jueves, 28 de abril de 2022

Momento

 Hay que luchar. Hay que pelear. Para que todos aquellos pensamientos negativos o, que no te aporten algo positivo, puedas ser capaz de soportarlos.

¿El tiempo que queda hasta poder volver a verte? Lo afronto, y espero con ganas ese momento, pero no con ansiedad, si no con ilusión. Por supuesto, que te echo de menos. Bueno, por supuesto no, por supuestísimo. 

Y que desearía poder salir del trabajo e ir a buscarte, ir a tomarnos una cerveza, y hablar de como nos ha ido el día, de planes de futuro, o simplemente, escuchar tus problemas o como te sientes. O que desearía que llegara el viernes por la tarde para poder pasar todo el fin de semana contigo ahora que lo tengo libre, y poder tumbarnos al sol, o salir a pasear, o hacer esa excursión andando hasta Montserrat que tenemos pendiente. Y que, por la noche, nos tumbáramos a ver una película, y que te quedaras dormida y contemplar lo preciosa que eres cuando duermes. Y despertarte con una caricia y subir a la cama contigo. Darte un beso de buenas noches en la frente y acurrucarte en mi pecho, mientras te acaricio la espalda. En esos momentos, me sentía el hombre más afortunado del mundo. Durante la semana, lidiaba con mis miedos, mi montaña rusa interna, intentaba mostrar ser lo más estable por dentro posible, para que no te preocuparas, pero no me daba cuenta de que quizá, era contraproducente. En ese instante, con la habitación prácticamente a oscuras, con solo un poco de iluminación que entraba de las luces del exterior a través de las rendijas de la persiana, en ese instante, me sentía el hombre más feliz. Me sentía el más afortunado. No le tenía miedo a nada, y me veía capaz de conseguir cualquier cosa contigo a mi lado. Con una persona al lado que creía y cree en mí. Sé que yo solo lo puedo conseguir, y lo conseguiré, pero contigo a mi lado, siempre será más facil.

Me imagino el momento en el que nos volvamos a ver. ¿Cómo será? ¿Qué nos diremos? ¿Nos abrazaremos? ¿Cómo reaccionarás?. Es una sensación extraña, como contradictoria, tengo ilusión, esperanza, incertidumbre, miedo, pero abrazo cada una de estas sensaciones, porque no le tengo miedo a nada. 

Ha pasado apenas una semana desde que te has ido, y tengo unas ganas locas de contarte cada día mis progresos, lo que pienso, mis sentimientos, como estoy por dentro a diario, mi montaña rusa de emociones, que poco a poco se van posando de una forma estable.

Te echo de menos, eres lo mejor que me ha pasado en la vida y no me gustaría perderte. Y me encantaría tenerte ahora mismo delante de mí, para poder abrazarte, agarrarte de las mejillas y besarte hasta que no nos quede saliva en la boca.

T'estimo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario