristina, un poco
vergonzoso y tímido, a preguntarle que, si no era mucha molestia, podía presentarnos
sutilmente. Así, como quien no quiere la cosa. Me dijo algo así como: “nah, yo
me encargo, en un rato vengo con ella”.
Y pam, dicho y hecho; un rato después, ahí estábamos, charlando (yo
nervioso como un niño pequeño, ¿Por qué?, no lo sé. Pero recuerdo que no podía
quitar mi mirada de tus ojos y tus mejillas. Recuerdo que cuando te di dos
besos, tu perfume me encantó.
Yo no quería ser tan directo, pero le eché un par de h*****
y dije: “Aitor, hay algo ahí, que no se escape”. Y así lo hice, y no puedo
estar más contento de haberlo hecho.
La verdad es que este escrito no es mucho, pero ahora mismo,
me va a ayudar a pensar en que, aunque me cueste, voy a conseguir mi objetivo
de estar bien, de que estemos bien, y de poder conseguir todas las cosas que
queramos juntos. Me marco el objetivo del 1 de Julio de 2022, como el día en el
que si no estoy como tengo que estar, por lo menos que me quede muy poco para
poder conseguirlo. Para esa fecha, espero ya tener el carnet de coche, ser fijo
en la empresa, y empezar a plantearnos la opción de ser padres (de uno o dos, no lo sé, o quizá más), pero para eso,
primero hay que ponerse manos a la obra.
Ahora, voy a subir a la cama, te voy a dar un beso en la
mejilla, y te voy a abrazar haciendo la cucharita. Y mañana va a ser un día
genial!
Bona nit.
martes, 31 de mayo de 2022
Rockstar
Pues sí, he estado unos días sin escribir. Bueno, en realidad no. He seguido escribiendo, pero no publicando.
¿No sentís a veces que esta sociedad es una basura? Me
explico, no os sentís fuera de lugar con todo lo que está pasando, las
incongruencias que se ven, la falta de educación, la falta de empatía, el pisar
al prójimo sin remordimiento, y un sinfín más de ejemplos.
Yo sinceramente, si tuviera los recursos para hacerlo,
subiría a un avión y me iría a una isla remota, a tomar por el culo, y a estar
lo más aislado posible de esta sociedad de mierda.
Se nos llena la boca con valores, bienestar, convivencia… y
luego no hacemos una puta mierda. No predicamos con el ejemplo.
El otro día, por ejemplo, fui al estanco, y siempre que
compro, entro, digo buenos días, pido, pago y cuando me voy digo “hasta luego,
que tengas un buen día”. ¿Fácil no? Lo normal. Pues tuve que escuchar como la
señora del estanco me decía que siempre se sorprendía, de que fuera tan
educado, que no había mucha gente así. Y hasta me regaló un mechero, hahaha.
Pues bien, no es solo aquí, es en todos lados, voy a la
farmacia, lo mismo. Voy a la frutería, lo mismo. Voy al Mercadona, lo mismo. Y
la gente aún se sorprende. Parece una tontería, pero simplemente es educación.
Piensa en lo que te gustaría que te hicieran a ti, y actúa en consecuencia.
Del otro tema, estoy cada vez mejor, aunque voy a rachas.
Hay momentos en los que estoy bien sabiendo que cada vez queda menos, pero, por
otro lado, sigo teniendo esa sensación en el estómago, de ganas de que llegue
ya ese momento.
La gestión de las emociones va viento en popa. No voy a
negar que sigo llorando, sobre todo después de alguna llamada, pero es lo
normal, y lo acepto como tal.
Llevo también de puta madre el carnet de conducir, cada vez
mejor con el cambio de marcha, que me permite tener más observación, y poder
gestionar todo con mucha más fluidez. Me hubiera gustado tanto que pudieras
estar en una práctica mía hahaha.
Me he dado cuenta de que, en la última semana, he recibido
solo 3 whatsapps. Nada en Instagram, nada en ningún lado. La sensación de estar
solo, (o sentirte solo), tampoco es tan mala, porque consigue que te des cuenta
de quién realmente importa y quién no, quien está ahí, quien dejo de lado en su momento o te ha abandonado, y quien no ha estado, ni va a estar.
Ahora, después de todo lo que he conseguido con el trabajo
personal, me doy cuenta. Tarde, pero bueno, más vale tarde que nunca. Y soy feliz.
sábado, 21 de mayo de 2022
21
Otro día más que tacho en el calendario, la rutina de la
mañana.
Pero hoy no es un día cualquiera. Hoy es 21, hoy hace 1 mes
que pasé la última noche contigo. Hoy cumpliríamos 2 años y 7 meses. 31 meses,
a tu lado. Hoy celebraría la noche que te conocí, la noche me cambió la vida,
la noche que apareciste en mi camino. Y me hubiese inventado alguna forma
especial de celebrarlo. Sé que ahora no sirve de nada, pero me arrepiento tanto
de no haber celebrado cada aniversario contigo. Me encantaría levantarme por
las mañanas, los dos desnudos debajo del edredón, besarte, acariciar tu cuerpo,
y comerte, y hacerte el amor cada mañana. Quién me iba a decir a mí, que a 21
de mayo y 22º grados, echaría de menos estar bajo un edredón.
Me levanto por las mañanas y lo primero que pienso es en ti.
Me pregunto, ¿qué estará haciendo?, ¿estará bien?, ¿necesitará un abrazo?, ¿si
estuviera en la cama con ella, me besaría?, y muchas preguntas más. Me levanto
por las mañanas con ganas de solo hablar contigo, ganas de hablar y contarte
muchísimas cosas, y de escucharte. Escuchar cómo estás, aunque me vayas
explicando las cosas a cuentagotas como muchas veces has hecho y tenga que
arrancarte las palabras. Me levanto todas las mañanas, y lo primero que hago es
pasarme entre 10-15 minutos mirando tu Instagram, y mirando todas las fotos que
subiste nuestras, y las disfruto, mucho, ya que me transportan a unos momentos
menos dolorosos que los de ahora. Me levanto con la esperanza de que hoy será
el día en el que me llamarás y hablaremos, y nos veremos por videollamada, y me
dirás que me echas de menos, que quieres verme, que te gustaría que estuviera
allí contigo. Y que hablaremos largo y tendido, y que solucionaremos nuestros
problemas.
Me levanto por las mañanas, pensado en cómo puedo, en el
momento de hablar contigo, demostrarte que, si apuestas por mí, no te
arrepentirás, que después de todas las veces que has apostado por mí, apostar
una más, que sé que es difícil ahora mismo, valdrá la pena. Quiero demostrarte que,
si tomas esa decisión, será una de las mejores que has tomado en tu vida. No
quiero pasar un día más separado de ti. No quiero, no puedo.
Lo más valioso que tengo en mi vida, es mi propia vida. Y
eso incluye el tiempo, que es una de las cosas más valiosas que tengo. Pues
bien, yo quiero compartir contigo, cada segundo de mi vida, cada segundo de mi
tiempo. Lo quiero todo contigo.
miércoles, 18 de mayo de 2022
¿CÓMO?
¿Cómo lo he conseguido? ¿Cómo lo he hecho? Quiero decir que
cada persona es diferente, y que cada uno debe encontrar el camino adecuado o
más útil para poder llegar al punto donde he llegado yo.
Empiezas a pensar, a darle muchas vueltas y a analizar.
Es como si empiezas a pensar a que le tienes miedo, y hacer
una lista, de hecho, hay un ejercicio que a veces que se hace solo para
escribir aquello a lo que tienes miedo. A veces necesitas bastantes libretas. Y
puedes escribir instantes particulares e infinitos que has tenido.
Has tenido miedo de ti mismo.
Has tenido miedo de un perro.
Has tenido miedo de alguien en la calle.
Has tenido miedo en una confrontación en el trabajo.
Has tenido miedo de alguien en tu familia, o de alguien de
tu pasado.
Vas a tener que ir profundo, y va a depender de nuestras
circunstancias, pero si miras más profundamente, te das cuenta que, en
realidad, es miedo de no ser lo suficientemente bueno, miedo a perder algo,
miedo a no ser amado, miedo a… muchas cosas.
Se llaman creencias fundamentales, y las mantenemos
profundamente dentro nuestro, retenidas, a veces ni las verbalizamos o las
sacamos, pero están ahí dentro nuestro.
Y luego si vas a lo más profundo, en mi experiencia
personal, es miedo a uno mismo. Avergonzarse de uno mismo. Miedo a mirarnos de
cerca. Miedo de lo que somos. Miedo de lo que vamos a ver cuándo nos veamos
bien de cerca.
Por primera vez, descubrir la manera de hacerlo, con la
valentía suficiente para afrontarlo, es un gran paso. Un proceso en el que he
estado en los últimos meses, pero que me ha llevado a quitarme el miedo a
mirarme de cerca. El miedo a no poder cambiar. Porque ahí justamente es donde
me atascaba.
Por ejemplo, voy a poner dos ejemplos muy fáciles de
entender.
Una persona como yo, que siempre ha trabajado en un ámbito
laboral de atención al público, en una tienda, o en una oficina, ¿sería capaz
de trabajar en una cuadra limpiando mierda de caballo a todas horas y soportar
ese trabajo duro y sacrificado? La respuesta es, por supuesto que sí. Y esa
respuesta la he obtenido mirándome de cerca, y quitándome los miedos a no ser
suficientemente bueno, porque con determinación, esfuerzo y constancia, se
puede conseguir lo que uno quiera hacer.
Y el segundo.
Una persona como yo, que llevo 22 años jugando al mismo
deporte, ¿seré capaz de dejar ese deporte? La respuesta es, también, por
supuesto que sí. Porque cuando llegas a ese punto, en el que priorizas otras
cosas antes que el baloncesto, has llegado a esa respuesta. Como, por ejemplo,
tener el cumpleaños de la persona más especial del mundo, el mismo fin de
semana que tienes partido en Mallorca, y decides que no vas a ir, porque tu
prioridad es otra. Yo, por ejemplo, me engañaba a mí mismo, y me decía que era por
otras razones, pero luego me di cuenta, de que quería pasar esa noche haciendo con
la persona más especial del mundo para mí, haciendo algo diferente de lo que
hacíamos normalmente y hacerlo contigo.
Son ejemplos muy tontos, pero que a mí me han servido para
crecer personalmente, y darme cuenta de que puedo conseguir lo que me proponga.
Yo puedo, tu puedes, y nosotros podemos.
Así que aquí estoy, nuevo yo, nueva persona, totalmente
renovada. Con miedos, SI, pero con el método para combatirlos, y sobre todo con
ganas de compartirlos contigo. ¿Cuánto más vas a esperar?
ODIO
Creo que este texto, es uno de los más valientes que voy a escribir, pero no me da miedo hacerlo. Por supuesto, no quiero que se malinterprete.
Tengo la sensación de que, llegados a este punto, odio.
Odio lo que era. Quien era. Las cosas que hacía. Ahora
mismo, me odio a mí mismo, odio a mi yo del pasado. Odio mi forma de hacer las
cosas.
Pero lo que más odio, es haber aprendido así la lección, con
lo cerca que estaba de llegar a donde quería llegar, a donde querías que
llegara, a donde queríamos que llegara. Odio haberlo tenido que aprender de
esta manera tan dolorosa. Para mí, no es justo. Quiero ser feliz, y ahora que “lo
soy”, después de todo lo que me (nos) ha costado, que estemos en esta
situación, me parece tremendamente injusto, porque no nos lo merecemos. Pero paciencia.
Por otra parte, tengo la sensación (a veces viene a mi
cabeza), de que lo que está pasando es que estás siendo “diplomática”, que
tienes claro que no hay futuro, pero para no hacer más daño, las cosas no se
están diciendo tan claras como deberían. Es un pensamiento, que no significa que sea el correcto, pero a veces viene a mi cabeza, me visita. Yo, lo desecho, lo descarto, porque tú, me dijiste algo, y voy a creer en ti. No hay más.
Ayer por la noche, enroscado en mi cama, llorando, me vino a
la mente la misma situación, pero a la inversa: Tú, llorando sola en tu
habitación, en la cama, tapada hasta arriba, y con angustia, desesperación y
ganas de llamarme. Sé que es muy fácil hablar “a toro pasado”, pero ahora
siento, como si no nos hubiéramos dicho muchas cosas, que hubieran hecho que la
relación funcionara mucho mejor.
Me da miedo que vuelva a pasar eso. Ahora es como si
quisiera compartir cada sensación contigo, y no callarme nada. Y no puedo
hacerlo.
martes, 17 de mayo de 2022
Anata ga koishī
Hoy es un día muy especial, no voy a negar que estoy un poco (muy) nervioso. Después de mucho tiempo, hoy a las 18.00 me toca la primera clase de conducir práctica. Parece mentira cuando después de 3 meses intentándolo sin parar, el 6 de abril, conseguí cita para empezar todo el proceso, y hoy 17 de Mayo, por fin empiezo la recta final. Pero vamos a hablar de los días.
Cómo pasan los días…
Siento una necesidad
muy grande de cuando veo cosas en Instagram, enviártelas. Como hacíamos antes,
no como ahora, que el chat está vacío, no entra nada. Enviártelas y recibir el
like, o al revés.
Sin motivo alguno, me
apetece a cualquier hora del día, escribirte y decirte lo mucho que te quiero y
lo mucho que te echo de menos. Pero no lo hago, no quiero que te sientas
agobiada.
Sé que volvemos a lo
mismo de siempre, pero creo que no puedo alcanzar a decir con palabras todo lo
que te echo de menos.
Echo de menos,
despertarme de madrugada y sentir tu olor entrando por mi nariz. El abrir los
ojos, y oírte respirar, profundo, con tus mofletes aplastados contra la
almohada. Echo de menos el sentir tu mano encima de mi pecho.
Tus manos, son un caso
aparte. Unas manos fuertes, que me encantan, me vuelven loco, duras, ásperas en ocasiones, pero que cuando me
tocaban, aún siendo ásperas, eran las manos más suaves del mundo para mí. Esos dedos imperfectos,
llenos de mordeduras, pero que son perfectos para mí.
No eres consciente de
lo que te necesito a mi lado ahora mismo, por ejemplo, en días como hoy. Donde poder ir a
tomar algo después de la primera clase y explicártelo todo, las sensaciones, anécdotas divertidas, y poder hacerte formar parte, o envolverte, en todo este proceso. O esos días en lo que me enseñarías a avanzar más rápido en mi aprendizaje, dejándome conducir por la urbanización donde pasábamos los fines de semana. Porque salvabas mis días. Pero no solo en
días como hoy, sino todos.
Ya no hablemos de cuando me levanto por la mañana, lo primero que pienso es en ti, y alguna vez me ha pasado de escribir “Bon dia amorcho” y dos corazones, pero no le doy a la tecla de enviar. Igual me pasa por las noches, eres lo último que piensa mi cabeza antes de dormir, y me duermo con la esperanza de que esa noche, toque soñar contigo. Ahora mismo es la mejor forma que tengo para poder verte cada día y sentirte.
¿Por qué estamos en
esta situación? ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué estamos "perdiendo" el tiempo de esta manera? ¿Por qué no podemos crecer juntos de una vez? ¿Por qué no podemos romper con la distancia y empezar "de nuevo"? No lo sé.
