lunes, 27 de junio de 2022

Brisa

Esta vez ha ido muy bien. 
Hoy, he vuelto a tener sesión. La verdad es que he salido muy contento, aunque ha sido una sesión bastante "dura". Pero ha sido un golpe de aire fresco, una brisa fresquita.
Supongo que como ha tocado hablar de mi situación laboral actual, pues no es plato de buen gusto.

No es una situación agradable para mí, ni para nadie, de eso estoy seguro. De hecho, no se lo desearía a nadie, ya que tienes unas sensaciones de angustia, de malestar... que viendo por lo que estoy pasando, no me gustaría que nadie pasara por ello, porque no es, ni ético, ni moral, ni justo.
Esas ganas de mandarlo todo a la mierda, (cosa que hubiera hecho antes), pero ahora, todo esto, lo único que me va a aportar es experiencia, saber como gestionar estás sensaciones, y sobre todo aprender para saber cuando va a ocurrir algo parecido y poder estar preparado para que no me pille por sorpresa.

Me parece que si una empresa, no tiene dinero para despedir a sus empleados, no debería hacer estos actos encubiertos o disimulados (a la vez que mezquinos) para provocar que sean sus empleados los que se quieran ir y de esa forma ahorrarse una indemnización, dado que si un trabajador toma la baja voluntaria, la cantidad que la empresa tiene que abonar, es menor.

Sinceramente, es de una bajeza, de una poca sensibilidad, y de un barriobajismo, que la verdad es que nunca me hubiera imaginado que después de haber hecho todo lo que he hecho por esta empresa, la decepción que siento hacia cierta gente, no hay forma de medirla.

Todo llanto conlleva en una enseñanza o un aprendizaje. Y a eso estoy.

martes, 21 de junio de 2022

Last night

Hoy hace dos meses que pasamos la última noche juntos.

Lo recuerdo como si fuera ayer (o eso quiero), aunque la verdad, es que se me hace como si hubieran pasado siglos.

No quiero estar más tiempo separado de ti.

lunes, 20 de junio de 2022

Ella 2.0

Ella sabe que cuando me habla rompe algo más que el silencio. 
Cuando abre la boca y emergen de ella las palabras, rompe mis dudas de que no quiero a nadie más en mi vida, y, que si por mí fuera, cambiaría todas las estaciones del año por el calor de sus abrazos y sus caricias.
Ella no debería tener dudas sobre lo que siento, ni sobre lo que es capaz de lograr con su ternura. Si me dieran elegir el lugar más bonito donde quedarme, elegiría mil veces su sonrisa. Su sonrisa y su mirada, y sus manos que tanto me encantan. Su remolino en el pelo y sus mejillas que se sonrojan cuando le digo que me encanta.
Ella es preciosa, igual que ese silencio en el que no encuentro palabras, porque lo que siento es mucho más bonito de lo que puedo explicar.
Ella vino así, como un huracán de paso en mitad de mi desastre, y en lugar de desordenarlo todo, puso las cosas en su sitio.
"Quiero hacerte feliz"-. Me dijo. 

Ella vino cuando estaba cayendo y en el aire cogió mi mano, amortiguó el golpe, recogió las piezas rotas de mi vida, y aún a riesgo de cortarse con ellas, las fue pegando, cachito a cachito, pieza a pieza. Me abrazó con fuerza, evitó que siguiera tropezando.
Me enseñó un nuevo camino. Un camino que quiero recorrer hasta el final con ella.
Casi siempre le pido que me hable, porque su voz me suena a victoria, su voz, me abraza, y me lleva a un paraíso.
Y yo no se si voy a tener la oportunidad y el tiempo suficiente en esta vida como para pagar, o por lo menos, corresponder, tanta suerte.
Ella sabe que no existe nadie más que pueda ofrecerme lo que ella me da. Y aunque a veces lo dude, yo estaré aquí para recordárselo, porque creo que esa será mi manera de corresponder tanta suerte.

domingo, 19 de junio de 2022

A quien le pueda interesar...

Voy a dejar por aquí, algunos ejercicios que me han llevado a mi cambio. Los que me han ayudado y  me han llevado a conseguir ser quien quiero ser. 

Son cosas que pueden parecer muy simples, pero que ayudan sobre todo a la mente. No se tienen que seguir a rajatabla, simplemente, explorar y conocer.

1. CAMINAR: Caminar ayuda a despejar mi mente, pero sobre todo ayuda a tener una perspectiva diferente.

2. DARME UN CAPRICHO: Me tomo un momento/rato largo/día, para relajarme haciendo lo que me apetece exactamente en ese momento.

3. SENTARME Y OBSERVAR: Me siento en una terraza o un banco, y observo el entorno y disfruto de ello.

4. ME EDUCO: Investigo que es lo que estoy experimentando mentalmente, y adquiero conocimientos y ,sobre todo, recursos para afrontar los problemas que me puedan venir. No solamente tiene que ser algo que esté experimentando yo, puede tratarse de mirar videos o leer para conocer algo nuevo o aprender sobre ello, (ciencia, historia, geografía, arte...)

5. PLANIFICACIÓN: Escribo la noche anterior, en un papel (ahora ya mentalmente) una lista de cosas que tengo que hacer ese día.

6. ESCRIBO PUNTOS BUENOS: Escribo una lista de puntos fuertes que tengo.

7. AVANZAR: Por mucho que parezca que me estoy quedando estancado, pienso en como puedo seguir haciendo pasos al frente, por pequeños que sean, siempre suman.

8. AFICIONES: Practico alguna afición que tenía en el pasado, o algún hobby con el que me lo paso bien y me aporta algo positivo.

9. PRIORIZAR: Decido lo que es importante de verdad en ese momento. A las obligaciones extra, digo no. A las situaciones o lugares que no me apetecen, también les digo no.

10. LLORAR: No retengo las emociones, luego me siento bastante mejor que si las hubiera retenido.

11. HABLA POSITIVAMENTE CONTIGO MISMO: No hablo conmigo de forma negativa. Construcción si, destrucción no.

12. VIAJE: Recuerdo que la vida es un viaje, que todo lo que está pasando ahora mismo es temporal, que pasará.

A quien le pueda servir, estaré contento y feliz de haber podido ayudar o aportar mi granito de arena si alguno de estos ejercicios os sirve. 


viernes, 17 de junio de 2022

Extintor

Mi vida laboral ahora mismo, siento que es una absoluta mierda pinchada en un palo.

Me están saboteando en la empresa donde estoy, y me están haciendo la vida complicada no, lo siguiente. Duele ver cómo te has dejado la piel por este trabajo y por esta empresa, un trabajo que al final muchas veces conseguía estresarte hasta tal punto que costaba dormir, para que ahora, después de tanto sacrificio y tanta entrega te estén tratando de esta manera. No es justo.

Porque uno viene con la mejor de las actitudes, viene con la mejor de las caras posibles, y con las ganas de ayudar y sumar y sumar, y no se puede.

Haces el trabajo previo, como un loco, y estás unos días de baja por problemas de salud, y te quitan todo y te dejan sin nada. No es justo.

Te hacen trabajar como un loco, y tu como un imbécil comprometido porque te adornan todo con buenas palabras.

Al final, somos un puto número, y como la empresa va como el culo, y no tienen dinero para despedir a nadie, buscan, que seas tú el que renuncies para poder ahorrarse algo de dinero.

No voy a negar que la frustración es enorme, y el estrés o los sentimientos de rabia e impotencia son muy altos. Y por no hablar del nivel de empatía hacía los trabajadores, está muy por debajo de los mínimos que se deberían esperar.

Menos mal que he aprendido a gestionar todos estos sentimientos y ahora no me afecta como me hubiera afectado antes, pero eso no quita que no se deba tratar así a las personas.

Aún así, es difícil estar en un sitio así.

jueves, 16 de junio de 2022

Recuerdos

Hoy ha sido curioso que mientras estaba en la práctica, salida 15 de la Ronda de Dalt, va mi profe de autoescuela, y pone una lista de Coldplay, y la segunda canción ha sido “Fix you”. Un show, los pelos de punta, al instante y un montón de recuerdos y emociones por el cuerpo. He sacado las gafas de sol, y a lo CSI Miami, pa' disimular. Estoy orgulloso porque he aguantado el tipo como un puto campeón. Llevo todo el día preguntándome como es posible que esa canción no me haya hecho “el mismo efecto” que antes. Ahora la estoy escuchando en metro y igual. Supongo que es porque habré mejorado. Todo son preguntas.

Bueno, de hecho, me pregunto tantas cosas…

Si recuerdas como huelo, si recuerdas mis manos o mis brazos, si recuerdas como te miraba fijamente.
Me pregunto si recuerdas mi risa, esa risa sorda cuando llegaba a un cierto descontrol.
Me pregunto si recuerdas mis piernas. Si recuerdas lo dulce que era a veces. Si recuerdas mis bromas estúpidas y mi humor malo, pero que te hacía reír. Me pregunto si recuerdas como cocinaba. Y esa es solamente una pequeña lista de todo lo que me pregunto.

Mi suerte o mi desgracia, es que lo recuerdo todo de ti, todo.

miércoles, 15 de junio de 2022

Napoleón era zurdo

Hoy estaba pensando en cosas poco importantes, como a veces me pasa, y he decidido buscar sobre este tema. (Sí, me aburría, y un poco de cultura nunca viene mal).

Siempre pensamos que los ingleses circulan por el lado equivocado, pero no solo los ingleses, casi el 40% de los conductores del mundo circulan por la izquierda. ¿Sabes que países? ¿Sabes los motivos? Y, sobre todo, ¿sabes las consecuencias que eso conlleva?

Antes de empezar con esto, os doy una pincelada curiosa, para chulos, los españoles, porque hubo una época en que conducía por la izquierda o por la derecha, dependiendo de la ciudad en la que estuvieras circulando, pero bueno, que a los “ingleses” les gusta llevar la contraria es algo que no es nuevo ni requiere explicación. Pero, hay que ser justos, y en este caso hay que reconocer que quienes llevamos la contraria somos todos los demás.

¿Por qué? Porque inicialmente, en el imperio romano, se circulaba por el lado izquierdo de la calzada y, os diré más, hasta la Iglesia se metió en el asunto, ya que el papa Bonifacio VIII, dictó una norma o decreto en el que obligaba a los fieles que peregrinaban a Roma a circular por la izquierda.

Por ejemplo, lo normal, es que siendo diestro (que es lo más abundante), es que si tenías un caballo, pues te subías por el lado izquierdo del caballo, pones tu pierna izquierda y la que levantas por encima de la montura y la pasas al otro lado es la pierna derecha. Por lo tanto, si estás en un camino, o si hay un bordillo te pones al lado izquierdo de ese camino o de la calzada, es decir, circulas por la izquierda.

Si ibas a caballo, se podrían dar dos circunstancias, en la gran mayoría de casos, que yendo con el caballo te encontraras con alguien conocido, y lo quisieras saludar, o que por el contrario te encontraras con alguien “enemigo”, con el cual te convenía tener el lado derecho libre, por lo tanto, circulabas por la izquierda, por aquello de: “si te flipas, te convierto en un pinchito con mi espada”. Por eso normalmente, se llevaban las riendas con la mano izquierda y el arma con la mano derecha.

Hablemos de los carruajes, porque llevar el arma al lado derecho era importante, pero en los carruajes, lo que importaba era que, en carruajes (valga la redundancia) con muchos caballos, había que azuzar a los caballos a latigazos, entonces, si circulabas por el lado derecho, se corría el riesgo de dar algún latigazo a los peatones que circulaban por el lado derecho del carro, que era la calzada. Por lo tanto, al circular por la izquierda, no había peatones a los que se les pudiera dar, ya que la calzada es la que quedaba a la derecha del carro.

Pero luego llegó la revolución francesa, y a parte de cortar cabezas y tal, esta revolución cambió muchas cosas.

Napoleón era zurdo.

Él fue uno de los motivos por los que se cambió el sentido del tráfico. (Sí, siempre los putos franceses jodiendo la marrana).

