martes, 19 de julio de 2022

Dilemas

Pues hoy he vuelto al psicólogo, la verdad es que no sentía una necesidad muy fuerte para ir, pero había pequeñas cosas que quería hablar.

Aunque estoy mucho mejor, tanto físicamente como fisiológicamente, emocionalmente, hay días en los que estoy por los suelos. Pero es normal, forma parte de las emociones.

Se me han juntado muchas cosas, y por supuesto que me gustaría que mi vida tuviera un rumbo diferente, pero ahora mismo es la que es, lo único que puedo hacer es afrontar de forma diferente el como me siento ahora mismo. 

La charla con Ricardo ha ido bien, hemos tocado varios temas, pero centrándonos en lo que me hace sentirme mal en momentos de bajón. Por supuesto que esos momentos seguirán ahí, hasta que llegue la solución o desenlace al problema. El trabajo lo sigo haciendo, cada vez es más automático, y cada vez estoy más cerca del 100%.

Estos últimos días he escrito varias veces a mi padre, pero no lo he llegado a enviar. Le escribía que tenía la intención de, en navidades, pasar por su ciudad para que pudiéramos comer juntos, no lo he llegado a enviar. No sé el porque. La verdad es que si que es cierto que queda un mundo hasta navidades, pero algo hacía que me dieran ganas de enviarlo, y otras me hacían frenar esas ganas. Pero queda mucho, supongo que ya tendré tiempo de enviarlo. No sé ni donde voy a estar dentro de 1 mes, voy a saber donde voy a estar en Navidades.

La relación con mi madre, es buena ahora mismo, aunque no soporto algunas de sus formas o cosas que hace. Ella siempre ha sido una persona que tiene (sí o sí) que tener la razón en todo. Es frustrante a veces el proponer cosas, y tener que oír que lo has hecho mal, que así no se hace, o simplemente un: "déjame a mi, porque menudo desastre". Ella siempre ha sido así. Siempre tiene razón y no tengo la esperanza de que cambie. Como por ejemplo el tema del coche, es complicado el proponer coches, enseñar cosas, y recibir frases negativas, o defectos en CADA UNA DE LAS cosas que envío: que si este es viejo, que si este es diésel, que si este tiene demasiados kilómetros, que si este es pequeño, que si este está en Jaén y no sabes si te puede dejar tirao.. TODOS LOS COCHES VAN A SER UN POCO PEQUEÑOS PARA MÍ, COJONES!

Ah, y del trabajo, mejor ni hablemos, porque telita, telita, tela!

Y de momento, esto ha sido todo por hoy. Ya nos hemos despachao agustito.

No vamos a tocar el tema principal, porque hoy, estamos más sensiblones de lo normal. 

domingo, 17 de julio de 2022

Otro día de reflexión

Ahora mismo, siento algo de frustración, ya que con el tiempo, me he dado cuenta de que algunas de las decisiones que he tomado un tiempo atrás, no todas han sido positivas.

Por ejemplo, el pedir un préstamo, simplemente para tener dinero y no ser un muerto de hambre y poder tenerlo para gastarlo en multitud de cosas. 

Vamos a ver, yo nunca he sido una persona que ha disfrutado de la libertad o abundancia del dinero, y en mi casa siempre se han pasado las cosas jodidas, desde que tengo 9 años, mirando hasta el último céntimo. No digo que eso sea negativo, porque me ayudó a comprender que se pueden hacer maravillas con poco, o entender que algunas cosas no las necesitaba y que solo eran lujos y caprichos. 

Supongo que como en mi penúltima relación, (que fue bastante tóxica), y también por parte de mis suegros de aquel entonces, que muchas veces soltaban comentarios en referencia a mi poco poder económico (aunque de una forma menos educada), no digo que fuera de continuo, pero era algo que de vez en cuando se me decía como quien no quiere la cosa y la verdad es que me hacía sentir bastante mal. Eso no se lo he contado nunca a nadie, ni a mi madre, porque sabía que con el carácter que tiene, los iba a poner de vuelta y media.

No quiero ponerlo como excusa, porque no lo es, pero supongo que eso fue eso lo que me llevó a pedir un préstamo cuando me quedé sin trabajo. En mi mente, recuerdo que estaba ese miedo a volver a escuchar esos comentarios, y sobre todo a perder a esa persona que quiero tanto por no poder ir a cenar o gastarlo en cosas. Cosa que ahora he comprendido que no era necesaria, hay cosas que valen más que el dinero y que se pueden hacer cosas muy grandes con poco. Y ahora lo voy arrastrando. Porque por ejemplo, si no hubiera pedido ese préstamo entonces, ahora mismo podría pedirlo para poder comprarme un coche y ya no tendría esa frustración de tener el carnet y no poder conducir ni hacer todo lo que quiero hacer. 

Son decisiones que se toman, y ahora hay que afrontarlas, y seguir luchando, pero sobre todo aprender. Y está más que aprendido.

Lección aprendida. A seguir adelante y sopesar esas decisiones.

sábado, 16 de julio de 2022

El objetivo

Bueno, pues ya está, y ha pasado todo. Nervios, ansiedad, ganas de que llegara el momento.

La verdad es que lo he pasado por los pelos, pero ahora mismo, tengo una sensación de euforia tal, que podría salir volando. Una sensación de satisfacción, enorme.

Ahora el siguiente punto, que se presenta más difícil ahora, es conseguir un coche, y eso genera frustración. Ahora mismo cogería un coche, mi permiso, música, y conduciría horas y horas, a muchos sitios. Ganas de cantar a pleno pulmón conduciendo, con la ventanilla bajada sintiendo el aire en mi cara, ganas de sentir esa libertad. 

Las cosas, se pueden poner muy difíciles, pero cualquier cosa, con esfuerzo y constancia, se pueden conseguir. 

martes, 12 de julio de 2022

El hilo

Cuenta una leyenda, que las personas destinadas a conocerse están conectadas por un hilo rojo invisible. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado a sus dedos, a pesar del tiempo y la distancia.

No importa lo que se tarde en conocer a esa persona, ni tampoco importa el tiempo que pases sin verla, ni tampoco importa si vives en otro país: el hilo se estirará hasta el infinito, pero nunca se romperá. Su dueño es el destino.

Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así, en la leyenda, el Abuelo de la Luna, sale cada noche a conocer a los recién nacidos y atarles un hilo rojo en su dedo. Un hilo que decidirá su futuro y sus encuentros, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan. La leyenda dice lo siguiente:

"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino, vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mando llamar para que la trajeran ante su presencia. 

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevada atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir el hilo. La búsqueda la llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: " Aquí termina tu hilo", pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja. El emperador empujó a la campesina, que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era casarse con la hija de una general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente, al levantárselo, vio que ese hermoso rostro, tenía una cicatriz muy peculiar en la frente".

Personalmente, cada uno tiene sus más y sus menos sobre esta leyenda.

¿Creo en el destino?

-Rotundamente sí.

¿Creo en esta leyenda? 

-No es que crea o no, sino que tú
eres mi hilo rojo.

Es difícil explicarlo, pero quien lo experimenta lo sabe, conoce esa sensación de saber que es esa persona con quien está destinado a encontrarse, y no importa lo que pase, los altibajos por los que se pasen o los muchos problemas que puedan surgir.

Porque sé que somos nuestro hilo rojo.


miércoles, 6 de julio de 2022

Figuras

Llevo días pensando internamente y preparando este texto, pero me faltaba una chispilla de inspiración.

Hablemos de figuras. En concreto la figura paterna.

En mi cabeza, desde hace muchos, muchos, muchos años, siempre ha estado dando vueltas una pregunta, una y otra vez: En el futuro, ¿seré un buen padre?

Pues bien, mi opinión hace un tiempo era de una manera, pero desde hace unos meses ha cambiado totalmente.

Decide que quieres ser, porque puedes ser dos cosas: Procreador o padre.

Procreador, creo que lo dice la propia palabra. Ya te da la definición simplemente leyendo la palabra.

En cambio, ser padre es diferente.

Tener un hijo no te convierte en ser padre. Porque si no, yo teniendo un balón de baloncesto en mi casa, ya me convierte en jugador de baloncesto, o, si tengo una guitarra en casa, eso me convertiría en músico. Y no.

Para ser padre, tienes que tener ganas de ser padre. Tienes que aprender a ser padre, (que ahora creo que es una de las cosas más bonitas del mundo), tienes que esforzarte para ser padre.
Pero lo más importante de todo, para ser padre, hay que estar.

Un procreador te da la vida, pero un padre te ayuda y enseña a vivirla. ¿Y cómo te enseña a vivirla? Estando ahí.
Caminando al lado cuando las cosas se pongan feas. Estando cerca cuando se necesite un consejo. Acompañando en las diferentes etapas de la vida.

Estando ahí. Porque uno no aprende a ser padre en 9 meses, ni te dan un manual, si no que ese camino se comparte en el día a día, y vas aprendiendo.

Pues yo, ahora supongo que no conseguí entender esa fase, porque me ha faltado. Y en mi subconsciente tenía como una cierta carencia a creer en mí, o creer en que yo podría ser lo que quiero ser ahora mismo. Pero ahora nada de nada, y solo pienso en formar una familia con esa persona, para toda la vida y crear algo tan especial, que sea muy complicado de describir.