Creo que la pregunta que más me gustaría saber la respuesta, es: ¿Cuándo volveremos a hacer las cosas que nunca debimos dejar de
hacer?
lunes, 16 de mayo de 2022
Ángel de la Magia
Hoy toca sacar cosas, hoy toca hablar de uno de los días más duros de mi vida. Y eso me va a servir para explicar otra cosa que va relacionada, estoy seguro de ello.
El 4 de octubre de 2019 tuve que sacrificar a mi perro.
Con mi perro, yo tenía una relación muy muy especial, que no
sabría cómo poder expresárosla con palabras. Conectamos desde el primer
momento al 100%, para resumirlo.
Y siempre lo he pensado y me parece alucinante, ¿Cómo él sabía cuándo
yo estaba mal?
Recuerdo un día en particular, (no recuerdo el por qué), años
atrás, abrí la puerta de la terraza de mi habitación, donde él siempre estaba. Él
estaba sentado en su esquina favorita, donde corría más el aire, y me miró,
pero no se movió. Yo me senté en la otra esquina, me encendí un cigarrillo, y
me acuerdo que empecé a llorar. Se me quedó mirando, unos segundos, intentando
entender que es lo que pasaba. Acto seguido, se levantó, y vino andando muy
tranquilamente hacía mí, con la cabeza gacha y oliendo en el aire. Me empezó a
lamer la cara y el pelo. Él no entendía lo que me pasaba, pero sabía que algo
había, e intentaba, a su manera hacerme ver que todo iba a ir bien, que no
tenía porque preocuparme. Era mi ángel de la guarda. Y supe que siempre iba a
estar conmigo, y que iba a cuidar de mí.
Ahora, me iría tan bien tenerte aquí amigo mío.
Pues ese día, el 4 de octubre, recuerdo que, de golpe, dejó
de estar como siempre, se tiró en el suelo, se meaba encima, no podía
levantarse… vamos, un desastre. Por la mañana estaba bien, y a media tarde no
podía hacer nada. Llamamos de urgencia y vinieron a sacrificarlo, pero no se lo
podían llevar. Recuerdo que eran las 21.47, cuando tumbado en el suelo, con su
cabeza frente a la mía, le podía ver esa chispita que le quedaba en los ojos.
Cara a cara, como siempre, los dos, y no había nadie más, los dos tirados en el
suelo, cara a cara, mientras le acariciaba la oreja que siempre le gustaba que
le tocara.
Sin dejar de mirarnos, durante un segundo, noté algo
especial, como si él me dijera: “amigo mío, me voy a ir, pero no vas a estar
nunca más solo”. Llamadme loco, pero yo lo sentí así, mientras yo le suplicaba,
sin decírselo, y con una cascada de lágrimas en mis ojos, que no se fuera, que no me dejara solo. Tenía miedo.
Poco a poco, esa chispita, se fue apagando mientras me
miraba. Dejó de tener ese brillo en los ojos, para pasar a un gris vacío, pero
él no apartó la vista. Me siguió mirando, para transmitirme todo lo que quería
decirme, hasta el final, que no iba a estar solo y que iba a cuidar de mí.
Pues bien, yo sigo pensando que él cumplió y sigue
cumpliendo su promesa. Él tenía esa magia especial, de ahí su nombre, Magic. Lo
sigo viendo en sueños, sigue viniendo a pasear conmigo por la montaña, sigue
lamiéndome la cara y el pelo, sigo jugando con él tirándonos por el suelo,
mientras yo me hago el muerto y él me rompe las camisetas a bocados. Cumplió su
promesa, pero él ya no podía ayudarme. Por eso, justo una semana después, el 12
de octubre de 2019, te envió a ti. Como algún tipo de milagro, tu apareciste en
mi vida, y me has cuidado, preocupado, hecho mejorar, no me has dejado caer,
has peleado por mí, y estoy seguro que fue gracias a él. Gracias a él, por
ponerte en mi camino, y gracias a ti seguiré en ese camino tan maravilloso, por
quedarte a mi lado.
Llamadme loco.
MAGIC 27/8/2007—04/10/2019
domingo, 15 de mayo de 2022
Solo un sueño
Se levantó temprano una mañana de verano, el sol entraba con unos rayos tenues. Dio un salto de la cama, y encendió la luz de su escritorio, y se golpeó con la maleta el dedo pequeño del pie; bonita forma de empezar el día, pero con esos pies, ¿Qué quieres?, pensó. Repasó la lista, metió todo en una carpeta, y revisó el teléfono para comprobar que todo estaba en orden. Todo correcto. Abrió la puerta, enfiló el pasillo, entró en la cocina, cogió la jarra mientras abría el armario y bajaba un vaso del armario. Se sentó, se sirvió un vaso de agua y se puso los auriculares mientras reproducía una lista en su Spotify. Eligió una manzana del frutero, y con un cuchillo empezó a cortarla en pedazos. Iba masticando mientras iba fumándose el cigarrillo que se había liado unos minutos antes. El nerviosismo empezaba a entrar en su cuerpo. Terminó, apuró el vaso de agua, lo lavó, y revisó la maleta negra, metió el par de cosas que se le había olvidado meter, la cerró, se vistió, y miró a su alrededor. Un poco de su perfume favorito, crema en las manos, y reloj plateado en su muñeca.
Comprobó que todo estaba en orden, se despidió de su madre
con un beso y un abrazo, cogió las llaves y cerró la puerta. Bajó las
escaleras, y abrió la puerta del parking, que chirriaba. Abrió el maletero,
metió la maleta, y la chaqueta fina, y cerró. Abrió la puerta del conductor, y
se sentó, hizo una respiración honda, exhaló el aire y cerró la puerta. Arrancó
el motor, con nerviosismo y determinación, volviendo a hacer otra respiración
larga, y maniobró para salir del parking.
Durante el trayecto, se le venían imágenes que no hacían más
que alimentar su sentimiento de nerviosismo, pero como ya había aprendido a
gestionar esas sensaciones, no permitió que le afectaran. Condujo con una
mezcla de tranquilidad y nerviosismo, durante una media hora, hasta que llegó,
aparcó el coche en la plaza G21 y bajó del coche, abrió el maletero y sacó el
equipaje. Se alejó del coche caminando decidido hacia la entrada. Entró por la
puerta y sintió un escalofrío, había estado tantas veces en ese sitio, pero
nunca con una sensación igual a la de hoy. Gente con maletas, iba y venía, se
saludaban, se despedían. Risas, llantos, ilusión, tristeza, abrazos… ¿Cómo
puede haber tantas sensaciones en un mismo espacio tan pequeño de espacio? No
lo sé. Pasó por la pantalla de información y comprobó el número de la puerta de
embarque y se fue directo al control de seguridad. Pasó sin problemas y enfiló
las escaleras mecánicas descendentes hacía el pasillo que parecía interminable,
pasó por delante de una tienda y compró una cantidad desmesurada de pilas y las
metió en la maleta. Como aún quedaban 45 minutos para embarcar, se dirigió al
vestíbulo abierto para fumarse otro y beberse el zumo que había traído de casa.
Se sentó en la escalera de madera, miró al cielo. Despejado. El sol ya lucía
con una intensidad casi total y los rayos le alcanzaban las piernas, que calor.
Terminó, y se fue directo a la puerta G10, donde ya se podía
leer en la pantalla el destino del vuelo. Se sentó en primera fila y esperó
releyendo ese libro que le había cambiado la vida, ese libro que le había
llevado hasta la libertad apenas un tiempo atrás. Estaba tan concentrado
leyendo que no se había dado cuenta de que la azafata de embarque ya estaba en
su sitio, y solo reaccionó, cuando la gente a su alrededor empezó a levantarse
para hacer fila. Se puso en fila y cuando llegó su turno, enseño su DNI y su
tarjeta de embarque con el teléfono, y bajó por las escaleras hasta llegar al
asfalto. Un bus estaba esperando con las puertas abiertas, respiró hondo y
subió, sin sentarse, esperando a que el bus se llenara para poder cerrar las
puertas y emprender el camino hacia el avión. Fue un trayecto de apenas unos 5
minutos, se abrieron las puertas y allí, estaba, un amasijo enorme de metal,
preparado para despegar. Subió la escalinata del avión, saludó a las azafatas y
recorrió el pasillo hasta llegar a la fila 14. Había pedido salida de
emergencia porque siempre había tenido problemas para encajar sus largas
piernas en esos espacios diminutos. Eso sí, ventanilla siempre. Siempre le
gustó poder ver como el avión se iba alejando del suelo al despegar, siempre le
pareció fascinante. Sacó su teléfono del bolsillo, lo puso en modo avión, se
colocó los airpods, y le dio al play. La lista que lo había acompañado durante
tanto tiempo, no iba a ser menos ahora. Después de unos minutos el avión dio un
acelerón, y empezó a coger velocidad, cada vez más, y finalmente, llegó el
momento. Ese momento, esa sensación, que llevaba tiempo queriendo experimentar,
que la echaba de menos. Esa sensación que hace que el estómago te dé un vuelco,
se te paralice todo durante unos segundos, y entonces miró por la ventanilla.
La ciudad iba haciéndose cada vez más pequeña, los edificios prácticamente indistinguibles
y se veía el mar de fondo, mientras el sol se reflejaba en él. Durmió en el
vuelo, y se despertó cuando apenas quedaban 30 minutos para llegar al destino,
ahí empezó ese nerviosismo tonto de verdad.
Por los altavoces, avisaban en inglés que en breves minutos
se iba a aterrizar en el aeropuerto de destino. Informaban de que la
temperatura era de unos 18 grados. Menos mal que había decidido venir en
pantalón largo. Menos mal. El avión tocó suelo, frenó durante unos segundos y
tomó dirección a la terminal. El avión aún no se había detenido que él ya tenía
el cinturón desabrochado y se había levantado para coger su maleta del compartimento
superior. Entonces hubo un ruido que indicaba que la pasarela ya se había
acoplado a la puerta y empezó a salir la gente. Llegó a la salida, les deseo un
buen día a las personas de la tripulación y caminó por el pasillo hasta llegar
a las puertas del vestíbulo. ¡Menuda terminal!, era más moderna de lo que se
había imaginado. Buscó la salida, y salió a tomar el aire fresco. Ahí es cuando
tuvo que ponerse la chaqueta, porque hacía una brisa fría que pedía a gritos la
necesidad de esa chaqueta. Miró su reloj, mientras se fumaba un cigarrillo en
el lugar indicado para fumar, mirando a su alrededor. ¿Dónde estaba?
Y de golpe la vio. Caminando, a unos 200 metros escasos, se
acercaba caminando, con esa forma única que tiene ella de hacerlo. Con las
gafas de sol puestas, ese caminar decidido y rápido, esas mejillas sonrojadas y
pomposas, esos labios perfectos. Él tiró el cigarrillo y empezó a caminar hacia
ella. Esos 200 metros, parecieron 200km, la veía acercarse a cámara lenta, con
sus gafas de sol, unos tejanos, una sudadera y el vaivén tan especial de
cabello que tenía por su maravillosa forma de andar. A escasos 10 segundos de
encontrarse, no pudo evitar escapársele algunas lágrimas, y cuando se
abrazaron, estaba envuelto en llanto. Los dos lo estuvieron. Él no paraba de
repetirle, entre sollozos y lágrimas, lo mucho que la había echado de menos, y ella le respondía: “Lo sé”, “ya
estás aquí, tranquilo”.
Se fundieron en un abrazo que duró minutos. Él la abrazaba y
no podía parar de estar emocionado. Le repetía una y otra vez: “Lo siento, lo
siento”. La había echado tanto de menos. No tenía palabras para describirlo,
para explicarlo. Pero con ese abrazo, le dijo todo lo que no podía decirle en
ese momento con palabras. Y ella lo entendió, porque ella tiene ese poder
especial de entender sus cosas. Tantos días, tantos sentimientos, tantas
sensaciones, tantas ganas de todo. Pero ya estaba allí. Ella, decidió darle esa
última oportunidad porque siempre lo ha amado, y nunca lo va a dejar de amar, porque es una persona maravillosa, y todo el mundo merece una última oportunidad.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Tengo claro que esto ha sido simplemente un sueño que he
tenido esta noche. Hay sueños lúcidos, y luego está éste. Me he levantado por
la mañana, y me han pasado todas estas imágenes por la cabeza, sin saber por
qué. La gente dice que los sueños, solamente son sueños. Yo, en mi humilde
opinión, hay sueños, no todos, pero la gran mayoría, que se pueden convertir en
realidad. Y con esa esperanza vivimos.
sábado, 14 de mayo de 2022
El martes maldito
Me siento avergonzado de mi actitud del martes pasado.
Siento mucho el cómo me puse, y el cómo me comporté contigo.
Fue un acto de inmadurez, un acto de cómo no quiero ser. Pese a ser momentos
muy difíciles para mí, volví a ser egoísta y pensé solo en mí, cuando justamente
no es lo que quiero hacer, y me siento mal por lo que hice, muy mal.
Yo sé que tú lo entiendes, que entiendes que lo estoy
pasando muy mal y que son momentos duros para mí, como también creo que tú también
tienes tus momentos malos. Espero que lo
entiendas y que tal como eres tú, una persona maravillosa, no me tengas en
cuenta ese comportamiento.
Me he decepcionado, y me duele. Porque por un momento de
debilidad, he vuelto a provocar algo negativo.
Me encantaría enviarte cosas, o etiquetarte en ellas, tengo
una carpetita en la que tengo guardadas tantas cosas… pero no quiero hacerlo,
llevo 3 días sin querer hacerlo, aunque me cueste, porque así me lo has pedido.
Creo que no hay mejor forma de demostrarte mi cambio que con actos. Te echo de
menos cada segundo, y lo único que me reconforta es que cada segundo que pasa,
es un segundo menos que queda para poder volver a tenerte en frente de mí y
volver a abrazarte.
He encontrado en escribir una forma de relajarme y de poder
escribir lo que siento, que sabes que a veces soy malo expresándome de voz, a
veces soy mejor con las letras. Supongo que también, escribir es algo que me ayuda a poder comunicarme contigo, algo que está ahí, que no sé si lees o no, pero lo escribo, y si hay suerte, lo leerás.
Escribir me ayuda a recordar, me ayuda a pensar.
Hoy he estado recordando el momento en el que, bajando de
Andorra, en coche, sin saber el porqué, me puse a llorar, y tú me agarraste la
mano, y me dijiste: “no llores, porque si no voy a llorar yo”. Ahora mismo, me
harías tanto bien. Me ayudarías tanto ahora mismo. Y a la vez te ayudaría tanto
a poder comprender por todo lo que estaba pasando. Ahora soy yo el que quiero agarrarte la mano, en momentos como esos, para hacerte sentir en casa. Tu eres mi casa, tu eres hogar, en esos momentos.
Aunque no solo en esos momentos. Desde hace 4 meses que empecé
las sesiones con la psicóloga, te pedí paciencia, y tu me la diste, porque sabías que me iba a recuperar, porque al hablar con la
psicóloga, me dijo que iba a tener que hacer mucho trabajo personal, que no
tuviera miedo a cerrarme en mí mismo si eso iba a significar que todo se iba a
solucionar. Y eso hice, mucho trabajo personal, pensar, pensar, pensar. Aunque sé que a ti te parecía que te iba contando las cosas a cuentagotas. Siento mucho si durante estos 4 meses, en algún momento
te he hecho sentir que no había solución o que volvía a las andadas, no era
así. No podía o no quería hacerte partícipe, hasta poder analizar todo, y poder
explicártelo todo un día tranquilamente sentados, tomando una cerveza, para
lograr que entendieras esos 4 meses anteriores. Ese día no llegó, o no ha
llegado de momento, pero esperaré.