Como Francia era una potencia que dominaba prácticamente toda Europa, por eso se cambió en prácticamente toda Europa el sentido del tráfico. Hay varias teorías, una es que como era zurdo y era más chulo que un ocho, dijo, pues como soy zurdo, quiero que todos los carruajes circulen por la derecha. Hay otros que simplemente dicen que fue un acto de ruptura con el anterior régimen de Luis XVI y que además que como los nobles circulaban por la izquierda, para tener prioridad, como se les cortaba la cabeza, pues todo el mundo circulaba por la derecha, ya que no querían visitar a Doña Gillette.

Y hasta aquí la tontería del día. Educa y divierte.

Y, pues estos ratitos, pues son pa’ ti.


sábado, 11 de junio de 2022

Carta a l'Àvia

Hola Àvia,

Siempre he querido hacer algo así, desde hace mucho tiempo, pero siempre lo he dejado, porque no quería llorar, porque simplemente lo iba posponiendo, pero ahora ya no.

Ya hace mucho tiempo que te has ido. Parece mentira que pronto vaya a hacer 4 años, como pasa el tiempo, pero te sigo echando de menos.

Primero de todo, quiero pedirte disculpas, si te decepcioné (que no era para nada mi intención) y que sepas que siento muchísimo no haber ido al hospital a verte en esos días. Mi dejadez de entonces, era algo que no podía o no sabía controlar. Es algo que supongo que lo llevaré contigo toda mi vida, ese arrepentimiento, pero también sé, que tú, con esa bondad que tenías, y con todo lo que sé que me querías, ya seguro que me has perdonado. Y te lo agradezco.

Si eso hubiera pasado hoy en día, hubiera estado allí, incluso durmiendo en la silla si hacía falta. He puesto solución a mis problemas.

Las cosas han cambiado un poco desde que te fuiste.

Te has ahorrado el Covid, una cosa bastante toca pelotas que nos ha dado un poco “por cu” desde hace algo más de dos años. Con lo hipocondríaca que eras y todo lo que te preocupaba la salud, lo hubieras pasado algo mal, así que igual, hasta mejor que te lo hayas ahorrado.

Tuve algunos problemillas de salud, pero que ya están más que solucionados. Así que no te preocupes.

Ya no juego más al baloncesto, y estoy sacándome el carnet de coche (¿increíble eh?), y me pasa como a ti, me pegan unos sustos los camiones y los autobuses, que mejor no te cuento, pero supongo que ya me acostumbraré.

La mama está bien, y el Ori cada vez mejor, pero yo en particular te echo mucho de menos. Esas charlas donde me explicabas tus batallitas, esos momentos en la cocina donde a veces me metías casi el queso en la boca, porque sabías que me encanta el queso. Pero cuando te echo más de menos en Navidad, o en mis cumpleaños, donde cada año, repetías las mismas historias, una y otra vez, pero seguían siendo igual de divertidas. Esos 20 eurillos que me dabas como si de droga se tratara, “toma toma, que no lo vea tu abuelo”, y casi que me los metías dentro del calzoncillo.

No sabes lo que me hubiera gustado que aguantaras un poco más, y poder haberte dado los bisnietos que te prometí. Porque conocí una chica, que te hubiera encantado.

Es preciosa. Es la mejor persona que he conocido nunca. Me cuida, se preocupa por mí, es atenta, detallista, romántica, divertida, es única. He tenido unos problemas en los últimos tiempos, que me han llevado a no ser la persona que tenía que ser. Y la he cagado, me he equivocado, y la he perdido. Pero el otro día recordé algo que me dijiste, que la vida, como en todo, tiene sus momentos de equivocaciones, pero que lo más importante es aprender de los errores para no repetirlos, y seguir luchando y teniendo paciencia para que, llegado el momento, no volver a equivocarse. Te prometo que voy a hacer todo lo posible, por recuperarla y poder formar una familia como la que tu formaste, y ser el mejor abuelo posible para mis nietos, como tú lo fuiste para nosotros, pero para mí en especial.

No te voy a negar que me da mucha rabia que no la puedas haber conocido, porque sé que te hubiera encantado, y de echo, sé que os hubierais llevado muy bien.

Tú fuiste una luchadora toda tu vida, y te prometo que yo lo voy a ser también. Voy a ser el ejemplo de constancia que tú me enseñaste. Me gustaría tanto que vieras el cambio que he hecho.

Tal como te prometí cuando te presentaste en mi sueño el otro día.

Te quiero y siempre te querré.

Tu nieto, te quiere y te echa de menos.


jueves, 9 de junio de 2022

He vuelto

Aún a riesgo de que esto parezca que se convierta en un diario, me vais a perdonar, pero la entrada de hoy es corta.

Hoy he vuelto a terapia, he vuelto al psicólogo. Incluso sabiendo que no lo necesitaba, a veces va bien tener a alguien con quien hablar. En realidad, hasta él me ha dicho, al acabar la sesión, que está muy contento con mi situación actual, en como estoy. Incluso, que aunque solo haya sido para desahogarme, no veía que fuera muy necesario, pero que el haber entendido yo mismo, que tenía que hacerlo, le da más tranquilidad de que el cambio se mantiene.

La verdad es que me ha ido bien, hemos hablado de muchos temas, pero sobre todo de uno en particular. En momentos de un pequeño bajón, como estoy experimentando algunos últimamente, la verdad es que va muy bien ir para poder seguir enfocando las cosas en la dirección correcta.

El haber ido, no ha hecho más que reafirmarme y motivarme a seguir luchando, a seguir adelante por mantener este cambio, del que estoy tan contento, pero sobre todo en seguir luchando por ti y seguir manteniendo la esperanza, que a veces se difuminaba y perdía esa referencia.

¡Vamos a por ello!

Feliz jueves.

lunes, 6 de junio de 2022

VIVIR

La verdad es que es complicado reconocer esto, bueno, no solamente reconocerlo, sino haberse dado cuenta de ello.

En el pasado, yo, iluso de mí, creía que estaba rodeado por gente que me apreciaba, se preocupaba por mí, y que en el momento de necesitar ayuda, se preocuparían de interesarse cuando uno está mal. Pero ha sido duro darse cuenta de que no es así.

Las “amistades”, en mi caso, es algo tan efímero y volátil, que no se plasmarlo con palabras, pero voy a intentarlo.

Sí, me siento absolutamente solo ahora mismo. Quitando, obviamente, a mi familia, mi madre y mi hermano, con quien puedo hablar en cualquier momento, y sé que van a estar ahí. Me siento solo.

Es duro darse cuenta de eso, proponer un plan y que pasen de ti, o que te den largas.

Un “oye, a ver si nos vemos”, y que te respondan con un “ya te diré”, “ya si eso te escribo” o “te digo algo”. Sí, lo reconozco, es jodido, y duele.

Ahora bien, la pregunta es, ¿preferiría estar rodeado de gente, que ahora sé que, esa amistad, no vale ni media moneda? O, ¿preferiría estar solo, como estoy ahora mismo, aprovechando el tiempo en mí, y no preocupándome por gente que no vale la pena?

Para mí la respuesta es clara. Fuera lo negativo, retén lo positivo.

El conocimiento que me ha dado esta reflexión me ha hecho darme cuenta de que amistades que solo me querían por interés, que en cuanto no he “sido útil”, han desaparecido. Amistades que en cuanto se ha perdido el contacto mínimamente, han desaparecido. Amistades que las llamas para pedir ayuda, y directamente, te dicen, ahora no puedo, te llamo luego, y no llaman nunca. No sé, a mí, cosas así me han pasado. No sé a vosotros.

Llevo muchos años pensando en que debo salir de esta ciudad, ya no solo porque me agobie, o me produzca un poco de rechazo ya o porque me tenga un poco amargado, sino porque llevo demasiados años desperdiciados aquí, sin vivir aventuras, sin conocer nuevas culturas, otros idiomas, otra gente. Ganas de vivir esas experiencias, romper con todo aquí.

