Volvemos a escribir después de mucho tiempo, y ahora va en serio, de hecho, me voy a quitar hasta los anillos. Visceral, sin rectificaciones, sin "pasar a limpio". Tal cual va, lo lanzo. Y de vergüenza, o pensar en el que dirá o en el que pensará la gente... CERO! Vamos a ir sacándolo todo.
En mi vida, he tenido muchos momentos en los que me he perdido algo importante o relativamente importante por no ser, como tenía que haber sido, por seguir los estándares de una persona "normal".
Recuerdo, que de pequeño, jamás podía ir a la semana de la nieve que organizaba mi colegio, nunca pude ir, no había dinero suficiente, y me mentía a mi mismo, diciendo que no me importaba, que me daba igual. Cuando no era así. Era prácticamente el único que no podía ir. Lo acepté, pero me recomía por dentro. ¿Con 11-12-13 años, que quieres? No entendía lo que entiendo ahora.
Entonces, yo esperaba con locura a que llegara final de curso, cuando íbamos a Port Aventura, y claro, por supuesto, fui castigado por un profesor, y hubo un año que no fui. Me reconcomió por dentro. Tenía 14 años, y se suponía que era un premio a todo el año que pasábamos estudiando y por una tontería, me castigaron sin ir. Tuve buenas notas, y aún así por una tontería (que imagina que tontería era, que ni me acuerdo, fui castigado sin ir). En ese momento no lo entendí, pero con el tiempo, sí.
Recuerdo también con 17 años, que yo no iba a clase, hacía campana, pero en el baloncesto me iba muy bien, era Junior B y doblaba con el Junior A, jugando muchos minutos. Recuerdo incluso un partido en Manresa (que siempre será mi ciudad fetiche del baloncesto) que jugando contra el mismísimo Sergi Lull, hice un partido de 25 puntos y 20 rebotes (si no recuerdo mal), incluso provocando que el entrenador del Junior A, me sentara y en plan broma me dijera "vamos a sentarte, no te vayas a crecer demasiado". Iba todo viento en popa. Se acercaban los campeonatos, tanto de Catalunya, como los de España, quedaba apenas un mes y mi sueño de poder llegar a algo en el baloncesto, ser deportista y poder ganarme la vida con ello, ese sueño, cada vez estaba más cerca. Pero como no "iba bien" en el colegio, mi madre se reunió con el jefe de cantera del Joventut, y le explico que no iba a clase y que me habían echado del instituto por "campanero". ¿Resultado? El director de cantera, me dice que estoy fuera de los campeonatos de Catalunya y por supuesto de los de España. Creo que estuve mucho tiempo culpando a mi madre, pero con el tiempo lo entendí.
Recuerdo muchas cosas así, como que por mi comportamiento de echaran de un equipo, o que por mi forma de tratar a las personas, las dejara de lado y las apartara de mí.
¿Qué he conseguido con el tiempo? Aprender. Despacio, pero aprender.
Esto nos lleva a prácticamente, día de hoy.
Soy una persona, con miedos, por supuesto. Y a día de hoy, no voy a negar que tengo varios.
¿Y si no soy capaz de formar una familia?
¿Y si no soy capaz de conseguir lo que me proponga en mi vida?
¿Y si pierdo a la persona que quiero, para siempre?
Actualmente, mi pareja, ha emprendido un viaje, una aventura, pero sin mí. ¿Por qué?
Pues porque no soy la persona que quiero ser. Simple y llanamente por eso. He sido yo quien ha provocado esta situación, con mi montaña rusa. Sí, era una montaña rusa, y me mareaba hasta yo. Por eso decidí pedir ayuda, y la verdad es que estoy muy contento, estoy notando un cambio mental, físico, pero sobre todo fisiológico.
Me siento una persona más madura, una persona más calmada. No me preguntéis por qué, pero así es. Estar en sus brazos, me calmaba, me hacía sentir protegido, y era mi burbuja donde reconfortarme, donde estar a salvo. Y ahora no está.
Esa persona ha tenido un gran impacto en mi vida. Me ha ayudado a conseguir llegar donde estoy ahora mismo.
¿Miedos? POR SUPUESTO QUE SÍ, ya lo he dicho antes, y no lo voy a negar. Igual que no voy (ni quiero) a negar tampoco, que lloro cada día de rabia, impotencia, enfado...
Miedo a que conozca a otra persona, y se pueda enamorar.
Miedo a que se olvide de mí.
Miedo a que se de cuenta de que no me echa de menos.
Miedo a que no pueda volver a abrazarla nunca más.
Miedo a que no pueda volver a besarla nunca más.
Miedo a que le ocurra cualquier cosa y yo no esté allí para cuidarla.
Miedo a perderme todas estas vivencias que podríamos haber estado viviendo.
Miedo a que no vuelva.
Miedo a muchas cosas. Porque lo teníamos tan cerca. Solo hacía falta una pregunta. Y la respuesta era sí.
Pero hay que lidiar con ello, trabajar, reflexionar, seguir por el camino que voy, para llegar al objetivo final, para entonces llegar a la finalidad, por la que estoy luchando, porque me lo merezco, porque se lo merece, porque nos lo merecemos.
Me conformaré con mirar nuestras fotografías, leer nuestro álbum, escuchar nuestras playlists. Viviré de tu recuerdo, mientras no pueda volver a tenerte entre mis brazos, y sentiré tus manos acariciando mi pelo, cada noche antes de irme a dormir, para poder entrar en ese estado de calma que tu me hacías sentir.
Siempre estaré aquí para lo que necesites. Eres la única persona, que ha conseguido hacerme mejorar. La única, y creo que eso, es por algo.
Si me dejas luchar, lucharé y no dejaré de hacerlo, aunque sea lo último que haga.
Ttimo
No hay comentarios:
Publicar un comentario