martes, 20 de septiembre de 2022

Insomnio

Pues parece que ha vuelto, insomnio. 02:44 AM.

Llevo un buen rato en la cama, estirado, con ganas de dormir y no puedo. 
Una sensación rara en el pecho, el latido del corazón acelerado, algo en el estómago que no me deja dormir. Y no sé el por qué.

No hay manera. Me he levantado a tomar una tila, a ver si funciona, pero parece que no.

No entiendo el por qué, y eso no voy a negar que me reconcome un poco. 

Que sí, que tengo gastroenteritis y todo lo que quieras, pero ayer dormí de puta madre. ¿Por qué hoy no?

Pues no lo sé. Pero bueno, no me importa. Simplemente me he puesto a escribir esto para ver si me entra el sueño.

miércoles, 17 de agosto de 2022

Recuerdos

No tengo muchos recuerdos de cuando era pequeño, y con pequeño me refiero a antes de los 8-9 años.

Tengo flashes, o fragmentos de recuerdos. Solo eso.

Recuerdo un complejo de chalets, un rio, mirar a la derecha y ver al fondo el mar. Al otro lado del rio, una carretera, un edificio grande gris, y una colina que se levantaba justo detrás. Recuerdo estar en la calle, jugando con dos vecinos (que no puedo ver sus caras) con un juguete de esos que tiene un muelle que te hace saltar. Era Deba.

Tengo el recuerdo de una calle y una verja verde enorme, con un colegio de fondo, creo que era Pontevedra, no lo tengo claro.

Recuerdo estar en clase con Don Alfredo y como nos golpeaba con una regla gorda de madera en las manos como castigo. Eso era Cuenca.

También recuerdo mi habitación en Guadalajara, una habitación que tenia la peculiaridad de que la cama se levantaba y se guardaba y parecía un armario, y que cuando iba a dormir, se bajaba. Recuerdo estar en el patio de la comunidad corriendo con mi bici de ruedas amarillas. Recuerdo tener uno de esos juguetes que le regabas la cabeza y crecía césped. Recuerdo tener la mano ensangrentada, y ver un cristal roto y que había golpeado uno de los cristales de la puerta del pasillo, recuerdo que era un problema con mi padre, pero no recuerdo que era.

Recuerdo que una tarde, mi madre se fue y me quedé solo con mi padre en casa. No me acuerdo ni siquiera si estaba mi hermano pequeño. De ese día solo tengo el recuerdo de que yo lloraba, y que recibí varias ostias en el culo y algún que otro bofetón. Insultos, gritos y más golpes. Yo lloraba y gritaba. Recuerdo escuchar las amenazas de mi padre de que si le decía algo a mi madre... en fin, supongo que ya sabéis, no tengo ni que decirlo.

Recuerdo ir con mi madre al alergólogo, y decirle que tenía hambre, y quería merendar, y por eso entramos al cajero. Recuerdo que justo cuando íbamos a salir, que mi madre había sacado 4000 pesetas para ir a comprar la merienda al Caprabo, en la puerta había un hombre con camiseta blanca, chaqueta oscura, tejanos claros, gafas de sol y unas bambas blancas, que nos empujó a mi madre y a mi hacia adentro y sacó una pistola, un revolver plateado, (que a día de hoy no sabemos aún si era falso o no), recuerdo que nos separamos uno a cada lado del cajero, y que mi madre después de unos segundos se abalanzó sobre él y le agarró la mano de la pistola, y que yo pude abrir el pestillo de la puerta del cajero, y salir a pedir ayuda. Recuerdo esa sensación de que me había meado encima, y efectivamente así fue. Salí pidiendo ayuda, y recuerdo la cara de la gente mirándome llorar mientras goteaba meado por mis pantalones. Tengo la imagen de ver al hombre con gafas de sol caminando por la calle Mandri, y girando por General Mitre.

Recuerdo un día estar en mi habitación, escuchar gritos, bajar de la cama por mi escalera, y ver a mi madre a través del pasillo con la luz de su habitación encendida, fuera de sus cabales, gritando y tirando cosas por el suelo, no voy a dar más detalles. La siguiente imagen que tengo es estar en el balcón de la terraza de mi habitación mirando como se abría la puerta y ver salir del parking un Opel Corsa rojo por la rampa, y recuerdo sentir alivio, ese sentimiento sí que lo recuerdo.

A partir de ahí, todo está mucho más claro. Recuerdo muchísimas más cosas. Muchísimos más recuerdos. ¿Por qué? ¿Será el alivio? ¿Será la edad? ¿O que nuestro cerebro a partir de esos años empieza a almacenar más cosas?

Yo, de los 0 a los 9 años. Esos son todos los recuerdos que he podido recordar durante el día de hoy.

Hoy me ha hecho pensar en mi infancia. El porque no tengo recuerdos de esa época, el por qué no consigo incluso haciendo memoria, recordar localizaciones o personas, o momentos. ¿Será el subconsciente?. ¿Será el cerebro, consciente, que borra según que recuerdos? No lo sé. No me preocupa ahora mismo.

Pero también he estado pensando en que no hay que darle vueltas al pasado. Ahí está y no se puede cambiar. Es más, cuando te das cuenta o eres consciente de que vas a morir, tarde o temprano, pones muchas más ganas en vivir y en querer crear recuerdos maravillosos.

Disfrutad de la vida, que cuando te des cuenta, se te habrá casi ido de las manos y no te habrás dado ni cuenta.


viernes, 12 de agosto de 2022

Música

La música, que gran amiga y compañera la música.

La música, una infravalorada.

A decir verdad, mucha gente no "valora" suficientemente la música, las canciones con letra en este caso. Se centran en la melodía, pero yo, desde pequeño, me fijo mucho más en las letras que en la melodía en sí. Supongo que será porque para mí, que a veces me resulta algo difícil expresarme, encuentro ese refugio en letras de canciones, para poder transmitir lo que quiero decir.

Muchas veces, pongo música dependiendo de mi estado de ánimo, en las que se vea reflejado con la letra de esa canción, como ahora.

Si una canción fue creada (tenga letra o no), es porque una mente humana la creó debido a su estado de ánimo o con ganas de expresar como sentía alguna cosa o suceso en particular, y aunque cada persona seamos un mundo y seamos diferentes, las sensaciones, pensamientos o estados de ánimo, pueden y seguramente son muy parecidos entre cada uno de nosotros. 

La música, una transmisora de mensajes; de sentimientos.

Que me acompaña en noches de insomnio, antes de dormirme, haciendo deporte, caminando por la calle, escribiendo...

La música, ha sido una gran compañera. Lo es, y espero que lo siga siendo en un futuro.



martes, 19 de julio de 2022

Dilemas

Pues hoy he vuelto al psicólogo, la verdad es que no sentía una necesidad muy fuerte para ir, pero había pequeñas cosas que quería hablar.

Aunque estoy mucho mejor, tanto físicamente como fisiológicamente, emocionalmente, hay días en los que estoy por los suelos. Pero es normal, forma parte de las emociones.

Se me han juntado muchas cosas, y por supuesto que me gustaría que mi vida tuviera un rumbo diferente, pero ahora mismo es la que es, lo único que puedo hacer es afrontar de forma diferente el como me siento ahora mismo. 

La charla con Ricardo ha ido bien, hemos tocado varios temas, pero centrándonos en lo que me hace sentirme mal en momentos de bajón. Por supuesto que esos momentos seguirán ahí, hasta que llegue la solución o desenlace al problema. El trabajo lo sigo haciendo, cada vez es más automático, y cada vez estoy más cerca del 100%.

Estos últimos días he escrito varias veces a mi padre, pero no lo he llegado a enviar. Le escribía que tenía la intención de, en navidades, pasar por su ciudad para que pudiéramos comer juntos, no lo he llegado a enviar. No sé el porque. La verdad es que si que es cierto que queda un mundo hasta navidades, pero algo hacía que me dieran ganas de enviarlo, y otras me hacían frenar esas ganas. Pero queda mucho, supongo que ya tendré tiempo de enviarlo. No sé ni donde voy a estar dentro de 1 mes, voy a saber donde voy a estar en Navidades.

La relación con mi madre, es buena ahora mismo, aunque no soporto algunas de sus formas o cosas que hace. Ella siempre ha sido una persona que tiene (sí o sí) que tener la razón en todo. Es frustrante a veces el proponer cosas, y tener que oír que lo has hecho mal, que así no se hace, o simplemente un: "déjame a mi, porque menudo desastre". Ella siempre ha sido así. Siempre tiene razón y no tengo la esperanza de que cambie. Como por ejemplo el tema del coche, es complicado el proponer coches, enseñar cosas, y recibir frases negativas, o defectos en CADA UNA DE LAS cosas que envío: que si este es viejo, que si este es diésel, que si este tiene demasiados kilómetros, que si este es pequeño, que si este está en Jaén y no sabes si te puede dejar tirao.. TODOS LOS COCHES VAN A SER UN POCO PEQUEÑOS PARA MÍ, COJONES!

Ah, y del trabajo, mejor ni hablemos, porque telita, telita, tela!

Y de momento, esto ha sido todo por hoy. Ya nos hemos despachao agustito.

No vamos a tocar el tema principal, porque hoy, estamos más sensiblones de lo normal. 

domingo, 17 de julio de 2022

Otro día de reflexión

Ahora mismo, siento algo de frustración, ya que con el tiempo, me he dado cuenta de que algunas de las decisiones que he tomado un tiempo atrás, no todas han sido positivas.

Por ejemplo, el pedir un préstamo, simplemente para tener dinero y no ser un muerto de hambre y poder tenerlo para gastarlo en multitud de cosas. 

Vamos a ver, yo nunca he sido una persona que ha disfrutado de la libertad o abundancia del dinero, y en mi casa siempre se han pasado las cosas jodidas, desde que tengo 9 años, mirando hasta el último céntimo. No digo que eso sea negativo, porque me ayudó a comprender que se pueden hacer maravillas con poco, o entender que algunas cosas no las necesitaba y que solo eran lujos y caprichos. 

Supongo que como en mi penúltima relación, (que fue bastante tóxica), y también por parte de mis suegros de aquel entonces, que muchas veces soltaban comentarios en referencia a mi poco poder económico (aunque de una forma menos educada), no digo que fuera de continuo, pero era algo que de vez en cuando se me decía como quien no quiere la cosa y la verdad es que me hacía sentir bastante mal. Eso no se lo he contado nunca a nadie, ni a mi madre, porque sabía que con el carácter que tiene, los iba a poner de vuelta y media.

No quiero ponerlo como excusa, porque no lo es, pero supongo que eso fue eso lo que me llevó a pedir un préstamo cuando me quedé sin trabajo. En mi mente, recuerdo que estaba ese miedo a volver a escuchar esos comentarios, y sobre todo a perder a esa persona que quiero tanto por no poder ir a cenar o gastarlo en cosas. Cosa que ahora he comprendido que no era necesaria, hay cosas que valen más que el dinero y que se pueden hacer cosas muy grandes con poco. Y ahora lo voy arrastrando. Porque por ejemplo, si no hubiera pedido ese préstamo entonces, ahora mismo podría pedirlo para poder comprarme un coche y ya no tendría esa frustración de tener el carnet y no poder conducir ni hacer todo lo que quiero hacer. 

Son decisiones que se toman, y ahora hay que afrontarlas, y seguir luchando, pero sobre todo aprender. Y está más que aprendido.

Lección aprendida. A seguir adelante y sopesar esas decisiones.

sábado, 16 de julio de 2022

El objetivo

Bueno, pues ya está, y ha pasado todo. Nervios, ansiedad, ganas de que llegara el momento.

La verdad es que lo he pasado por los pelos, pero ahora mismo, tengo una sensación de euforia tal, que podría salir volando. Una sensación de satisfacción, enorme.

Ahora el siguiente punto, que se presenta más difícil ahora, es conseguir un coche, y eso genera frustración. Ahora mismo cogería un coche, mi permiso, música, y conduciría horas y horas, a muchos sitios. Ganas de cantar a pleno pulmón conduciendo, con la ventanilla bajada sintiendo el aire en mi cara, ganas de sentir esa libertad. 

Las cosas, se pueden poner muy difíciles, pero cualquier cosa, con esfuerzo y constancia, se pueden conseguir. 

martes, 12 de julio de 2022

El hilo

Cuenta una leyenda, que las personas destinadas a conocerse están conectadas por un hilo rojo invisible. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado a sus dedos, a pesar del tiempo y la distancia.

No importa lo que se tarde en conocer a esa persona, ni tampoco importa el tiempo que pases sin verla, ni tampoco importa si vives en otro país: el hilo se estirará hasta el infinito, pero nunca se romperá. Su dueño es el destino.

Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así, en la leyenda, el Abuelo de la Luna, sale cada noche a conocer a los recién nacidos y atarles un hilo rojo en su dedo. Un hilo que decidirá su futuro y sus encuentros, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan. La leyenda dice lo siguiente:

"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino, vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mando llamar para que la trajeran ante su presencia. 

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevada atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir el hilo. La búsqueda la llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: " Aquí termina tu hilo", pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja. El emperador empujó a la campesina, que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era casarse con la hija de una general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente, al levantárselo, vio que ese hermoso rostro, tenía una cicatriz muy peculiar en la frente".

Personalmente, cada uno tiene sus más y sus menos sobre esta leyenda.

¿Creo en el destino?

-Rotundamente sí.

¿Creo en esta leyenda? 

-No es que crea o no, sino que tú
eres mi hilo rojo.

Es difícil explicarlo, pero quien lo experimenta lo sabe, conoce esa sensación de saber que es esa persona con quien está destinado a encontrarse, y no importa lo que pase, los altibajos por los que se pasen o los muchos problemas que puedan surgir.

Porque sé que somos nuestro hilo rojo.


miércoles, 6 de julio de 2022

Figuras

Llevo días pensando internamente y preparando este texto, pero me faltaba una chispilla de inspiración.

Hablemos de figuras. En concreto la figura paterna.

En mi cabeza, desde hace muchos, muchos, muchos años, siempre ha estado dando vueltas una pregunta, una y otra vez: En el futuro, ¿seré un buen padre?

Pues bien, mi opinión hace un tiempo era de una manera, pero desde hace unos meses ha cambiado totalmente.

Decide que quieres ser, porque puedes ser dos cosas: Procreador o padre.

Procreador, creo que lo dice la propia palabra. Ya te da la definición simplemente leyendo la palabra.

En cambio, ser padre es diferente.

Tener un hijo no te convierte en ser padre. Porque si no, yo teniendo un balón de baloncesto en mi casa, ya me convierte en jugador de baloncesto, o, si tengo una guitarra en casa, eso me convertiría en músico. Y no.

Para ser padre, tienes que tener ganas de ser padre. Tienes que aprender a ser padre, (que ahora creo que es una de las cosas más bonitas del mundo), tienes que esforzarte para ser padre.
Pero lo más importante de todo, para ser padre, hay que estar.

Un procreador te da la vida, pero un padre te ayuda y enseña a vivirla. ¿Y cómo te enseña a vivirla? Estando ahí.
Caminando al lado cuando las cosas se pongan feas. Estando cerca cuando se necesite un consejo. Acompañando en las diferentes etapas de la vida.

Estando ahí. Porque uno no aprende a ser padre en 9 meses, ni te dan un manual, si no que ese camino se comparte en el día a día, y vas aprendiendo.

Pues yo, ahora supongo que no conseguí entender esa fase, porque me ha faltado. Y en mi subconsciente tenía como una cierta carencia a creer en mí, o creer en que yo podría ser lo que quiero ser ahora mismo. Pero ahora nada de nada, y solo pienso en formar una familia con esa persona, para toda la vida y crear algo tan especial, que sea muy complicado de describir.

lunes, 27 de junio de 2022

Brisa

Esta vez ha ido muy bien. 
Hoy, he vuelto a tener sesión. La verdad es que he salido muy contento, aunque ha sido una sesión bastante "dura". Pero ha sido un golpe de aire fresco, una brisa fresquita.
Supongo que como ha tocado hablar de mi situación laboral actual, pues no es plato de buen gusto.

No es una situación agradable para mí, ni para nadie, de eso estoy seguro. De hecho, no se lo desearía a nadie, ya que tienes unas sensaciones de angustia, de malestar... que viendo por lo que estoy pasando, no me gustaría que nadie pasara por ello, porque no es, ni ético, ni moral, ni justo.
Esas ganas de mandarlo todo a la mierda, (cosa que hubiera hecho antes), pero ahora, todo esto, lo único que me va a aportar es experiencia, saber como gestionar estás sensaciones, y sobre todo aprender para saber cuando va a ocurrir algo parecido y poder estar preparado para que no me pille por sorpresa.

Me parece que si una empresa, no tiene dinero para despedir a sus empleados, no debería hacer estos actos encubiertos o disimulados (a la vez que mezquinos) para provocar que sean sus empleados los que se quieran ir y de esa forma ahorrarse una indemnización, dado que si un trabajador toma la baja voluntaria, la cantidad que la empresa tiene que abonar, es menor.

Sinceramente, es de una bajeza, de una poca sensibilidad, y de un barriobajismo, que la verdad es que nunca me hubiera imaginado que después de haber hecho todo lo que he hecho por esta empresa, la decepción que siento hacia cierta gente, no hay forma de medirla.

Todo llanto conlleva en una enseñanza o un aprendizaje. Y a eso estoy.

martes, 21 de junio de 2022

Last night

Hoy hace dos meses que pasamos la última noche juntos.

Lo recuerdo como si fuera ayer (o eso quiero), aunque la verdad, es que se me hace como si hubieran pasado siglos.

No quiero estar más tiempo separado de ti.

lunes, 20 de junio de 2022

Ella 2.0

Ella sabe que cuando me habla rompe algo más que el silencio. 
Cuando abre la boca y emergen de ella las palabras, rompe mis dudas de que no quiero a nadie más en mi vida, y, que si por mí fuera, cambiaría todas las estaciones del año por el calor de sus abrazos y sus caricias.
Ella no debería tener dudas sobre lo que siento, ni sobre lo que es capaz de lograr con su ternura. Si me dieran elegir el lugar más bonito donde quedarme, elegiría mil veces su sonrisa. Su sonrisa y su mirada, y sus manos que tanto me encantan. Su remolino en el pelo y sus mejillas que se sonrojan cuando le digo que me encanta.
Ella es preciosa, igual que ese silencio en el que no encuentro palabras, porque lo que siento es mucho más bonito de lo que puedo explicar.
Ella vino así, como un huracán de paso en mitad de mi desastre, y en lugar de desordenarlo todo, puso las cosas en su sitio.
"Quiero hacerte feliz"-. Me dijo. 

Ella vino cuando estaba cayendo y en el aire cogió mi mano, amortiguó el golpe, recogió las piezas rotas de mi vida, y aún a riesgo de cortarse con ellas, las fue pegando, cachito a cachito, pieza a pieza. Me abrazó con fuerza, evitó que siguiera tropezando.
Me enseñó un nuevo camino. Un camino que quiero recorrer hasta el final con ella.
Casi siempre le pido que me hable, porque su voz me suena a victoria, su voz, me abraza, y me lleva a un paraíso.
Y yo no se si voy a tener la oportunidad y el tiempo suficiente en esta vida como para pagar, o por lo menos, corresponder, tanta suerte.
Ella sabe que no existe nadie más que pueda ofrecerme lo que ella me da. Y aunque a veces lo dude, yo estaré aquí para recordárselo, porque creo que esa será mi manera de corresponder tanta suerte.

domingo, 19 de junio de 2022

A quien le pueda interesar...

Voy a dejar por aquí, algunos ejercicios que me han llevado a mi cambio. Los que me han ayudado y  me han llevado a conseguir ser quien quiero ser. 

Son cosas que pueden parecer muy simples, pero que ayudan sobre todo a la mente. No se tienen que seguir a rajatabla, simplemente, explorar y conocer.

1. CAMINAR: Caminar ayuda a despejar mi mente, pero sobre todo ayuda a tener una perspectiva diferente.

2. DARME UN CAPRICHO: Me tomo un momento/rato largo/día, para relajarme haciendo lo que me apetece exactamente en ese momento.

3. SENTARME Y OBSERVAR: Me siento en una terraza o un banco, y observo el entorno y disfruto de ello.

4. ME EDUCO: Investigo que es lo que estoy experimentando mentalmente, y adquiero conocimientos y ,sobre todo, recursos para afrontar los problemas que me puedan venir. No solamente tiene que ser algo que esté experimentando yo, puede tratarse de mirar videos o leer para conocer algo nuevo o aprender sobre ello, (ciencia, historia, geografía, arte...)

5. PLANIFICACIÓN: Escribo la noche anterior, en un papel (ahora ya mentalmente) una lista de cosas que tengo que hacer ese día.

6. ESCRIBO PUNTOS BUENOS: Escribo una lista de puntos fuertes que tengo.

7. AVANZAR: Por mucho que parezca que me estoy quedando estancado, pienso en como puedo seguir haciendo pasos al frente, por pequeños que sean, siempre suman.

8. AFICIONES: Practico alguna afición que tenía en el pasado, o algún hobby con el que me lo paso bien y me aporta algo positivo.

9. PRIORIZAR: Decido lo que es importante de verdad en ese momento. A las obligaciones extra, digo no. A las situaciones o lugares que no me apetecen, también les digo no.

10. LLORAR: No retengo las emociones, luego me siento bastante mejor que si las hubiera retenido.

11. HABLA POSITIVAMENTE CONTIGO MISMO: No hablo conmigo de forma negativa. Construcción si, destrucción no.

12. VIAJE: Recuerdo que la vida es un viaje, que todo lo que está pasando ahora mismo es temporal, que pasará.

A quien le pueda servir, estaré contento y feliz de haber podido ayudar o aportar mi granito de arena si alguno de estos ejercicios os sirve. 


viernes, 17 de junio de 2022

Extintor

Mi vida laboral ahora mismo, siento que es una absoluta mierda pinchada en un palo.

Me están saboteando en la empresa donde estoy, y me están haciendo la vida complicada no, lo siguiente. Duele ver cómo te has dejado la piel por este trabajo y por esta empresa, un trabajo que al final muchas veces conseguía estresarte hasta tal punto que costaba dormir, para que ahora, después de tanto sacrificio y tanta entrega te estén tratando de esta manera. No es justo.

Porque uno viene con la mejor de las actitudes, viene con la mejor de las caras posibles, y con las ganas de ayudar y sumar y sumar, y no se puede.

Haces el trabajo previo, como un loco, y estás unos días de baja por problemas de salud, y te quitan todo y te dejan sin nada. No es justo.

Te hacen trabajar como un loco, y tu como un imbécil comprometido porque te adornan todo con buenas palabras.

Al final, somos un puto número, y como la empresa va como el culo, y no tienen dinero para despedir a nadie, buscan, que seas tú el que renuncies para poder ahorrarse algo de dinero.

No voy a negar que la frustración es enorme, y el estrés o los sentimientos de rabia e impotencia son muy altos. Y por no hablar del nivel de empatía hacía los trabajadores, está muy por debajo de los mínimos que se deberían esperar.

Menos mal que he aprendido a gestionar todos estos sentimientos y ahora no me afecta como me hubiera afectado antes, pero eso no quita que no se deba tratar así a las personas.

Aún así, es difícil estar en un sitio así.

jueves, 16 de junio de 2022

Recuerdos

Hoy ha sido curioso que mientras estaba en la práctica, salida 15 de la Ronda de Dalt, va mi profe de autoescuela, y pone una lista de Coldplay, y la segunda canción ha sido “Fix you”. Un show, los pelos de punta, al instante y un montón de recuerdos y emociones por el cuerpo. He sacado las gafas de sol, y a lo CSI Miami, pa' disimular. Estoy orgulloso porque he aguantado el tipo como un puto campeón. Llevo todo el día preguntándome como es posible que esa canción no me haya hecho “el mismo efecto” que antes. Ahora la estoy escuchando en metro y igual. Supongo que es porque habré mejorado. Todo son preguntas.

Bueno, de hecho, me pregunto tantas cosas…

Si recuerdas como huelo, si recuerdas mis manos o mis brazos, si recuerdas como te miraba fijamente.
Me pregunto si recuerdas mi risa, esa risa sorda cuando llegaba a un cierto descontrol.
Me pregunto si recuerdas mis piernas. Si recuerdas lo dulce que era a veces. Si recuerdas mis bromas estúpidas y mi humor malo, pero que te hacía reír. Me pregunto si recuerdas como cocinaba. Y esa es solamente una pequeña lista de todo lo que me pregunto.

Mi suerte o mi desgracia, es que lo recuerdo todo de ti, todo.

miércoles, 15 de junio de 2022

Napoleón era zurdo

Hoy estaba pensando en cosas poco importantes, como a veces me pasa, y he decidido buscar sobre este tema. (Sí, me aburría, y un poco de cultura nunca viene mal).

Siempre pensamos que los ingleses circulan por el lado equivocado, pero no solo los ingleses, casi el 40% de los conductores del mundo circulan por la izquierda. ¿Sabes que países? ¿Sabes los motivos? Y, sobre todo, ¿sabes las consecuencias que eso conlleva?

Antes de empezar con esto, os doy una pincelada curiosa, para chulos, los españoles, porque hubo una época en que conducía por la izquierda o por la derecha, dependiendo de la ciudad en la que estuvieras circulando, pero bueno, que a los “ingleses” les gusta llevar la contraria es algo que no es nuevo ni requiere explicación. Pero, hay que ser justos, y en este caso hay que reconocer que quienes llevamos la contraria somos todos los demás.

¿Por qué? Porque inicialmente, en el imperio romano, se circulaba por el lado izquierdo de la calzada y, os diré más, hasta la Iglesia se metió en el asunto, ya que el papa Bonifacio VIII, dictó una norma o decreto en el que obligaba a los fieles que peregrinaban a Roma a circular por la izquierda.

Por ejemplo, lo normal, es que siendo diestro (que es lo más abundante), es que si tenías un caballo, pues te subías por el lado izquierdo del caballo, pones tu pierna izquierda y la que levantas por encima de la montura y la pasas al otro lado es la pierna derecha. Por lo tanto, si estás en un camino, o si hay un bordillo te pones al lado izquierdo de ese camino o de la calzada, es decir, circulas por la izquierda.

Si ibas a caballo, se podrían dar dos circunstancias, en la gran mayoría de casos, que yendo con el caballo te encontraras con alguien conocido, y lo quisieras saludar, o que por el contrario te encontraras con alguien “enemigo”, con el cual te convenía tener el lado derecho libre, por lo tanto, circulabas por la izquierda, por aquello de: “si te flipas, te convierto en un pinchito con mi espada”. Por eso normalmente, se llevaban las riendas con la mano izquierda y el arma con la mano derecha.

Hablemos de los carruajes, porque llevar el arma al lado derecho era importante, pero en los carruajes, lo que importaba era que, en carruajes (valga la redundancia) con muchos caballos, había que azuzar a los caballos a latigazos, entonces, si circulabas por el lado derecho, se corría el riesgo de dar algún latigazo a los peatones que circulaban por el lado derecho del carro, que era la calzada. Por lo tanto, al circular por la izquierda, no había peatones a los que se les pudiera dar, ya que la calzada es la que quedaba a la derecha del carro.

Pero luego llegó la revolución francesa, y a parte de cortar cabezas y tal, esta revolución cambió muchas cosas.

Napoleón era zurdo.

Él fue uno de los motivos por los que se cambió el sentido del tráfico. (Sí, siempre los putos franceses jodiendo la marrana).

Como Francia era una potencia que dominaba prácticamente toda Europa, por eso se cambió en prácticamente toda Europa el sentido del tráfico. Hay varias teorías, una es que como era zurdo y era más chulo que un ocho, dijo, pues como soy zurdo, quiero que todos los carruajes circulen por la derecha. Hay otros que simplemente dicen que fue un acto de ruptura con el anterior régimen de Luis XVI y que además que como los nobles circulaban por la izquierda, para tener prioridad, como se les cortaba la cabeza, pues todo el mundo circulaba por la derecha, ya que no querían visitar a Doña Gillette.

Y hasta aquí la tontería del día. Educa y divierte.

Y, pues estos ratitos, pues son pa’ ti.


sábado, 11 de junio de 2022

Carta a l'Àvia

Hola Àvia,

Siempre he querido hacer algo así, desde hace mucho tiempo, pero siempre lo he dejado, porque no quería llorar, porque simplemente lo iba posponiendo, pero ahora ya no.

Ya hace mucho tiempo que te has ido. Parece mentira que pronto vaya a hacer 4 años, como pasa el tiempo, pero te sigo echando de menos.

Primero de todo, quiero pedirte disculpas, si te decepcioné (que no era para nada mi intención) y que sepas que siento muchísimo no haber ido al hospital a verte en esos días. Mi dejadez de entonces, era algo que no podía o no sabía controlar. Es algo que supongo que lo llevaré contigo toda mi vida, ese arrepentimiento, pero también sé, que tú, con esa bondad que tenías, y con todo lo que sé que me querías, ya seguro que me has perdonado. Y te lo agradezco.

Si eso hubiera pasado hoy en día, hubiera estado allí, incluso durmiendo en la silla si hacía falta. He puesto solución a mis problemas.

Las cosas han cambiado un poco desde que te fuiste.

Te has ahorrado el Covid, una cosa bastante toca pelotas que nos ha dado un poco “por cu” desde hace algo más de dos años. Con lo hipocondríaca que eras y todo lo que te preocupaba la salud, lo hubieras pasado algo mal, así que igual, hasta mejor que te lo hayas ahorrado.

Tuve algunos problemillas de salud, pero que ya están más que solucionados. Así que no te preocupes.

Ya no juego más al baloncesto, y estoy sacándome el carnet de coche (¿increíble eh?), y me pasa como a ti, me pegan unos sustos los camiones y los autobuses, que mejor no te cuento, pero supongo que ya me acostumbraré.

La mama está bien, y el Ori cada vez mejor, pero yo en particular te echo mucho de menos. Esas charlas donde me explicabas tus batallitas, esos momentos en la cocina donde a veces me metías casi el queso en la boca, porque sabías que me encanta el queso. Pero cuando te echo más de menos en Navidad, o en mis cumpleaños, donde cada año, repetías las mismas historias, una y otra vez, pero seguían siendo igual de divertidas. Esos 20 eurillos que me dabas como si de droga se tratara, “toma toma, que no lo vea tu abuelo”, y casi que me los metías dentro del calzoncillo.

No sabes lo que me hubiera gustado que aguantaras un poco más, y poder haberte dado los bisnietos que te prometí. Porque conocí una chica, que te hubiera encantado.

Es preciosa. Es la mejor persona que he conocido nunca. Me cuida, se preocupa por mí, es atenta, detallista, romántica, divertida, es única. He tenido unos problemas en los últimos tiempos, que me han llevado a no ser la persona que tenía que ser. Y la he cagado, me he equivocado, y la he perdido. Pero el otro día recordé algo que me dijiste, que la vida, como en todo, tiene sus momentos de equivocaciones, pero que lo más importante es aprender de los errores para no repetirlos, y seguir luchando y teniendo paciencia para que, llegado el momento, no volver a equivocarse. Te prometo que voy a hacer todo lo posible, por recuperarla y poder formar una familia como la que tu formaste, y ser el mejor abuelo posible para mis nietos, como tú lo fuiste para nosotros, pero para mí en especial.

No te voy a negar que me da mucha rabia que no la puedas haber conocido, porque sé que te hubiera encantado, y de echo, sé que os hubierais llevado muy bien.

Tú fuiste una luchadora toda tu vida, y te prometo que yo lo voy a ser también. Voy a ser el ejemplo de constancia que tú me enseñaste. Me gustaría tanto que vieras el cambio que he hecho.

Tal como te prometí cuando te presentaste en mi sueño el otro día.

Te quiero y siempre te querré.

Tu nieto, te quiere y te echa de menos.


jueves, 9 de junio de 2022

He vuelto

Aún a riesgo de que esto parezca que se convierta en un diario, me vais a perdonar, pero la entrada de hoy es corta.

Hoy he vuelto a terapia, he vuelto al psicólogo. Incluso sabiendo que no lo necesitaba, a veces va bien tener a alguien con quien hablar. En realidad, hasta él me ha dicho, al acabar la sesión, que está muy contento con mi situación actual, en como estoy. Incluso, que aunque solo haya sido para desahogarme, no veía que fuera muy necesario, pero que el haber entendido yo mismo, que tenía que hacerlo, le da más tranquilidad de que el cambio se mantiene.

La verdad es que me ha ido bien, hemos hablado de muchos temas, pero sobre todo de uno en particular. En momentos de un pequeño bajón, como estoy experimentando algunos últimamente, la verdad es que va muy bien ir para poder seguir enfocando las cosas en la dirección correcta.

El haber ido, no ha hecho más que reafirmarme y motivarme a seguir luchando, a seguir adelante por mantener este cambio, del que estoy tan contento, pero sobre todo en seguir luchando por ti y seguir manteniendo la esperanza, que a veces se difuminaba y perdía esa referencia.

¡Vamos a por ello!

Feliz jueves.

lunes, 6 de junio de 2022

VIVIR

La verdad es que es complicado reconocer esto, bueno, no solamente reconocerlo, sino haberse dado cuenta de ello.

En el pasado, yo, iluso de mí, creía que estaba rodeado por gente que me apreciaba, se preocupaba por mí, y que en el momento de necesitar ayuda, se preocuparían de interesarse cuando uno está mal. Pero ha sido duro darse cuenta de que no es así.

Las “amistades”, en mi caso, es algo tan efímero y volátil, que no se plasmarlo con palabras, pero voy a intentarlo.

Sí, me siento absolutamente solo ahora mismo. Quitando, obviamente, a mi familia, mi madre y mi hermano, con quien puedo hablar en cualquier momento, y sé que van a estar ahí. Me siento solo.

Es duro darse cuenta de eso, proponer un plan y que pasen de ti, o que te den largas.

Un “oye, a ver si nos vemos”, y que te respondan con un “ya te diré”, “ya si eso te escribo” o “te digo algo”. Sí, lo reconozco, es jodido, y duele.

Ahora bien, la pregunta es, ¿preferiría estar rodeado de gente, que ahora sé que, esa amistad, no vale ni media moneda? O, ¿preferiría estar solo, como estoy ahora mismo, aprovechando el tiempo en mí, y no preocupándome por gente que no vale la pena?

Para mí la respuesta es clara. Fuera lo negativo, retén lo positivo.

El conocimiento que me ha dado esta reflexión me ha hecho darme cuenta de que amistades que solo me querían por interés, que en cuanto no he “sido útil”, han desaparecido. Amistades que en cuanto se ha perdido el contacto mínimamente, han desaparecido. Amistades que las llamas para pedir ayuda, y directamente, te dicen, ahora no puedo, te llamo luego, y no llaman nunca. No sé, a mí, cosas así me han pasado. No sé a vosotros.

Llevo muchos años pensando en que debo salir de esta ciudad, ya no solo porque me agobie, o me produzca un poco de rechazo ya o porque me tenga un poco amargado, sino porque llevo demasiados años desperdiciados aquí, sin vivir aventuras, sin conocer nuevas culturas, otros idiomas, otra gente. Ganas de vivir esas experiencias, romper con todo aquí.

Yo tenía a esa persona a mi lado, y (no vamos a entrar en detalles, porque ya sería muy largo) la perdí. Se fue. Ya no está. La persona más especial que he tenido en mi puta vida, y ya no está, y quiero vivir un montón de cosas con ella, durante toda mi vida. Yo tenía a esa persona, que era mi mejor amiga, mi mejor persona, mi mejor amante, mi mejor todo. Y es con ella con la que quiero vivir.

QUIERO VIVIR. Quiero vivir experiencias, tengo 33 años, y me he dado cuenta de que no he viajado una puta mierda. Estoy desperdiciando el tiempo, y no quiero desperdiciarlo más. Ganas de coger el coche, en cuanto pueda, y salir si se puede cada fin de semana, a descubrir sitios nuevos del pirineo. Pasar las navidades en otro país, ir a París en coche, ir a las Dolomitas, volver a ir a Eslovenia, pero esta vez en coche, y poder visitar todos los lugares preciosos con libertad. Bajar al sur, a Andalucía. Y un sinfín de planes más.

La vida se me va, y no quiero que se me escapen más cosas de las que ya se me han escapado hasta el día de hoy. Quiero viajar contigo, y que improvisemos viajes, que hagamos nuestras rutas, visitar el País Vasco, tener la libertad para ser libres, y ser felices guardando todos esos momentos en imágenes, para cuando seamos mayores, viejitos y arrugados, podamos inspirar a nuestros hijos y nuestros nietos a hacer lo mismo. A disfrutar la vida.

Y sé que contigo, la voy a disfrutar. Como disfruto cada vez que te veo, cada vez que escucho tu voz, cada vez que hablamos. Te echo de menos. Vuelve cuanto antes, por favor. Apuesta (no te arrepentirás), y vuelve cuanto antes, o por lo menos, llámame para poder ver esas mejillas, esos labios y esos ojos, y poder escuchar tu voz.

domingo, 5 de junio de 2022

El sueño

Llegó el día.

Me despierto por la mañana, y al abrir los ojos, la vi a mi lado, como siempre, desde hacía años, pero ese día, no se porqué estaba más preciosa que nunca. Las 8.36 de la mañana, y me quedé un buen rato mirándola, observando como se abrían los preciosos agujeros de la nariz con cada exhalación. Es tan preciosa, ya de normal, pero aún más cuando duerme. 

Me levanto sin hacer ruido, voy al baño, me lavo la cara, y salgo de la habitación para enfilar el pasillo e ir a la cocina. Cojo dos huevos de la nevera, un aguacate y el salmón, pongo el pan en la tostadora y empiezo a preparar el desayuno.

Es el día. 

En cuanto me doy cuenta, me entra un nerviosismo por el cuerpo, como nunca antes había experimentado.

Con la sartén en mano, empiezo a darle vueltas a todo, a los huevos, al día... a todo. No me lo creo aún. Es hoy. Después de tanto tiempo, es hoy.

Termino de prepararlo todo, y como un reloj, oigo que te levantas de la cama y que entras en el baño. En ese momento, preparo el altavoz, y cuando llegas a la cocina, empieza a sonar esa canción tan especial. Me mirar, sonríes, y me abrazas y empezamos a bailar lentamente, agarrados y mirándonos a los ojos. Estoy tremendamente emocionado.

Terminamos de desayunar y cojo las llaves del coche, tengo que ir a terminar de elegir el complemento.

Pasan las horas, y los nervios van aumentando. Cada vez van a más, voy a comer con mi madre y ultimamos los detalles para que todo esté perfecto. 35 primaveras, y ya me toca. Ya iba siendo hora, bromea ella.

Llega lo hora, llegamos al lugar, van llegando todos los amigos e invitados, y ya está todo preparado. 

Y allí, estoy, esperando a lo mejor de mi vida, a mi futuro, a mi todo.

Y de golpe allí apareces, vestida de blanco, preciosa. Del brazo de tu padre, caminando lentamente, sonriéndome mientas se me cae alguna lágrima de emoción mezclada con felicidad. Te veo caminando hacia mí, con la belleza de una atardecer, lleno de colinas verdes, y con el mar de fondo, donde el sol naranja se refleja en las nubes. Con la belleza de algo que no he visto nunca en mi vida. Con ese vestido blanco, impoluto, puro como tu.

Llegas a mi altura, y nos damos la mano. 

-"Vamos a por ello, porque no te voy a soltar nunca".- Te susurro al oído mientras te doy un beso en la mejilla.

Porque yo, sí quiero. Para siempre, por siempre. Para toda la vida. Contigo es un sí, rotundo, a todo, con todo. Contigo, es vida, es amor, es cariño, es tristeza, es vivir.

VIVIR!


jueves, 2 de junio de 2022

El dia raro

Pues la verdad es que hoy ha sido uno de los días más raros y difíciles que he tenido últimamente. Raros y duros. Y he dudado mucho sobre si publicar algo así o no.

Creo, que no sabría explicar de una forma que se pudiera entender, y quizá se vea de una forma que puede parecer muy agresiva, pero creo que escribirlo me va a ir bien, porque antes, eso se quedaba dentro, pero ahora, va pa’ fuera.

Hacia la mitad del día, he empezado a tener una sensación en el cuerpo, pero nada físico, sino algo más interior, de sentimientos. Algo no iba bien. Me he sentado, me he calmado, he ordenado mi cabeza, y he tratado de conservar la calma. La sensación de echarte de menos hoy, ha sido enormemente más intenta que otros días.

He hecho los ejercicios que tenía que hacer, pero esa sensación no paraba. Ha sido una prueba de fuego, porque ya me avisaron que podían llegar días así. Y estoy contento de que no me afecten “como antes”. Estoy contento de que he podido superarlo sin muchos problemas. Pero estoy aún más orgulloso de haberlo podido hacer solo, sin necesitar ayuda. Por fin todo el trabajo empieza a dar sus frutos.

Supongo que las ganas o la necesidad, (llámalo como quieras), de estar junto a ti, demostrarte muchas cosas, ayudarte, vivir experiencias nuevas cada día, continuar escribiendo más páginas en esa historia que nos prometimos que sería interminable, dormir junto a ti, despertarme junto a ti, poder tocar tu piel, poder oler tu piel… (no vamos a subir más de tono, gracias), me hace sentirme de una manera entre mezcla de impotencia, desesperación, angustia, llanto, enfado, tristeza… como he dicho antes, no sabría como definirlo.

Hay cosas sobre las que he reflexionado hoy.

Me siento como un imbécil, diciendo cosas, que no son correspondidas (al menos verbalmente) y, aun así, las sigo diciendo. ¿Por qué? ¿Costumbre de decirlas? No lo creo, no soy de los que dicen las cosas por costumbre o porque toca. No soy así.

Me siento como un gilipollas, enviando cosas, y no recibir una simple respuesta. ¿Por qué? ¿Costumbre de enviarlas? No lo creo.

Me siento como un auténtico idiota, al sentir angustia, al no poder dormir a veces, o en llorar. ¿Por qué? No lo sé.

¿Qué sentido tiene, estar aquí como un imbécil, aguantando? No lo sé, supongo que el tiempo lo dirá, o el tiempo enseñará, o el tiempo me dará una bofetada de dimensiones considerables, que al final, es el más sabio de todos.

¿Qué puto sentido tiene? Estar todo el día pensando en si estará bien, si sentirá nostalgia, en cómo podría ayudar, en cómo podría hacer que se sintiera mejor… ¿Qué sentido tiene?. (Vuelvo a citar) “Supongo que el tiempo lo dirá, o el tiempo enseñará, o el tiempo me dará una bofetada de dimensiones considerables, que al final, es el más sabio de todos.”

¿Puede ser que estás palabras sean fruto de un momento de rabia o impotencia? No lo sé.

Siento que estoy “perdiendo” el tiempo.

¿Por qué nos estamos haciendo esto? Cuando podríamos seguir en la construcción de esta maravillosa historia de lucha, superación y fortaleza conjunta.

La verdad es que este tipo de cosas, no son muy agradables para mí de escribir, pero entiendo que hay que sacarlas y no dejarlas dentro. Y quiero aclarar que todo esto es desde mi punto de vista.

Buenas noches.

miércoles, 1 de junio de 2022

112022

Hoy me he encontrado, limpiando en el teléfono, un texto que escribí hace unos meses.

1/1/2022 03:36 AM

Escribo estas líneas con el móvil, sentado en el salón, abajo, con un cigarro en mi mano, sentado en la silla, esperando que esto que escriba me ayude a despejarme y poder subir a la cama contigo y abrazarte y poder quedarme dormido.

Pues ya volvemos a lo mismo, otra vez despierto, y con insomnio. No sé qué me está pasando, pero creo que voy a tener que empezar a pensar en pedir ayuda, porque cada día me siento más lejos de donde quiero estar, y más lejos de con quien quiero estar. Siento que te estoy empujando hacia afuera, cuando en realidad lo que quiero es agarrarte y que no te vayas, que te quedes a mi lado. Pero no sé cómo hacerlo, así que voy a empezar a pedir ayuda.

Acabamos de cenar, de celebrar el fin de año, nos hemos comido las uvas como dos trogloditas, de pasarlo muy bien. Hemos ya hablado por fin de irnos a vivir juntos, que yo no quería sacar el tema porque me daba algo de miedo, pero todo ha ido bastante bien, estoy muy contento e ilusionado, y ya pensando en posibles cosas con las que decorar nuestra futura casa. Pero no sé qué me pasa.

Me preocupa de una forma fuera de lo normal, la simple idea de perderte.

Ahora estoy recordando la primera noche que te conocí. Creo que voy a escribir sobre ello.

12 de Octubre de 2019, yo andaba aún renqueante de mi reciente pérdida, y me presenté como cada noche a trabajar en el bar. Para evadirme y por lo menos no pensar en nada de eso mientras trabajaba. Llegué, me tomé mi chupitín con Mario de rigor, cogí mis dos botellitas de agua, y para afuera. Miento, recuerdo que tuve que ir a comprar menta, porque a alguien se le había olvidado, así que me fui a comprarla al super 24horas de Enric Granados. Volví, y la gente empezaba a llegar. Gente del básquet, gente habitual, gente más habitual aún, que no fallaban un solo fin de semana.

La noche transcurría normal, y en un momento dado apareció Cristina, una ex-entrenadora de un club donde yo jugué con todo su equipo. Nos saludamos, pasaron todas, pero hubo una en particular, que, al mirarla, me dio algo especial, no sé, una vibra especial, no sabría cómo describirlo.

Recuerdo que me acerqué un momento a Cristina, un poco vergonzoso y tímido, a preguntarle que, si no era mucha molestia, podía presentarnos sutilmente. Así, como quien no quiere la cosa. Me dijo algo así como: “nah, yo me encargo, en un rato vengo con ella”.

Y pam, dicho y hecho; un rato después, ahí estábamos, charlando (yo nervioso como un niño pequeño, ¿Por qué?, no lo sé. Pero recuerdo que no podía quitar mi mirada de tus ojos y tus mejillas. Recuerdo que cuando te di dos besos, tu perfume me encantó.

Yo no quería ser tan directo, pero le eché un par de h***** y dije: “Aitor, hay algo ahí, que no se escape”. Y así lo hice, y no puedo estar más contento de haberlo hecho.

La verdad es que este escrito no es mucho, pero ahora mismo, me va a ayudar a pensar en que, aunque me cueste, voy a conseguir mi objetivo de estar bien, de que estemos bien, y de poder conseguir todas las cosas que queramos juntos. Me marco el objetivo del 1 de Julio de 2022, como el día en el que si no estoy como tengo que estar, por lo menos que me quede muy poco para poder conseguirlo. Para esa fecha, espero ya tener el carnet de coche, ser fijo en la empresa, y empezar a plantearnos la opción de ser padres (de uno o dos, no lo sé, o quizá más), pero para eso, primero hay que ponerse manos a la obra.

Ahora, voy a subir a la cama, te voy a dar un beso en la mejilla, y te voy a abrazar haciendo la cucharita. Y mañana va a ser un día genial!

Bona nit.

martes, 31 de mayo de 2022

Rockstar

Pues sí, he estado unos días sin escribir. Bueno, en realidad no. He seguido escribiendo, pero no publicando.

¿No sentís a veces que esta sociedad es una basura? Me explico, no os sentís fuera de lugar con todo lo que está pasando, las incongruencias que se ven, la falta de educación, la falta de empatía, el pisar al prójimo sin remordimiento, y un sinfín más de ejemplos.

Yo sinceramente, si tuviera los recursos para hacerlo, subiría a un avión y me iría a una isla remota, a tomar por el culo, y a estar lo más aislado posible de esta sociedad de mierda.

Se nos llena la boca con valores, bienestar, convivencia… y luego no hacemos una puta mierda. No predicamos con el ejemplo.

El otro día, por ejemplo, fui al estanco, y siempre que compro, entro, digo buenos días, pido, pago y cuando me voy digo “hasta luego, que tengas un buen día”. ¿Fácil no? Lo normal. Pues tuve que escuchar como la señora del estanco me decía que siempre se sorprendía, de que fuera tan educado, que no había mucha gente así. Y hasta me regaló un mechero, hahaha.

Pues bien, no es solo aquí, es en todos lados, voy a la farmacia, lo mismo. Voy a la frutería, lo mismo. Voy al Mercadona, lo mismo. Y la gente aún se sorprende. Parece una tontería, pero simplemente es educación. Piensa en lo que te gustaría que te hicieran a ti, y actúa en consecuencia.

Del otro tema, estoy cada vez mejor, aunque voy a rachas. Hay momentos en los que estoy bien sabiendo que cada vez queda menos, pero, por otro lado, sigo teniendo esa sensación en el estómago, de ganas de que llegue ya ese momento.

La gestión de las emociones va viento en popa. No voy a negar que sigo llorando, sobre todo después de alguna llamada, pero es lo normal, y lo acepto como tal.

Llevo también de puta madre el carnet de conducir, cada vez mejor con el cambio de marcha, que me permite tener más observación, y poder gestionar todo con mucha más fluidez. Me hubiera gustado tanto que pudieras estar en una práctica mía hahaha.

Me he dado cuenta de que, en la última semana, he recibido solo 3 whatsapps. Nada en Instagram, nada en ningún lado. La sensación de estar solo, (o sentirte solo), tampoco es tan mala, porque consigue que te des cuenta de quién realmente importa y quién no, quien está ahí, quien dejo de lado en su momento o te ha abandonado, y quien no ha estado, ni va a estar.

Ahora, después de todo lo que he conseguido con el trabajo personal, me doy cuenta. Tarde, pero bueno, más vale tarde que nunca. Y soy feliz.

sábado, 21 de mayo de 2022

21

Otro día más que tacho en el calendario, la rutina de la mañana.

Pero hoy no es un día cualquiera. Hoy es 21, hoy hace 1 mes que pasé la última noche contigo. Hoy cumpliríamos 2 años y 7 meses. 31 meses, a tu lado. Hoy celebraría la noche que te conocí, la noche me cambió la vida, la noche que apareciste en mi camino. Y me hubiese inventado alguna forma especial de celebrarlo. Sé que ahora no sirve de nada, pero me arrepiento tanto de no haber celebrado cada aniversario contigo. Me encantaría levantarme por las mañanas, los dos desnudos debajo del edredón, besarte, acariciar tu cuerpo, y comerte, y hacerte el amor cada mañana. Quién me iba a decir a mí, que a 21 de mayo y 22º grados, echaría de menos estar bajo un edredón.

Me levanto por las mañanas y lo primero que pienso es en ti. Me pregunto, ¿qué estará haciendo?, ¿estará bien?, ¿necesitará un abrazo?, ¿si estuviera en la cama con ella, me besaría?, y muchas preguntas más. Me levanto por las mañanas con ganas de solo hablar contigo, ganas de hablar y contarte muchísimas cosas, y de escucharte. Escuchar cómo estás, aunque me vayas explicando las cosas a cuentagotas como muchas veces has hecho y tenga que arrancarte las palabras. Me levanto todas las mañanas, y lo primero que hago es pasarme entre 10-15 minutos mirando tu Instagram, y mirando todas las fotos que subiste nuestras, y las disfruto, mucho, ya que me transportan a unos momentos menos dolorosos que los de ahora. Me levanto con la esperanza de que hoy será el día en el que me llamarás y hablaremos, y nos veremos por videollamada, y me dirás que me echas de menos, que quieres verme, que te gustaría que estuviera allí contigo. Y que hablaremos largo y tendido, y que solucionaremos nuestros problemas.

Me levanto por las mañanas, pensado en cómo puedo, en el momento de hablar contigo, demostrarte que, si apuestas por mí, no te arrepentirás, que después de todas las veces que has apostado por mí, apostar una más, que sé que es difícil ahora mismo, valdrá la pena. Quiero demostrarte que, si tomas esa decisión, será una de las mejores que has tomado en tu vida. No quiero pasar un día más separado de ti. No quiero, no puedo.

Lo más valioso que tengo en mi vida, es mi propia vida. Y eso incluye el tiempo, que es una de las cosas más valiosas que tengo. Pues bien, yo quiero compartir contigo, cada segundo de mi vida, cada segundo de mi tiempo. Lo quiero todo contigo.

Y cuando esta maravillosa historia que se llama vida, se me termine, en el último instante, miraré hacia atrás y agradeceré que hubieras aparecido en mi vida, y que, en ese verano de 2022, me dieras esa última oportunidad. Porque no te arrepentirás.

miércoles, 18 de mayo de 2022

¿CÓMO?

¿Cómo lo he conseguido? ¿Cómo lo he hecho? Quiero decir que cada persona es diferente, y que cada uno debe encontrar el camino adecuado o más útil para poder llegar al punto donde he llegado yo.

Empiezas a pensar, a darle muchas vueltas y a analizar.

Es como si empiezas a pensar a que le tienes miedo, y hacer una lista, de hecho, hay un ejercicio que a veces que se hace solo para escribir aquello a lo que tienes miedo. A veces necesitas bastantes libretas. Y puedes escribir instantes particulares e infinitos que has tenido.

Has tenido miedo de ti mismo.

Has tenido miedo de un perro.

Has tenido miedo de alguien en la calle.

Has tenido miedo en una confrontación en el trabajo.

Has tenido miedo de alguien en tu familia, o de alguien de tu pasado.

Vas a tener que ir profundo, y va a depender de nuestras circunstancias, pero si miras más profundamente, te das cuenta que, en realidad, es miedo de no ser lo suficientemente bueno, miedo a perder algo, miedo a no ser amado, miedo a… muchas cosas.

Se llaman creencias fundamentales, y las mantenemos profundamente dentro nuestro, retenidas, a veces ni las verbalizamos o las sacamos, pero están ahí dentro nuestro.

Y luego si vas a lo más profundo, en mi experiencia personal, es miedo a uno mismo. Avergonzarse de uno mismo. Miedo a mirarnos de cerca. Miedo de lo que somos. Miedo de lo que vamos a ver cuándo nos veamos bien de cerca.

Por primera vez, descubrir la manera de hacerlo, con la valentía suficiente para afrontarlo, es un gran paso. Un proceso en el que he estado en los últimos meses, pero que me ha llevado a quitarme el miedo a mirarme de cerca. El miedo a no poder cambiar. Porque ahí justamente es donde me atascaba.

Por ejemplo, voy a poner dos ejemplos muy fáciles de entender.

Una persona como yo, que siempre ha trabajado en un ámbito laboral de atención al público, en una tienda, o en una oficina, ¿sería capaz de trabajar en una cuadra limpiando mierda de caballo a todas horas y soportar ese trabajo duro y sacrificado? La respuesta es, por supuesto que sí. Y esa respuesta la he obtenido mirándome de cerca, y quitándome los miedos a no ser suficientemente bueno, porque con determinación, esfuerzo y constancia, se puede conseguir lo que uno quiera hacer.

Y el segundo.

Una persona como yo, que llevo 22 años jugando al mismo deporte, ¿seré capaz de dejar ese deporte? La respuesta es, también, por supuesto que sí. Porque cuando llegas a ese punto, en el que priorizas otras cosas antes que el baloncesto, has llegado a esa respuesta. Como, por ejemplo, tener el cumpleaños de la persona más especial del mundo, el mismo fin de semana que tienes partido en Mallorca, y decides que no vas a ir, porque tu prioridad es otra. Yo, por ejemplo, me engañaba a mí mismo, y me decía que era por otras razones, pero luego me di cuenta, de que quería pasar esa noche haciendo con la persona más especial del mundo para mí, haciendo algo diferente de lo que hacíamos normalmente y hacerlo contigo.

Son ejemplos muy tontos, pero que a mí me han servido para crecer personalmente, y darme cuenta de que puedo conseguir lo que me proponga. Yo puedo, tu puedes, y nosotros podemos.

Así que aquí estoy, nuevo yo, nueva persona, totalmente renovada. Con miedos, SI, pero con el método para combatirlos, y sobre todo con ganas de compartirlos contigo. ¿Cuánto más vas a esperar?

ODIO

Creo que este texto, es uno de los más valientes que voy a escribir, pero no me da miedo hacerlo.  Por supuesto, no quiero que se malinterprete.

Tengo la sensación de que, llegados a este punto, odio.

Odio lo que era. Quien era. Las cosas que hacía. Ahora mismo, me odio a mí mismo, odio a mi yo del pasado. Odio mi forma de hacer las cosas.

Pero lo que más odio, es haber aprendido así la lección, con lo cerca que estaba de llegar a donde quería llegar, a donde querías que llegara, a donde queríamos que llegara. Odio haberlo tenido que aprender de esta manera tan dolorosa. Para mí, no es justo. Quiero ser feliz, y ahora que “lo soy”, después de todo lo que me (nos) ha costado, que estemos en esta situación, me parece tremendamente injusto, porque no nos lo merecemos. Pero paciencia.

Por otra parte, tengo la sensación (a veces viene a mi cabeza), de que lo que está pasando es que estás siendo “diplomática”, que tienes claro que no hay futuro, pero para no hacer más daño, las cosas no se están diciendo tan claras como deberían. Es un pensamiento, que no significa que sea el correcto, pero a veces viene a mi cabeza, me visita. Yo, lo desecho, lo descarto, porque tú, me dijiste algo, y voy a creer en ti. No hay más.

Ayer por la noche, enroscado en mi cama, llorando, me vino a la mente la misma situación, pero a la inversa: Tú, llorando sola en tu habitación, en la cama, tapada hasta arriba, y con angustia, desesperación y ganas de llamarme. Sé que es muy fácil hablar “a toro pasado”, pero ahora siento, como si no nos hubiéramos dicho muchas cosas, que hubieran hecho que la relación funcionara mucho mejor.

Me da miedo que vuelva a pasar eso. Ahora es como si quisiera compartir cada sensación contigo, y no callarme nada. Y no puedo hacerlo.

Por ejemplo, el lunes quedé con Montse para ir a comer, y quedamos en la Illa. Pues yo me fui antes, y me senté en el mismo sitio donde empezó todo, en aquella terraza donde tomamos cervezas. Tomé hasta una foto de la terraza, pero no te la envié. El simple hecho de pensar que enviarte un mensaje, una foto, o llamarte, puede agobiarte, me provoca una sensación que no sé describir, y no lo hago. Y eso es jodido, porque supongo que tengo la esperanza, de que cualquier día, cualquier tipo de mensaje, llamada o algo, va a, quizá, hacer que la situación cambie. En el fondo la lógica dice que no, pero yo tengo esa esperanza.

He descubierto hoy, que se pueden subir fotos a cada publicación (como siempre, el Aitor tan "empanao" hahahahahaah). No se si debería hacerlo...

Pero como éste es mi blog, y no sé si lo vas a leer o no...



martes, 17 de mayo de 2022

Anata ga koishī

Hoy es un día muy especial, no voy a negar que estoy un poco (muy) nervioso. Después de mucho tiempo, hoy a las 18.00 me toca la primera clase de conducir práctica. Parece mentira cuando después de 3 meses intentándolo sin parar, el 6 de abril, conseguí cita para empezar todo el proceso, y hoy 17 de Mayo, por fin empiezo la recta final. Pero vamos a hablar de los días.

Cómo pasan los días…

Siento una necesidad muy grande de cuando veo cosas en Instagram, enviártelas. Como hacíamos antes, no como ahora, que el chat está vacío, no entra nada. Enviártelas y recibir el like, o al revés.

Sin motivo alguno, me apetece a cualquier hora del día, escribirte y decirte lo mucho que te quiero y lo mucho que te echo de menos. Pero no lo hago, no quiero que te sientas agobiada.

Sé que volvemos a lo mismo de siempre, pero creo que no puedo alcanzar a decir con palabras todo lo que te echo de menos.

Echo de menos, despertarme de madrugada y sentir tu olor entrando por mi nariz. El abrir los ojos, y oírte respirar, profundo, con tus mofletes aplastados contra la almohada. Echo de menos el sentir tu mano encima de mi pecho.

Tus manos, son un caso aparte. Unas manos fuertes, que me encantan, me vuelven loco, duras, ásperas en ocasiones, pero que cuando me tocaban, aún siendo ásperas, eran las manos más suaves del mundo para mí. Esos dedos imperfectos, llenos de mordeduras, pero que son perfectos para mí.

No eres consciente de lo que te necesito a mi lado ahora mismo, por ejemplo, en días como hoy. Donde poder ir a tomar algo después de la primera clase y explicártelo todo, las sensaciones, anécdotas divertidas, y poder hacerte formar parte, o envolverte, en todo este proceso. O esos días en lo que me enseñarías a avanzar más rápido en mi aprendizaje, dejándome conducir por la urbanización donde pasábamos los fines de semana. Porque salvabas mis días. Pero no solo en días como hoy, sino todos.

Ya no hablemos de cuando me levanto por la mañana, lo primero que pienso es en ti, y alguna vez me ha pasado de escribir “Bon dia amorcho” y dos corazones, pero no le doy a la tecla de enviar. Igual me pasa por las noches, eres lo último que piensa mi cabeza antes de dormir, y me duermo con la esperanza de que esa noche, toque soñar contigo. Ahora mismo es la mejor forma que tengo para poder verte cada día y sentirte.

¿Por qué estamos en esta situación? ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué estamos "perdiendo" el tiempo de esta manera? ¿Por qué no podemos crecer juntos de una vez? ¿Por qué no podemos romper con la distancia y empezar "de nuevo"? No lo sé.

Creo que la pregunta que más me gustaría saber la respuesta, es: ¿Cuándo volveremos a hacer las cosas que nunca debimos dejar de hacer?

lunes, 16 de mayo de 2022

Ángel de la Magia

Hoy toca sacar cosas, hoy toca hablar de uno de los días más duros de mi vida. Y eso me va a servir para explicar otra cosa que va relacionada, estoy seguro de ello. 

El 4 de octubre de 2019 tuve que sacrificar a mi perro.

Con mi perro, yo tenía una relación muy muy especial, que no sabría cómo poder expresárosla con palabras. Conectamos desde el primer momento al 100%, para resumirlo.

Y siempre lo he pensado y me parece alucinante, ¿Cómo él sabía cuándo yo estaba mal?

Recuerdo un día en particular, (no recuerdo el por qué), años atrás, abrí la puerta de la terraza de mi habitación, donde él siempre estaba. Él estaba sentado en su esquina favorita, donde corría más el aire, y me miró, pero no se movió. Yo me senté en la otra esquina, me encendí un cigarrillo, y me acuerdo que empecé a llorar. Se me quedó mirando, unos segundos, intentando entender que es lo que pasaba. Acto seguido, se levantó, y vino andando muy tranquilamente hacía mí, con la cabeza gacha y oliendo en el aire. Me empezó a lamer la cara y el pelo. Él no entendía lo que me pasaba, pero sabía que algo había, e intentaba, a su manera hacerme ver que todo iba a ir bien, que no tenía porque preocuparme. Era mi ángel de la guarda. Y supe que siempre iba a estar conmigo, y que iba a cuidar de mí.

Ahora, me iría tan bien tenerte aquí amigo mío.

Pues ese día, el 4 de octubre, recuerdo que, de golpe, dejó de estar como siempre, se tiró en el suelo, se meaba encima, no podía levantarse… vamos, un desastre. Por la mañana estaba bien, y a media tarde no podía hacer nada. Llamamos de urgencia y vinieron a sacrificarlo, pero no se lo podían llevar. Recuerdo que eran las 21.47, cuando tumbado en el suelo, con su cabeza frente a la mía, le podía ver esa chispita que le quedaba en los ojos. Cara a cara, como siempre, los dos, y no había nadie más, los dos tirados en el suelo, cara a cara, mientras le acariciaba la oreja que siempre le gustaba que le tocara.

Sin dejar de mirarnos, durante un segundo, noté algo especial, como si él me dijera: “amigo mío, me voy a ir, pero no vas a estar nunca más solo”. Llamadme loco, pero yo lo sentí así, mientras yo le suplicaba, sin decírselo, y con una cascada de lágrimas en mis ojos, que no se fuera, que no me dejara solo. Tenía miedo.

Poco a poco, esa chispita, se fue apagando mientras me miraba. Dejó de tener ese brillo en los ojos, para pasar a un gris vacío, pero él no apartó la vista. Me siguió mirando, para transmitirme todo lo que quería decirme, hasta el final, que no iba a estar solo y que iba a cuidar de mí.

Pues bien, yo sigo pensando que él cumplió y sigue cumpliendo su promesa. Él tenía esa magia especial, de ahí su nombre, Magic. Lo sigo viendo en sueños, sigue viniendo a pasear conmigo por la montaña, sigue lamiéndome la cara y el pelo, sigo jugando con él tirándonos por el suelo, mientras yo me hago el muerto y él me rompe las camisetas a bocados. Cumplió su promesa, pero él ya no podía ayudarme. Por eso, justo una semana después, el 12 de octubre de 2019, te envió a ti. Como algún tipo de milagro, tu apareciste en mi vida, y me has cuidado, preocupado, hecho mejorar, no me has dejado caer, has peleado por mí, y estoy seguro que fue gracias a él. Gracias a él, por ponerte en mi camino, y gracias a ti seguiré en ese camino tan maravilloso, por quedarte a mi lado.

