sábado, 11 de junio de 2022

Carta a l'Àvia

Hola Àvia,

Siempre he querido hacer algo así, desde hace mucho tiempo, pero siempre lo he dejado, porque no quería llorar, porque simplemente lo iba posponiendo, pero ahora ya no.

Ya hace mucho tiempo que te has ido. Parece mentira que pronto vaya a hacer 4 años, como pasa el tiempo, pero te sigo echando de menos.

Primero de todo, quiero pedirte disculpas, si te decepcioné (que no era para nada mi intención) y que sepas que siento muchísimo no haber ido al hospital a verte en esos días. Mi dejadez de entonces, era algo que no podía o no sabía controlar. Es algo que supongo que lo llevaré contigo toda mi vida, ese arrepentimiento, pero también sé, que tú, con esa bondad que tenías, y con todo lo que sé que me querías, ya seguro que me has perdonado. Y te lo agradezco.

Si eso hubiera pasado hoy en día, hubiera estado allí, incluso durmiendo en la silla si hacía falta. He puesto solución a mis problemas.

Las cosas han cambiado un poco desde que te fuiste.

Te has ahorrado el Covid, una cosa bastante toca pelotas que nos ha dado un poco “por cu” desde hace algo más de dos años. Con lo hipocondríaca que eras y todo lo que te preocupaba la salud, lo hubieras pasado algo mal, así que igual, hasta mejor que te lo hayas ahorrado.

Tuve algunos problemillas de salud, pero que ya están más que solucionados. Así que no te preocupes.

Ya no juego más al baloncesto, y estoy sacándome el carnet de coche (¿increíble eh?), y me pasa como a ti, me pegan unos sustos los camiones y los autobuses, que mejor no te cuento, pero supongo que ya me acostumbraré.

La mama está bien, y el Ori cada vez mejor, pero yo en particular te echo mucho de menos. Esas charlas donde me explicabas tus batallitas, esos momentos en la cocina donde a veces me metías casi el queso en la boca, porque sabías que me encanta el queso. Pero cuando te echo más de menos en Navidad, o en mis cumpleaños, donde cada año, repetías las mismas historias, una y otra vez, pero seguían siendo igual de divertidas. Esos 20 eurillos que me dabas como si de droga se tratara, “toma toma, que no lo vea tu abuelo”, y casi que me los metías dentro del calzoncillo.

No sabes lo que me hubiera gustado que aguantaras un poco más, y poder haberte dado los bisnietos que te prometí. Porque conocí una chica, que te hubiera encantado.

Es preciosa. Es la mejor persona que he conocido nunca. Me cuida, se preocupa por mí, es atenta, detallista, romántica, divertida, es única. He tenido unos problemas en los últimos tiempos, que me han llevado a no ser la persona que tenía que ser. Y la he cagado, me he equivocado, y la he perdido. Pero el otro día recordé algo que me dijiste, que la vida, como en todo, tiene sus momentos de equivocaciones, pero que lo más importante es aprender de los errores para no repetirlos, y seguir luchando y teniendo paciencia para que, llegado el momento, no volver a equivocarse. Te prometo que voy a hacer todo lo posible, por recuperarla y poder formar una familia como la que tu formaste, y ser el mejor abuelo posible para mis nietos, como tú lo fuiste para nosotros, pero para mí en especial.

No te voy a negar que me da mucha rabia que no la puedas haber conocido, porque sé que te hubiera encantado, y de echo, sé que os hubierais llevado muy bien.

Tú fuiste una luchadora toda tu vida, y te prometo que yo lo voy a ser también. Voy a ser el ejemplo de constancia que tú me enseñaste. Me gustaría tanto que vieras el cambio que he hecho.

Tal como te prometí cuando te presentaste en mi sueño el otro día.

Te quiero y siempre te querré.

Tu nieto, te quiere y te echa de menos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario