Hoy me he encontrado, limpiando en el teléfono, un texto que escribí hace unos meses.
1/1/2022 03:36 AM
Escribo estas líneas con el móvil, sentado en el salón,
abajo, con un cigarro en mi mano, sentado en la silla, esperando que esto que
escriba me ayude a despejarme y poder subir a la cama contigo y abrazarte y
poder quedarme dormido.
Pues ya volvemos a lo mismo, otra vez despierto, y con
insomnio. No sé qué me está pasando, pero creo que voy a tener que empezar a
pensar en pedir ayuda, porque cada día me siento más lejos de donde quiero
estar, y más lejos de con quien quiero estar. Siento que te estoy empujando
hacia afuera, cuando en realidad lo que quiero es agarrarte y que no te vayas,
que te quedes a mi lado. Pero no sé cómo hacerlo, así que voy a empezar a pedir
ayuda.
Acabamos de cenar, de celebrar el fin de año, nos hemos
comido las uvas como dos trogloditas, de pasarlo muy bien. Hemos ya hablado por
fin de irnos a vivir juntos, que yo no quería sacar el tema porque me daba algo
de miedo, pero todo ha ido bastante bien, estoy muy contento e ilusionado, y ya
pensando en posibles cosas con las que decorar nuestra futura casa. Pero no sé qué
me pasa.
Me preocupa de una forma fuera de lo normal, la simple idea
de perderte.
Ahora estoy recordando la primera noche que te conocí. Creo
que voy a escribir sobre ello.
12 de Octubre de 2019, yo andaba aún renqueante de mi
reciente pérdida, y me presenté como cada noche a trabajar en el bar. Para
evadirme y por lo menos no pensar en nada de eso mientras trabajaba. Llegué, me
tomé mi chupitín con Mario de rigor, cogí mis dos botellitas de agua, y para
afuera. Miento, recuerdo que tuve que ir a comprar menta, porque a alguien se
le había olvidado, así que me fui a comprarla al super 24horas de Enric
Granados. Volví, y la gente empezaba a llegar. Gente del básquet, gente
habitual, gente más habitual aún, que no fallaban un solo fin de semana.
La noche transcurría normal, y en un momento dado apareció
Cristina, una ex-entrenadora de un club donde yo jugué con todo su equipo. Nos
saludamos, pasaron todas, pero hubo una en particular, que, al mirarla, me dio
algo especial, no sé, una vibra especial, no sabría cómo describirlo.
Recuerdo que me acerqué un momento a Cristina, un poco
vergonzoso y tímido, a preguntarle que, si no era mucha molestia, podía presentarnos
sutilmente. Así, como quien no quiere la cosa. Me dijo algo así como: “nah, yo
me encargo, en un rato vengo con ella”.
Y pam, dicho y hecho; un rato después, ahí estábamos, charlando (yo
nervioso como un niño pequeño, ¿Por qué?, no lo sé. Pero recuerdo que no podía
quitar mi mirada de tus ojos y tus mejillas. Recuerdo que cuando te di dos
besos, tu perfume me encantó.
Yo no quería ser tan directo, pero le eché un par de h*****
y dije: “Aitor, hay algo ahí, que no se escape”. Y así lo hice, y no puedo
estar más contento de haberlo hecho.
La verdad es que este escrito no es mucho, pero ahora mismo,
me va a ayudar a pensar en que, aunque me cueste, voy a conseguir mi objetivo
de estar bien, de que estemos bien, y de poder conseguir todas las cosas que
queramos juntos. Me marco el objetivo del 1 de Julio de 2022, como el día en el
que si no estoy como tengo que estar, por lo menos que me quede muy poco para
poder conseguirlo. Para esa fecha, espero ya tener el carnet de coche, ser fijo
en la empresa, y empezar a plantearnos la opción de ser padres (de uno o dos, no lo sé, o quizá más), pero para eso,
primero hay que ponerse manos a la obra.
Ahora, voy a subir a la cama, te voy a dar un beso en la
mejilla, y te voy a abrazar haciendo la cucharita. Y mañana va a ser un día
genial!
Bona nit.
No hay comentarios:
Publicar un comentario