Llamadme loco.

MAGIC 27/8/2007—04/10/2019

domingo, 15 de mayo de 2022

Solo un sueño

Se levantó temprano una mañana de verano, el sol entraba con unos rayos tenues. Dio un salto de la cama, y encendió la luz de su escritorio, y se golpeó con la maleta el dedo pequeño del pie; bonita forma de empezar el día, pero con esos pies, ¿Qué quieres?, pensó. Repasó la lista, metió todo en una carpeta, y revisó el teléfono para comprobar que todo estaba en orden. Todo correcto. Abrió la puerta, enfiló el pasillo, entró en la cocina, cogió la jarra mientras abría el armario y bajaba un vaso del armario. Se sentó, se sirvió un vaso de agua y se puso los auriculares mientras reproducía una lista en su Spotify. Eligió una manzana del frutero, y con un cuchillo empezó a cortarla en pedazos. Iba masticando mientras iba fumándose el cigarrillo que se había liado unos minutos antes. El nerviosismo empezaba a entrar en su cuerpo. Terminó, apuró el vaso de agua, lo lavó, y revisó la maleta negra, metió el par de cosas que se le había olvidado meter, la cerró, se vistió, y miró a su alrededor. Un poco de su perfume favorito, crema en las manos, y reloj plateado en su muñeca.

Comprobó que todo estaba en orden, se despidió de su madre con un beso y un abrazo, cogió las llaves y cerró la puerta. Bajó las escaleras, y abrió la puerta del parking, que chirriaba. Abrió el maletero, metió la maleta, y la chaqueta fina, y cerró. Abrió la puerta del conductor, y se sentó, hizo una respiración honda, exhaló el aire y cerró la puerta. Arrancó el motor, con nerviosismo y determinación, volviendo a hacer otra respiración larga, y maniobró para salir del parking.

Durante el trayecto, se le venían imágenes que no hacían más que alimentar su sentimiento de nerviosismo, pero como ya había aprendido a gestionar esas sensaciones, no permitió que le afectaran. Condujo con una mezcla de tranquilidad y nerviosismo, durante una media hora, hasta que llegó, aparcó el coche en la plaza G21 y bajó del coche, abrió el maletero y sacó el equipaje. Se alejó del coche caminando decidido hacia la entrada. Entró por la puerta y sintió un escalofrío, había estado tantas veces en ese sitio, pero nunca con una sensación igual a la de hoy. Gente con maletas, iba y venía, se saludaban, se despedían. Risas, llantos, ilusión, tristeza, abrazos… ¿Cómo puede haber tantas sensaciones en un mismo espacio tan pequeño de espacio? No lo sé. Pasó por la pantalla de información y comprobó el número de la puerta de embarque y se fue directo al control de seguridad. Pasó sin problemas y enfiló las escaleras mecánicas descendentes hacía el pasillo que parecía interminable, pasó por delante de una tienda y compró una cantidad desmesurada de pilas y las metió en la maleta. Como aún quedaban 45 minutos para embarcar, se dirigió al vestíbulo abierto para fumarse otro y beberse el zumo que había traído de casa. Se sentó en la escalera de madera, miró al cielo. Despejado. El sol ya lucía con una intensidad casi total y los rayos le alcanzaban las piernas, que calor.

Terminó, y se fue directo a la puerta G10, donde ya se podía leer en la pantalla el destino del vuelo. Se sentó en primera fila y esperó releyendo ese libro que le había cambiado la vida, ese libro que le había llevado hasta la libertad apenas un tiempo atrás. Estaba tan concentrado leyendo que no se había dado cuenta de que la azafata de embarque ya estaba en su sitio, y solo reaccionó, cuando la gente a su alrededor empezó a levantarse para hacer fila. Se puso en fila y cuando llegó su turno, enseño su DNI y su tarjeta de embarque con el teléfono, y bajó por las escaleras hasta llegar al asfalto. Un bus estaba esperando con las puertas abiertas, respiró hondo y subió, sin sentarse, esperando a que el bus se llenara para poder cerrar las puertas y emprender el camino hacia el avión. Fue un trayecto de apenas unos 5 minutos, se abrieron las puertas y allí, estaba, un amasijo enorme de metal, preparado para despegar. Subió la escalinata del avión, saludó a las azafatas y recorrió el pasillo hasta llegar a la fila 14. Había pedido salida de emergencia porque siempre había tenido problemas para encajar sus largas piernas en esos espacios diminutos. Eso sí, ventanilla siempre. Siempre le gustó poder ver como el avión se iba alejando del suelo al despegar, siempre le pareció fascinante. Sacó su teléfono del bolsillo, lo puso en modo avión, se colocó los airpods, y le dio al play. La lista que lo había acompañado durante tanto tiempo, no iba a ser menos ahora. Después de unos minutos el avión dio un acelerón, y empezó a coger velocidad, cada vez más, y finalmente, llegó el momento. Ese momento, esa sensación, que llevaba tiempo queriendo experimentar, que la echaba de menos. Esa sensación que hace que el estómago te dé un vuelco, se te paralice todo durante unos segundos, y entonces miró por la ventanilla. La ciudad iba haciéndose cada vez más pequeña, los edificios prácticamente indistinguibles y se veía el mar de fondo, mientras el sol se reflejaba en él. Durmió en el vuelo, y se despertó cuando apenas quedaban 30 minutos para llegar al destino, ahí empezó ese nerviosismo tonto de verdad.

Por los altavoces, avisaban en inglés que en breves minutos se iba a aterrizar en el aeropuerto de destino. Informaban de que la temperatura era de unos 18 grados. Menos mal que había decidido venir en pantalón largo. Menos mal. El avión tocó suelo, frenó durante unos segundos y tomó dirección a la terminal. El avión aún no se había detenido que él ya tenía el cinturón desabrochado y se había levantado para coger su maleta del compartimento superior. Entonces hubo un ruido que indicaba que la pasarela ya se había acoplado a la puerta y empezó a salir la gente. Llegó a la salida, les deseo un buen día a las personas de la tripulación y caminó por el pasillo hasta llegar a las puertas del vestíbulo. ¡Menuda terminal!, era más moderna de lo que se había imaginado. Buscó la salida, y salió a tomar el aire fresco. Ahí es cuando tuvo que ponerse la chaqueta, porque hacía una brisa fría que pedía a gritos la necesidad de esa chaqueta. Miró su reloj, mientras se fumaba un cigarrillo en el lugar indicado para fumar, mirando a su alrededor. ¿Dónde estaba?

Y de golpe la vio. Caminando, a unos 200 metros escasos, se acercaba caminando, con esa forma única que tiene ella de hacerlo. Con las gafas de sol puestas, ese caminar decidido y rápido, esas mejillas sonrojadas y pomposas, esos labios perfectos. Él tiró el cigarrillo y empezó a caminar hacia ella. Esos 200 metros, parecieron 200km, la veía acercarse a cámara lenta, con sus gafas de sol, unos tejanos, una sudadera y el vaivén tan especial de cabello que tenía por su maravillosa forma de andar. A escasos 10 segundos de encontrarse, no pudo evitar escapársele algunas lágrimas, y cuando se abrazaron, estaba envuelto en llanto. Los dos lo estuvieron. Él no paraba de repetirle, entre sollozos y lágrimas, lo mucho que la había echado de menos, y ella le respondía: “Lo sé”, “ya estás aquí, tranquilo”.

Se fundieron en un abrazo que duró minutos. Él la abrazaba y no podía parar de estar emocionado. Le repetía una y otra vez: “Lo siento, lo siento”. La había echado tanto de menos. No tenía palabras para describirlo, para explicarlo. Pero con ese abrazo, le dijo todo lo que no podía decirle en ese momento con palabras. Y ella lo entendió, porque ella tiene ese poder especial de entender sus cosas. Tantos días, tantos sentimientos, tantas sensaciones, tantas ganas de todo. Pero ya estaba allí. Ella, decidió darle esa última oportunidad porque siempre lo ha amado, y nunca lo va a dejar de amar, porque es una persona maravillosa, y todo el mundo merece una última oportunidad.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Tengo claro que esto ha sido simplemente un sueño que he tenido esta noche. Hay sueños lúcidos, y luego está éste. Me he levantado por la mañana, y me han pasado todas estas imágenes por la cabeza, sin saber por qué. La gente dice que los sueños, solamente son sueños. Yo, en mi humilde opinión, hay sueños, no todos, pero la gran mayoría, que se pueden convertir en realidad. Y con esa esperanza vivimos.

sábado, 14 de mayo de 2022

El martes maldito

Me siento avergonzado de mi actitud del martes pasado.

Siento mucho el cómo me puse, y el cómo me comporté contigo. Fue un acto de inmadurez, un acto de cómo no quiero ser. Pese a ser momentos muy difíciles para mí, volví a ser egoísta y pensé solo en mí, cuando justamente no es lo que quiero hacer, y me siento mal por lo que hice, muy mal.

Yo sé que tú lo entiendes, que entiendes que lo estoy pasando muy mal y que son momentos duros para mí, como también creo que tú también tienes tus momentos malos.  Espero que lo entiendas y que tal como eres tú, una persona maravillosa, no me tengas en cuenta ese comportamiento.

Me he decepcionado, y me duele. Porque por un momento de debilidad, he vuelto a provocar algo negativo.

Me encantaría enviarte cosas, o etiquetarte en ellas, tengo una carpetita en la que tengo guardadas tantas cosas… pero no quiero hacerlo, llevo 3 días sin querer hacerlo, aunque me cueste, porque así me lo has pedido. Creo que no hay mejor forma de demostrarte mi cambio que con actos. Te echo de menos cada segundo, y lo único que me reconforta es que cada segundo que pasa, es un segundo menos que queda para poder volver a tenerte en frente de mí y volver a abrazarte.

He encontrado en escribir una forma de relajarme y de poder escribir lo que siento, que sabes que a veces soy malo expresándome de voz, a veces soy mejor con las letras. Supongo que también, escribir es algo que me ayuda a poder comunicarme contigo, algo que está ahí, que no sé si lees o no, pero lo escribo, y si hay suerte, lo leerás.

Escribir me ayuda a recordar, me ayuda a pensar.

Hoy he estado recordando el momento en el que, bajando de Andorra, en coche, sin saber el porqué, me puse a llorar, y tú me agarraste la mano, y me dijiste: “no llores, porque si no voy a llorar yo”. Ahora mismo, me harías tanto bien. Me ayudarías tanto ahora mismo. Y a la vez te ayudaría tanto a poder comprender por todo lo que estaba pasando. Ahora soy yo el que quiero agarrarte la mano, en momentos como esos, para hacerte sentir en casa. Tu eres mi casa, tu eres hogar, en esos momentos.

