miércoles, 14 de marzo de 2012

nuestra luz...

Cada uno de nosotros tenemos una luz dentro, una luz que brilla, que se expande y se contrae con cada episodio de nuestra vida, que denota nuestro estado de ánimo. La mayoría de gente tiene miedo, miedo a dejar que esa luz brille, que esa luz se expanda. Nuestro miedo quizá es anhelar algo con tanta fuerza, con tanto fervor, con tanta pasión, que nos encontremos, en un momento dado, en un lugar que creemos que no deberíamos estar, como fuera de lugar. Como si no encajáramos. Pero hay mucha gente que no entiende eso, y esa inseguridad se transforma en miedo, en nuestro mayor miedo.

Nuestro mayor miedo no es que no encajemos, nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada, es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo, no hay nadie inteligente en encojerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor, todos deberiamos brillar como hacen los niños.

No es cosa de unos pocos, sino de todos. Y al dejar brillar nuestra propia luz, incoscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo, al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.

Namaste

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