domingo, 5 de junio de 2022

El sueño

Llegó el día.

Me despierto por la mañana, y al abrir los ojos, la vi a mi lado, como siempre, desde hacía años, pero ese día, no se porqué estaba más preciosa que nunca. Las 8.36 de la mañana, y me quedé un buen rato mirándola, observando como se abrían los preciosos agujeros de la nariz con cada exhalación. Es tan preciosa, ya de normal, pero aún más cuando duerme. 

Me levanto sin hacer ruido, voy al baño, me lavo la cara, y salgo de la habitación para enfilar el pasillo e ir a la cocina. Cojo dos huevos de la nevera, un aguacate y el salmón, pongo el pan en la tostadora y empiezo a preparar el desayuno.

Es el día. 

En cuanto me doy cuenta, me entra un nerviosismo por el cuerpo, como nunca antes había experimentado.

Con la sartén en mano, empiezo a darle vueltas a todo, a los huevos, al día... a todo. No me lo creo aún. Es hoy. Después de tanto tiempo, es hoy.

Termino de prepararlo todo, y como un reloj, oigo que te levantas de la cama y que entras en el baño. En ese momento, preparo el altavoz, y cuando llegas a la cocina, empieza a sonar esa canción tan especial. Me mirar, sonríes, y me abrazas y empezamos a bailar lentamente, agarrados y mirándonos a los ojos. Estoy tremendamente emocionado.

Terminamos de desayunar y cojo las llaves del coche, tengo que ir a terminar de elegir el complemento.

Pasan las horas, y los nervios van aumentando. Cada vez van a más, voy a comer con mi madre y ultimamos los detalles para que todo esté perfecto. 35 primaveras, y ya me toca. Ya iba siendo hora, bromea ella.

Llega lo hora, llegamos al lugar, van llegando todos los amigos e invitados, y ya está todo preparado. 

Y allí, estoy, esperando a lo mejor de mi vida, a mi futuro, a mi todo.

Y de golpe allí apareces, vestida de blanco, preciosa. Del brazo de tu padre, caminando lentamente, sonriéndome mientas se me cae alguna lágrima de emoción mezclada con felicidad. Te veo caminando hacia mí, con la belleza de una atardecer, lleno de colinas verdes, y con el mar de fondo, donde el sol naranja se refleja en las nubes. Con la belleza de algo que no he visto nunca en mi vida. Con ese vestido blanco, impoluto, puro como tu.

Llegas a mi altura, y nos damos la mano. 

-"Vamos a por ello, porque no te voy a soltar nunca".- Te susurro al oído mientras te doy un beso en la mejilla.

Porque yo, sí quiero. Para siempre, por siempre. Para toda la vida. Contigo es un sí, rotundo, a todo, con todo. Contigo, es vida, es amor, es cariño, es tristeza, es vivir.

VIVIR!


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