Esperaré porque vale la pena.
Montserrat
Últimamente, escribo sin estructurar, sin planear. Del tirón y lo que sale. No sé, me gusta así. Sé que me dijiste, amiga mía, que igual debería estructurar más, pero que si es así como mejor, o más cómodo me siento, que adelante. No me lo tengas en cuenta.
Es curioso, como cuando sin querer, te das cuenta de que las personas que creías que siempre estarían ahí cuando las necesitas, no están.
Por suerte, estos últimos meses, en especial este último
mes, he descubierto justamente eso, personas que yo esperaba que iban a estar
ahí en momentos difíciles, para apoyarme, hablar, escucharme… no lo están. No
me frustra, no me afecta, simplemente agradezco darme cuenta de eso para apartar
lo que no aporta, y seguir, sin afectarme estas cosas como me afectaban o me
molestaban antes.
En cambio, hay personas que me han sorprendido, que, sin
pedirlo, siempre están ahí, incluso sin pedirlo. Te escuchan, aunque solo
tengan que hacer eso, están. Te escuchan, te dan la opinión que tienes que
escuchar (no la que quieres oír), y en ese momento, te das cuenta de la suerte
que tienes.
Este es el caso de mi amiga Montse. Nos conocemos desde hace
unos 11 años, las hemos pasado de todos los colores, pero siempre, ambos hemos
sabido (creo) que estamos el uno para el otro, sin necesidad de decírnoslo.
Cualquier problema, vamos a poder hablarlo y sabemos que la otra persona no nos
dirá lo que queremos escuchar, sino el mejor consejo.
Me emociona saber que, sin pedirlo, se preocupa. Me emociona
saber que en el mismo momento que vea un mensaje mío, responderá o incluso
llamará. Nunca aprendemos a valorar este tipo de amistad, porque nos acomodamos
ante las facilidades.
Yo a ella, puedo decir que la admiro. Mucho. Es una persona
luchadora, con dos hijos, soportando la distancia de no poder verlos siempre
que quiere. Siempre positiva, aunque las adversidades intenten comérsela por
dentro, siempre encuentra el lado positivo, el aprendizaje. El hecho de que no
te diga lo que quieres escuchar, no significa que te aprecie más o menos, te
dice las cosas tal como son, no como otra gente que te quiere comer la oreja
para que hagas lo que creas que es mejor para ti, sin haber ponderado las cosas
y haber hecho un análisis.
Creo que es una de las mejores personas que conozco.
Montse, este texto, intenta de alguna manera, agradecerte
todo lo que me has aguantado, me aguantas y me vas a aguantar, y para decirte
que aquí, tienes un amigo para siempre. No importa la hora, la distancia, ni el
lugar.
Se me hace curioso, que la gente muchas veces, piense que
cierta gente a mi alrededor, puede decirle como poder entenderme, ayudarme y comprenderme,
y no se dan cuenta de que están equivocadas.
Los pseudoamig@s, existen, y hay muchos, por desgracia.
Los amig@s, existen también, pero son muy pocos, y tú, Montse, eres una de ell@s.
GRACIAS!
viernes, 13 de mayo de 2022
La "última"
Hoy he tenido la “última” sesión con mi coach/psicóloga, por motivos personales, hay que dejar esa etapa aquí, pero no me apena. La verdad es que han sido 3 meses largos, de muchísimo trabajo interno, pero hemos llegado ambos a la conclusión o reflexión de que soy capaz de seguir con este proceso solo. Seguir el camino solo. Eso sí, siempre que lo necesite, voy a tener una persona para poder seguir en ese proceso, pero tal como he dicho, sólo si lo veo necesario. Hoy, ahora, puedo decir que el cambio ha sido tan drástico, que me atrevería a llamarlo “milagro”, aunque soy consciente de que los milagros no existen.
El proceso ha sido largo e intenso estos últimos meses, con muchos momentos como en mi pasado, cerrándome en mi mismo (pero necesario) y con
muchas horas de trabajo personal, muchas horas de estar encerrado en mi cabeza,
para trabajar esa parte de mí, que quería mejorar. Y lo he conseguido. Ha
costado, mucho, y siento mucho si alguien de mi alrededor sufrió por ello, o se preocupó, era necesario. Pero ahora puedo decir que ha valido la pena. También puedo
decir, que estoy putamente orgulloso de todo lo que he conseguido hacer con mis
problemas, emociones, acciones y demás. ¡PUTAMENTE ORGULLOSO!
Lo conseguí. Y me emociona, me enorgullece, incluso, al acabar, e ir caminando hacia el trabajo, alguna lágrima de emoción al ver lo que he
conseguido o de lo que he sido capaz, se me ha caído.
Ha sido tan difícil llegar a ese clic… ¡TANTO!, pero os
puedo decir que cuando llegas y lo ves de una forma externa o mirando
retrospectivamente… era tan fácil… ¡TANTO!
El cambio al principio fue poco a poco, muy progresivo, pero
en el último mes he decidido dejarme de pasito a pasito, y empezar a coger el
toro por los cuernos. Porque puedo, porque sé que lo he conseguido, y porque sé
que soy capaz de ello.
No se me borran las imágenes de la cara de mi psicóloga
cuando le iba explicando cómo me sentía ahora mismo, y como gestionaba las
cosas, o la perspectiva que tengo.
Ponderar las cosas, ver las cosas desde fuera, y pedir ayuda
para no volver a caer en ese espiral maldito que me ha llevado tantos años por
el camino de la amargura, y no solo a mí. Llegan unos meses de seguir
trabajando personalmente, individualmente y seguir creciendo, seguir peleando y
seguir construyendo.
Desde aquí, quiero darte las gracias Marcela, por todas las
horas dedicadas, por todas las charlas, y por todas y cada una de las palabras
que hemos intercambiado.
Estar aquí vale la pena. Estar donde estoy, vale la pena.
jueves, 12 de mayo de 2022
Itoshi teru
Personalmente creo que voy a conseguir estar al 100%, y muy pronto. He pasado dos días complicados, con una recaída (suele pasar, la llaman la recaída de los siete días, pero antes, si quería llorar, me aguantaba, me callaba. Ahora ya no, hay que sacar las cosas, y aunque las saque y me quede más relajado, me duele no poder hacerlo contigo.
Obviamente me sabe mal llorar, porque mi madre se preocupa
muchísimo, pero creo que he conseguido hacerle entender que es un proceso que
tengo que pasar, tengo que seguir trabajando para seguir mejorando.
Llevo demasiados años, sin disfrutar de la vida, amargado y
amargando a los demás que tengo a mi alrededor, pero eso se ha terminado, ahora
quiero ayudar, hacer feliz a la gente que tengo a mi alrededor.
Escribir ayuda, por lo menos a mí. No sé si lo leerás,
espero que sí, aunque supongo que si lo lees, cuando creas conveniente me darás
una señal conforme lo has leído, o si te gusta, o me darás tu opinión. Escribir ayuda, porque me hace pensar muchas
cosas antes de escribir, pero saber que lo lees, egoístamente, me produce una
cierta sensación de calma, ya que no podemos hablar por teléfono. Es difícil de explicar.
Sé que muchas veces has oído lo siguiente que va salir de mi boca (de este texto, ahora mismo), era
real, pero no duraba en el tiempo, porque no le puse remedio, o la forma
adecuada. Ahora puedo decir, que puedes estar segura de que el cambio está
hecho, que ese pequeño porcentaje que me dijiste que confiabas en mí, puedes
hacerlo todo lo grande que quieras, porque te juro por la vida de mi madre, que
no te voy a volver a fallar, nunca más, y nada me haría más feliz que me acompañaras en el
proceso de mejora en el que estoy envuelto ahora mismo, porque a tu lado, será
mucho más especial, no será ni mejor, ni peor; ni más corto, ni más largo; pero
especial, muy especial.
No hay nada que desearía más ahora en este preciso momento,
que estar contigo, paseando de la mano, por un prado verde, donde la brisa del
mar acompañe los vaivenes de nuestras manos entrelazadas mientras caminamos,
disfrutar del agua del mar frío, caminando por las piedras y hacernos
fotografías para inmortalizar mi recuperación para la eternidad. Lo dejaría
todo, TODO, para poder vivir esa aventura que estás viviendo, a tu lado.
Trabajo, amigos, familia, lo dejaría todo. Porque ya he
perdido demasiado tiempo. Y estoy cansado.
Me he perdido demasiados momentos por mis problemas, y no quiero volver a perder ni un solo segundo a tu lado.
Quiero cogerte en brazos,
y tumbarte en la hierba, mirarte a los ojos y decirte todo lo que te amo, todo
lo agradecido que estoy contigo por cómo me has aguantado, sufrido,
comprendido, tenido paciencia, preocupado… quiero darte todo mi amor, cada uno
y todos los segundos de mi vida. Me da igual el dónde, el cuándo, el cómo o la
hora, pero desde ahora, hasta el fin de mis días. Quiero poder cocinarte,
quiero poder escucharte, quiero poder compartir todo contigo.
Quiero sentir tu piel debajo de las sábanas, rozando con mi
piel, agarrarte la mano, besarte, morderte la piel, el cuello, y poder
disfrutar a todas horas de tu respiración acelerada y tu piel sudorosa.
Quiero no volver a decepcionarte nunca más. Quiero hacerte
sonreír, llorar de felicidad, de emoción.
Lo único que te pido, que sé que es mucho, es que confíes en
mí, me des esa última oportunidad, y me dejes demostrarte que lo que te digo es
real.
Llámame vende-motos si quieres (como a veces haces), pero no
te estoy vendiendo ninguna moto. No quiero venderte nada. Quiero regalarte todo
mi amor, sin pedirte nada a cambio, porque tu hiciste lo mismo, y me hiciste
feliz. Y antes no, pero ahora, sé que puedo hacerlo.
Quiero contarte todos mis problemas, o pensamientos que me
bloqueaban cuando tenía mis problemas.
Quiero muchas cosas. Pero lo que más quiero, es a ti a mi
lado, para siempre.