Yo tenía a esa persona a mi lado, y (no vamos a entrar en detalles, porque ya sería muy largo) la perdí. Se fue. Ya no está. La persona más especial que he tenido en mi puta vida, y ya no está, y quiero vivir un montón de cosas con ella, durante toda mi vida. Yo tenía a esa persona, que era mi mejor amiga, mi mejor persona, mi mejor amante, mi mejor todo. Y es con ella con la que quiero vivir.

QUIERO VIVIR. Quiero vivir experiencias, tengo 33 años, y me he dado cuenta de que no he viajado una puta mierda. Estoy desperdiciando el tiempo, y no quiero desperdiciarlo más. Ganas de coger el coche, en cuanto pueda, y salir si se puede cada fin de semana, a descubrir sitios nuevos del pirineo. Pasar las navidades en otro país, ir a París en coche, ir a las Dolomitas, volver a ir a Eslovenia, pero esta vez en coche, y poder visitar todos los lugares preciosos con libertad. Bajar al sur, a Andalucía. Y un sinfín de planes más.

La vida se me va, y no quiero que se me escapen más cosas de las que ya se me han escapado hasta el día de hoy. Quiero viajar contigo, y que improvisemos viajes, que hagamos nuestras rutas, visitar el País Vasco, tener la libertad para ser libres, y ser felices guardando todos esos momentos en imágenes, para cuando seamos mayores, viejitos y arrugados, podamos inspirar a nuestros hijos y nuestros nietos a hacer lo mismo. A disfrutar la vida.

Y sé que contigo, la voy a disfrutar. Como disfruto cada vez que te veo, cada vez que escucho tu voz, cada vez que hablamos. Te echo de menos. Vuelve cuanto antes, por favor. Apuesta (no te arrepentirás), y vuelve cuanto antes, o por lo menos, llámame para poder ver esas mejillas, esos labios y esos ojos, y poder escuchar tu voz.

domingo, 5 de junio de 2022

El sueño

Llegó el día.

Me despierto por la mañana, y al abrir los ojos, la vi a mi lado, como siempre, desde hacía años, pero ese día, no se porqué estaba más preciosa que nunca. Las 8.36 de la mañana, y me quedé un buen rato mirándola, observando como se abrían los preciosos agujeros de la nariz con cada exhalación. Es tan preciosa, ya de normal, pero aún más cuando duerme. 

Me levanto sin hacer ruido, voy al baño, me lavo la cara, y salgo de la habitación para enfilar el pasillo e ir a la cocina. Cojo dos huevos de la nevera, un aguacate y el salmón, pongo el pan en la tostadora y empiezo a preparar el desayuno.

Es el día. 

En cuanto me doy cuenta, me entra un nerviosismo por el cuerpo, como nunca antes había experimentado.

Con la sartén en mano, empiezo a darle vueltas a todo, a los huevos, al día... a todo. No me lo creo aún. Es hoy. Después de tanto tiempo, es hoy.

Termino de prepararlo todo, y como un reloj, oigo que te levantas de la cama y que entras en el baño. En ese momento, preparo el altavoz, y cuando llegas a la cocina, empieza a sonar esa canción tan especial. Me mirar, sonríes, y me abrazas y empezamos a bailar lentamente, agarrados y mirándonos a los ojos. Estoy tremendamente emocionado.

Terminamos de desayunar y cojo las llaves del coche, tengo que ir a terminar de elegir el complemento.

Pasan las horas, y los nervios van aumentando. Cada vez van a más, voy a comer con mi madre y ultimamos los detalles para que todo esté perfecto. 35 primaveras, y ya me toca. Ya iba siendo hora, bromea ella.

Llega lo hora, llegamos al lugar, van llegando todos los amigos e invitados, y ya está todo preparado. 

Y allí, estoy, esperando a lo mejor de mi vida, a mi futuro, a mi todo.

Y de golpe allí apareces, vestida de blanco, preciosa. Del brazo de tu padre, caminando lentamente, sonriéndome mientas se me cae alguna lágrima de emoción mezclada con felicidad. Te veo caminando hacia mí, con la belleza de una atardecer, lleno de colinas verdes, y con el mar de fondo, donde el sol naranja se refleja en las nubes. Con la belleza de algo que no he visto nunca en mi vida. Con ese vestido blanco, impoluto, puro como tu.

Llegas a mi altura, y nos damos la mano. 

-"Vamos a por ello, porque no te voy a soltar nunca".- Te susurro al oído mientras te doy un beso en la mejilla.

Porque yo, sí quiero. Para siempre, por siempre. Para toda la vida. Contigo es un sí, rotundo, a todo, con todo. Contigo, es vida, es amor, es cariño, es tristeza, es vivir.

VIVIR!


jueves, 2 de junio de 2022

El dia raro

Pues la verdad es que hoy ha sido uno de los días más raros y difíciles que he tenido últimamente. Raros y duros. Y he dudado mucho sobre si publicar algo así o no.

Creo, que no sabría explicar de una forma que se pudiera entender, y quizá se vea de una forma que puede parecer muy agresiva, pero creo que escribirlo me va a ir bien, porque antes, eso se quedaba dentro, pero ahora, va pa’ fuera.

Hacia la mitad del día, he empezado a tener una sensación en el cuerpo, pero nada físico, sino algo más interior, de sentimientos. Algo no iba bien. Me he sentado, me he calmado, he ordenado mi cabeza, y he tratado de conservar la calma. La sensación de echarte de menos hoy, ha sido enormemente más intenta que otros días.

He hecho los ejercicios que tenía que hacer, pero esa sensación no paraba. Ha sido una prueba de fuego, porque ya me avisaron que podían llegar días así. Y estoy contento de que no me afecten “como antes”. Estoy contento de que he podido superarlo sin muchos problemas. Pero estoy aún más orgulloso de haberlo podido hacer solo, sin necesitar ayuda. Por fin todo el trabajo empieza a dar sus frutos.

Supongo que las ganas o la necesidad, (llámalo como quieras), de estar junto a ti, demostrarte muchas cosas, ayudarte, vivir experiencias nuevas cada día, continuar escribiendo más páginas en esa historia que nos prometimos que sería interminable, dormir junto a ti, despertarme junto a ti, poder tocar tu piel, poder oler tu piel… (no vamos a subir más de tono, gracias), me hace sentirme de una manera entre mezcla de impotencia, desesperación, angustia, llanto, enfado, tristeza… como he dicho antes, no sabría como definirlo.

Hay cosas sobre las que he reflexionado hoy.

Me siento como un imbécil, diciendo cosas, que no son correspondidas (al menos verbalmente) y, aun así, las sigo diciendo. ¿Por qué? ¿Costumbre de decirlas? No lo creo, no soy de los que dicen las cosas por costumbre o porque toca. No soy así.

Me siento como un gilipollas, enviando cosas, y no recibir una simple respuesta. ¿Por qué? ¿Costumbre de enviarlas? No lo creo.

Me siento como un auténtico idiota, al sentir angustia, al no poder dormir a veces, o en llorar. ¿Por qué? No lo sé.

¿Qué sentido tiene, estar aquí como un imbécil, aguantando? No lo sé, supongo que el tiempo lo dirá, o el tiempo enseñará, o el tiempo me dará una bofetada de dimensiones considerables, que al final, es el más sabio de todos.

¿Qué puto sentido tiene? Estar todo el día pensando en si estará bien, si sentirá nostalgia, en cómo podría ayudar, en cómo podría hacer que se sintiera mejor… ¿Qué sentido tiene?. (Vuelvo a citar) “Supongo que el tiempo lo dirá, o el tiempo enseñará, o el tiempo me dará una bofetada de dimensiones considerables, que al final, es el más sabio de todos.”

¿Puede ser que estás palabras sean fruto de un momento de rabia o impotencia? No lo sé.

Siento que estoy “perdiendo” el tiempo.

¿Por qué nos estamos haciendo esto? Cuando podríamos seguir en la construcción de esta maravillosa historia de lucha, superación y fortaleza conjunta.

La verdad es que este tipo de cosas, no son muy agradables para mí de escribir, pero entiendo que hay que sacarlas y no dejarlas dentro. Y quiero aclarar que todo esto es desde mi punto de vista.

Buenas noches.

miércoles, 1 de junio de 2022

112022

Hoy me he encontrado, limpiando en el teléfono, un texto que escribí hace unos meses.

1/1/2022 03:36 AM

Escribo estas líneas con el móvil, sentado en el salón, abajo, con un cigarro en mi mano, sentado en la silla, esperando que esto que escriba me ayude a despejarme y poder subir a la cama contigo y abrazarte y poder quedarme dormido.

Pues ya volvemos a lo mismo, otra vez despierto, y con insomnio. No sé qué me está pasando, pero creo que voy a tener que empezar a pensar en pedir ayuda, porque cada día me siento más lejos de donde quiero estar, y más lejos de con quien quiero estar. Siento que te estoy empujando hacia afuera, cuando en realidad lo que quiero es agarrarte y que no te vayas, que te quedes a mi lado. Pero no sé cómo hacerlo, así que voy a empezar a pedir ayuda.

Acabamos de cenar, de celebrar el fin de año, nos hemos comido las uvas como dos trogloditas, de pasarlo muy bien. Hemos ya hablado por fin de irnos a vivir juntos, que yo no quería sacar el tema porque me daba algo de miedo, pero todo ha ido bastante bien, estoy muy contento e ilusionado, y ya pensando en posibles cosas con las que decorar nuestra futura casa. Pero no sé qué me pasa.

Me preocupa de una forma fuera de lo normal, la simple idea de perderte.

Ahora estoy recordando la primera noche que te conocí. Creo que voy a escribir sobre ello.

12 de Octubre de 2019, yo andaba aún renqueante de mi reciente pérdida, y me presenté como cada noche a trabajar en el bar. Para evadirme y por lo menos no pensar en nada de eso mientras trabajaba. Llegué, me tomé mi chupitín con Mario de rigor, cogí mis dos botellitas de agua, y para afuera. Miento, recuerdo que tuve que ir a comprar menta, porque a alguien se le había olvidado, así que me fui a comprarla al super 24horas de Enric Granados. Volví, y la gente empezaba a llegar. Gente del básquet, gente habitual, gente más habitual aún, que no fallaban un solo fin de semana.

La noche transcurría normal, y en un momento dado apareció Cristina, una ex-entrenadora de un club donde yo jugué con todo su equipo. Nos saludamos, pasaron todas, pero hubo una en particular, que, al mirarla, me dio algo especial, no sé, una vibra especial, no sabría cómo describirlo.

Recuerdo que me acerqué un momento a Cristina, un poco vergonzoso y tímido, a preguntarle que, si no era mucha molestia, podía presentarnos sutilmente. Así, como quien no quiere la cosa. Me dijo algo así como: “nah, yo me encargo, en un rato vengo con ella”.

Y pam, dicho y hecho; un rato después, ahí estábamos, charlando (yo nervioso como un niño pequeño, ¿Por qué?, no lo sé. Pero recuerdo que no podía quitar mi mirada de tus ojos y tus mejillas. Recuerdo que cuando te di dos besos, tu perfume me encantó.

Yo no quería ser tan directo, pero le eché un par de h***** y dije: “Aitor, hay algo ahí, que no se escape”. Y así lo hice, y no puedo estar más contento de haberlo hecho.

La verdad es que este escrito no es mucho, pero ahora mismo, me va a ayudar a pensar en que, aunque me cueste, voy a conseguir mi objetivo de estar bien, de que estemos bien, y de poder conseguir todas las cosas que queramos juntos. Me marco el objetivo del 1 de Julio de 2022, como el día en el que si no estoy como tengo que estar, por lo menos que me quede muy poco para poder conseguirlo. Para esa fecha, espero ya tener el carnet de coche, ser fijo en la empresa, y empezar a plantearnos la opción de ser padres (de uno o dos, no lo sé, o quizá más), pero para eso, primero hay que ponerse manos a la obra.

Ahora, voy a subir a la cama, te voy a dar un beso en la mejilla, y te voy a abrazar haciendo la cucharita. Y mañana va a ser un día genial!

Bona nit.