Aunque no solo en esos momentos. Desde hace 4 meses que empecé las sesiones con la psicóloga, te pedí paciencia, y tu me la diste, porque sabías que me iba a recuperar, porque al hablar con la psicóloga, me dijo que iba a tener que hacer mucho trabajo personal, que no tuviera miedo a cerrarme en mí mismo si eso iba a significar que todo se iba a solucionar. Y eso hice, mucho trabajo personal, pensar, pensar, pensar. Aunque sé que a ti te parecía que te iba contando las cosas a cuentagotas. Siento mucho si durante estos 4 meses, en algún momento te he hecho sentir que no había solución o que volvía a las andadas, no era así. No podía o no quería hacerte partícipe, hasta poder analizar todo, y poder explicártelo todo un día tranquilamente sentados, tomando una cerveza, para lograr que entendieras esos 4 meses anteriores. Ese día no llegó, o no ha llegado de momento, pero esperaré.

Esperaré porque vale la pena.

Montserrat

Últimamente, escribo sin estructurar, sin planear. Del tirón y lo que sale. No sé, me gusta así. Sé que me dijiste, amiga mía, que igual debería estructurar más, pero que si es así como mejor, o más cómodo me siento, que adelante. No me lo tengas en cuenta.


Es curioso, como cuando sin querer, te das cuenta de que las personas que creías que siempre estarían ahí cuando las necesitas, no están.

Por suerte, estos últimos meses, en especial este último mes, he descubierto justamente eso, personas que yo esperaba que iban a estar ahí en momentos difíciles, para apoyarme, hablar, escucharme… no lo están. No me frustra, no me afecta, simplemente agradezco darme cuenta de eso para apartar lo que no aporta, y seguir, sin afectarme estas cosas como me afectaban o me molestaban antes.

En cambio, hay personas que me han sorprendido, que, sin pedirlo, siempre están ahí, incluso sin pedirlo. Te escuchan, aunque solo tengan que hacer eso, están. Te escuchan, te dan la opinión que tienes que escuchar (no la que quieres oír), y en ese momento, te das cuenta de la suerte que tienes.

Este es el caso de mi amiga Montse. Nos conocemos desde hace unos 11 años, las hemos pasado de todos los colores, pero siempre, ambos hemos sabido (creo) que estamos el uno para el otro, sin necesidad de decírnoslo. Cualquier problema, vamos a poder hablarlo y sabemos que la otra persona no nos dirá lo que queremos escuchar, sino el mejor consejo.

Me emociona saber que, sin pedirlo, se preocupa. Me emociona saber que en el mismo momento que vea un mensaje mío, responderá o incluso llamará. Nunca aprendemos a valorar este tipo de amistad, porque nos acomodamos ante las facilidades.

Yo a ella, puedo decir que la admiro. Mucho. Es una persona luchadora, con dos hijos, soportando la distancia de no poder verlos siempre que quiere. Siempre positiva, aunque las adversidades intenten comérsela por dentro, siempre encuentra el lado positivo, el aprendizaje. El hecho de que no te diga lo que quieres escuchar, no significa que te aprecie más o menos, te dice las cosas tal como son, no como otra gente que te quiere comer la oreja para que hagas lo que creas que es mejor para ti, sin haber ponderado las cosas y haber hecho un análisis.

Creo que es una de las mejores personas que conozco.

Montse, este texto, intenta de alguna manera, agradecerte todo lo que me has aguantado, me aguantas y me vas a aguantar, y para decirte que aquí, tienes un amigo para siempre. No importa la hora, la distancia, ni el lugar.

Se me hace curioso, que la gente muchas veces, piense que cierta gente a mi alrededor, puede decirle como poder entenderme, ayudarme y comprenderme, y no se dan cuenta de que están equivocadas.

Los pseudoamig@s, existen, y hay muchos, por desgracia.

Los amig@s, existen también, pero son muy pocos, y tú, Montse, eres una de ell@s.

GRACIAS!

viernes, 13 de mayo de 2022

La "última"

Hoy he tenido la “última” sesión con mi coach/psicóloga, por motivos personales, hay que dejar esa etapa aquí, pero no me apena. La verdad es que han sido 3 meses largos, de muchísimo trabajo interno, pero hemos llegado ambos a la conclusión o reflexión de que soy capaz de seguir con este proceso solo. Seguir el camino solo. Eso sí, siempre que lo necesite, voy a tener una persona para poder seguir en ese proceso, pero tal como he dicho, sólo si lo veo necesario. Hoy, ahora, puedo decir que el cambio ha sido tan drástico, que me atrevería a llamarlo “milagro”, aunque soy consciente de que los milagros no existen.

El proceso ha sido largo e intenso estos últimos meses, con muchos momentos como en mi pasado, cerrándome en mi mismo (pero necesario) y con muchas horas de trabajo personal, muchas horas de estar encerrado en mi cabeza, para trabajar esa parte de mí, que quería mejorar. Y lo he conseguido. Ha costado, mucho, y siento mucho si alguien de mi alrededor sufrió por ello, o se preocupó, era necesario. Pero ahora puedo decir que ha valido la pena. También puedo decir, que estoy putamente orgulloso de todo lo que he conseguido hacer con mis problemas, emociones, acciones y demás. ¡PUTAMENTE ORGULLOSO!

Lo conseguí. Y me emociona, me enorgullece, incluso, al acabar, e ir caminando hacia el trabajo, alguna lágrima de emoción al ver lo que he conseguido o de lo que he sido capaz, se me ha caído.

Ha sido tan difícil llegar a ese clic… ¡TANTO!, pero os puedo decir que cuando llegas y lo ves de una forma externa o mirando retrospectivamente… era tan fácil… ¡TANTO!

El cambio al principio fue poco a poco, muy progresivo, pero en el último mes he decidido dejarme de pasito a pasito, y empezar a coger el toro por los cuernos. Porque puedo, porque sé que lo he conseguido, y porque sé que soy capaz de ello.

No se me borran las imágenes de la cara de mi psicóloga cuando le iba explicando cómo me sentía ahora mismo, y como gestionaba las cosas, o la perspectiva que tengo.

Ponderar las cosas, ver las cosas desde fuera, y pedir ayuda para no volver a caer en ese espiral maldito que me ha llevado tantos años por el camino de la amargura, y no solo a mí. Llegan unos meses de seguir trabajando personalmente, individualmente y seguir creciendo, seguir peleando y seguir construyendo.

Desde aquí, quiero darte las gracias Marcela, por todas las horas dedicadas, por todas las charlas, y por todas y cada una de las palabras que hemos intercambiado.

Estar aquí vale la pena. Estar donde estoy, vale la pena.

¡OUUUU MAMMA!

Nunca digas nunca, porque muy a menudo, los límites, igual que los miedos, son solamente una mera ilusión.

jueves, 12 de mayo de 2022

Itoshi teru

Personalmente creo que voy a conseguir estar al 100%, y muy pronto. He pasado dos días complicados, con una recaída (suele pasar, la llaman la recaída de los siete días, pero antes, si quería llorar, me aguantaba, me callaba. Ahora ya no, hay que sacar las cosas, y aunque las saque y me quede más relajado, me duele no poder hacerlo contigo.

Obviamente me sabe mal llorar, porque mi madre se preocupa muchísimo, pero creo que he conseguido hacerle entender que es un proceso que tengo que pasar, tengo que seguir trabajando para seguir mejorando.

Llevo demasiados años, sin disfrutar de la vida, amargado y amargando a los demás que tengo a mi alrededor, pero eso se ha terminado, ahora quiero ayudar, hacer feliz a la gente que tengo a mi alrededor.

Escribir ayuda, por lo menos a mí. No sé si lo leerás, espero que sí, aunque supongo que si lo lees, cuando creas conveniente me darás una señal conforme lo has leído, o si te gusta, o me darás tu opinión. Escribir ayuda, porque me hace pensar muchas cosas antes de escribir, pero saber que lo lees, egoístamente, me produce una cierta sensación de calma, ya que no podemos hablar por teléfono. Es difícil de explicar.

Sé que muchas veces has oído lo siguiente que va salir de mi boca (de este texto, ahora mismo), era real, pero no duraba en el tiempo, porque no le puse remedio, o la forma adecuada. Ahora puedo decir, que puedes estar segura de que el cambio está hecho, que ese pequeño porcentaje que me dijiste que confiabas en mí, puedes hacerlo todo lo grande que quieras, porque te juro por la vida de mi madre, que no te voy a volver a fallar, nunca más, y nada me haría más feliz que me acompañaras en el proceso de mejora en el que estoy envuelto ahora mismo, porque a tu lado, será mucho más especial, no será ni mejor, ni peor; ni más corto, ni más largo; pero especial, muy especial.

No hay nada que desearía más ahora en este preciso momento, que estar contigo, paseando de la mano, por un prado verde, donde la brisa del mar acompañe los vaivenes de nuestras manos entrelazadas mientras caminamos, disfrutar del agua del mar frío, caminando por las piedras y hacernos fotografías para inmortalizar mi recuperación para la eternidad. Lo dejaría todo, TODO, para poder vivir esa aventura que estás viviendo, a tu lado.

Trabajo, amigos, familia, lo dejaría todo. Porque ya he perdido demasiado tiempo. Y estoy cansado.

Me he perdido demasiados momentos por mis problemas, y no quiero volver a perder ni un solo segundo a tu lado.

Quiero cogerte en brazos, y tumbarte en la hierba, mirarte a los ojos y decirte todo lo que te amo, todo lo agradecido que estoy contigo por cómo me has aguantado, sufrido, comprendido, tenido paciencia, preocupado… quiero darte todo mi amor, cada uno y todos los segundos de mi vida. Me da igual el dónde, el cuándo, el cómo o la hora, pero desde ahora, hasta el fin de mis días. Quiero poder cocinarte, quiero poder escucharte, quiero poder compartir todo contigo.

Quiero sentir tu piel debajo de las sábanas, rozando con mi piel, agarrarte la mano, besarte, morderte la piel, el cuello, y poder disfrutar a todas horas de tu respiración acelerada y tu piel sudorosa.

Quiero no volver a decepcionarte nunca más. Quiero hacerte sonreír, llorar de felicidad, de emoción.

Lo único que te pido, que sé que es mucho, es que confíes en mí, me des esa última oportunidad, y me dejes demostrarte que lo que te digo es real.

Llámame vende-motos si quieres (como a veces haces), pero no te estoy vendiendo ninguna moto. No quiero venderte nada. Quiero regalarte todo mi amor, sin pedirte nada a cambio, porque tu hiciste lo mismo, y me hiciste feliz. Y antes no, pero ahora, sé que puedo hacerlo.

Quiero contarte todos mis problemas, o pensamientos que me bloqueaban cuando tenía mis problemas.

Quiero muchas cosas. Pero lo que más quiero, es a ti a mi lado, para siempre.

Itoshi teru

PD: Me he imprimido (o impreso) un calendario, y voy tachando todos los días que quedan para diciembre. Parezco salido de anónimos con éste método, pero es algo que quiero hacer, para recordar, todos los días que voy a estar sin ti, y ayudarme a que eso, no vuelva a ocurrir nunca más. Porque créeme, veo el calendario, y todos los cuadraditos que hay... y tela.