miércoles, 1 de junio de 2022

112022

Hoy me he encontrado, limpiando en el teléfono, un texto que escribí hace unos meses.

1/1/2022 03:36 AM

Escribo estas líneas con el móvil, sentado en el salón, abajo, con un cigarro en mi mano, sentado en la silla, esperando que esto que escriba me ayude a despejarme y poder subir a la cama contigo y abrazarte y poder quedarme dormido.

Pues ya volvemos a lo mismo, otra vez despierto, y con insomnio. No sé qué me está pasando, pero creo que voy a tener que empezar a pensar en pedir ayuda, porque cada día me siento más lejos de donde quiero estar, y más lejos de con quien quiero estar. Siento que te estoy empujando hacia afuera, cuando en realidad lo que quiero es agarrarte y que no te vayas, que te quedes a mi lado. Pero no sé cómo hacerlo, así que voy a empezar a pedir ayuda.

Acabamos de cenar, de celebrar el fin de año, nos hemos comido las uvas como dos trogloditas, de pasarlo muy bien. Hemos ya hablado por fin de irnos a vivir juntos, que yo no quería sacar el tema porque me daba algo de miedo, pero todo ha ido bastante bien, estoy muy contento e ilusionado, y ya pensando en posibles cosas con las que decorar nuestra futura casa. Pero no sé qué me pasa.

Me preocupa de una forma fuera de lo normal, la simple idea de perderte.

Ahora estoy recordando la primera noche que te conocí. Creo que voy a escribir sobre ello.

12 de Octubre de 2019, yo andaba aún renqueante de mi reciente pérdida, y me presenté como cada noche a trabajar en el bar. Para evadirme y por lo menos no pensar en nada de eso mientras trabajaba. Llegué, me tomé mi chupitín con Mario de rigor, cogí mis dos botellitas de agua, y para afuera. Miento, recuerdo que tuve que ir a comprar menta, porque a alguien se le había olvidado, así que me fui a comprarla al super 24horas de Enric Granados. Volví, y la gente empezaba a llegar. Gente del básquet, gente habitual, gente más habitual aún, que no fallaban un solo fin de semana.

La noche transcurría normal, y en un momento dado apareció Cristina, una ex-entrenadora de un club donde yo jugué con todo su equipo. Nos saludamos, pasaron todas, pero hubo una en particular, que, al mirarla, me dio algo especial, no sé, una vibra especial, no sabría cómo describirlo.

Recuerdo que me acerqué un momento a Cristina, un poco vergonzoso y tímido, a preguntarle que, si no era mucha molestia, podía presentarnos sutilmente. Así, como quien no quiere la cosa. Me dijo algo así como: “nah, yo me encargo, en un rato vengo con ella”.

Y pam, dicho y hecho; un rato después, ahí estábamos, charlando (yo nervioso como un niño pequeño, ¿Por qué?, no lo sé. Pero recuerdo que no podía quitar mi mirada de tus ojos y tus mejillas. Recuerdo que cuando te di dos besos, tu perfume me encantó.

Yo no quería ser tan directo, pero le eché un par de h***** y dije: “Aitor, hay algo ahí, que no se escape”. Y así lo hice, y no puedo estar más contento de haberlo hecho.

La verdad es que este escrito no es mucho, pero ahora mismo, me va a ayudar a pensar en que, aunque me cueste, voy a conseguir mi objetivo de estar bien, de que estemos bien, y de poder conseguir todas las cosas que queramos juntos. Me marco el objetivo del 1 de Julio de 2022, como el día en el que si no estoy como tengo que estar, por lo menos que me quede muy poco para poder conseguirlo. Para esa fecha, espero ya tener el carnet de coche, ser fijo en la empresa, y empezar a plantearnos la opción de ser padres (de uno o dos, no lo sé, o quizá más), pero para eso, primero hay que ponerse manos a la obra.

Ahora, voy a subir a la cama, te voy a dar un beso en la mejilla, y te voy a abrazar haciendo la cucharita. Y mañana va a ser un día genial!

Bona nit.

No hay comentarios:

Publicar un comentario