La verdad es que hoy me ha venido esa idea a la cabeza, y la verdad es que he estado todo el día dándole vueltas.
Valentía.
Es justamente lo que has hecho. Tenías dudas sobre tus sentimientos hacia mí, tu cabeza era una gran trampa. No sabes nada, estás "perdida". Y has hecho lo más valiente que se puede hacer. Alejarte.
Alejarte lo más posible de esa persona a la que no sabes si quieres o no quieres, o que tipo de sentimientos tienes hacia ella. Para aclararte esa cabeza que, quizá, te dice que sí, pero que, quizá, no a la vez.
Creo que simplemente el hecho de que hayas hecho esto, me hace admirarte, si cabe, más.
Es acojonante como sin quererlo, sin apenas pretenderlo, consigues que yo mejore como persona. Creo que no eres consciente de lo maravillosa persona que eres, con tus defectillos y tus virtudes.
Aunque también es acojonante como yo en apenas días, a fuerza de afrontar, aceptar, pasar mis malos ratos, pero no frenarlos, sino decirles: “Ataque de ansiedad, ven aquí, que en 40 minutos vas a desaparecer, porque no te voy a hacer ni caso”, he conseguido darme cuenta de muchas cosas.
Y pasa.
Cada vez, la media de duración de estos ataques, es más corta. Ayer, cuando vi que empezaba a sentirme así, me empleé en hacer algo diferente o especial, para pensar en ti, por supuesto, pero de una forma positiva, no de una forma triste, ansiosa u obsesiva. Haciendo algo bonito, recordando bonitos momentos, y escribiendo con el corazón.
La constancia es la clave, y priorizar mi recuperación al 100% es la clave.
Aunque también sería mentirme a mi mismo, si me dijera o me obligara a sentir/desear, que no quiero verte, o que no quiero sentir una caricia tuya, o que me pases suavemente la mano por el pelo, o que me mires desde el otro lado de la mesa con esa manera que tienes de mirarme que me encanta, pero a la vez me pone nervioso. O que me digas: “¿Por qué tan bello?” hahahaha. Si es que…
Recordando cosas así lloro, pero de emoción, de alegría. Ahora ya no es de rabia, pena o desesperación. Recuerdo como me sentía cuando estábamos juntos. Cuando estábamos separados, era muy complicado para mí, pero cuando estábamos juntos, en la misma habitación, casa o lugar, con una mirada bastaba.
Por eso, por querer marcharte, con lo fácil que hubiera sido, decirme “vente conmigo”, sí, eso hubiera sido lo fácil. Pero no, tu has decidido hacer lo más difícil, con dos ovarios y, sobre todo, VALIENTE. VA-LI-EN-TE. Y por eso, me reitero, te admiro más aún.
Y si tu eres valiente, yo también lo voy a ser. Miedos a un lado, y a trabajar en mí, para que cuando vuelvas, pueda mostrarte lo orgulloso que estoy de mí mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario