martes, 8 de julio de 2014

Malas costumbres...



Nos acostumbramos a vivir en apartamentos rodeados de otros edificios y a no tener otra vista que no sea la de las ventanas de alrededor.
Y porque no tenemos una buena vista, nos acostumbramos a no mirar hacia afuera.
Y porque no miramos hacia afuera, nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas, nos acostumbramos a encender más temprano la luz.

Y a medida que nos acostumbramos a encender pronto la luz, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud…

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.
A tomar café corriendo porque vamos con retraso.
A consultar el teléfono mientras vamos hacia la calle.
A comer un sándwich porque no da tiempo para almorzar.
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.

Nos acostumbramos a demorar lo importante priorizando lo que creemos que es más urgente. Y así, empezamos demasiadas veces a decir: "Lo siento, hoy no puedo ir". "A ver cuándo nos vemos" o "La semana que viene nos vemos sin falta".

Nos acostumbramos a no sonreír porque no recibimos una sonrisa de vuelta.
A ignorar, porque a la vez somos ignorados. ¡Y necesitamos tanto ser vistos!
Si el trabajo está complicado o simplemente lo odiamos, nos consolamos pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.

Nos acostumbramos a ahorrar vida como si sirviera de algo y toda la vida no gastada pudiéramos gozarla más adelante. Pero no. De a poco, igual se gasta y una vez consumida, nos daremos cuenta de que nos hemos perdido vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario