Hablemos de figuras. En concreto la figura paterna.
En mi cabeza, desde hace muchos, muchos, muchos años, siempre ha estado dando vueltas una pregunta, una y otra vez: En el futuro, ¿seré un buen padre?
Pues bien, mi opinión hace un tiempo era de una manera, pero desde hace unos meses ha cambiado totalmente.
Decide que quieres ser, porque puedes ser dos cosas: Procreador o padre.
Procreador, creo que lo dice la propia palabra. Ya te da la definición simplemente leyendo la palabra.
En cambio, ser padre es diferente.
Tener un hijo no te convierte en ser padre. Porque si no, yo teniendo un balón de baloncesto en mi casa, ya me convierte en jugador de baloncesto, o, si tengo una guitarra en casa, eso me convertiría en músico. Y no.
Para ser padre, tienes que tener ganas de ser padre. Tienes que aprender a ser padre, (que ahora creo que es una de las cosas más bonitas del mundo), tienes que esforzarte para ser padre.
Pero lo más importante de todo, para ser padre, hay que estar.
Un procreador te da la vida, pero un padre te ayuda y enseña a vivirla. ¿Y cómo te enseña a vivirla? Estando ahí.
Caminando al lado cuando las cosas se pongan feas. Estando cerca cuando se necesite un consejo. Acompañando en las diferentes etapas de la vida.
Estando ahí. Porque uno no aprende a ser padre en 9 meses, ni te dan un manual, si no que ese camino se comparte en el día a día, y vas aprendiendo.
Pues yo, ahora supongo que no conseguí entender esa fase, porque me ha faltado. Y en mi subconsciente tenía como una cierta carencia a creer en mí, o creer en que yo podría ser lo que quiero ser ahora mismo. Pero ahora nada de nada, y solo pienso en formar una familia con esa persona, para toda la vida y crear algo tan especial, que sea muy complicado de describir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario