martes, 17 de mayo de 2022

Anata ga koishī

Hoy es un día muy especial, no voy a negar que estoy un poco (muy) nervioso. Después de mucho tiempo, hoy a las 18.00 me toca la primera clase de conducir práctica. Parece mentira cuando después de 3 meses intentándolo sin parar, el 6 de abril, conseguí cita para empezar todo el proceso, y hoy 17 de Mayo, por fin empiezo la recta final. Pero vamos a hablar de los días.

Cómo pasan los días…

Siento una necesidad muy grande de cuando veo cosas en Instagram, enviártelas. Como hacíamos antes, no como ahora, que el chat está vacío, no entra nada. Enviártelas y recibir el like, o al revés.

Sin motivo alguno, me apetece a cualquier hora del día, escribirte y decirte lo mucho que te quiero y lo mucho que te echo de menos. Pero no lo hago, no quiero que te sientas agobiada.

Sé que volvemos a lo mismo de siempre, pero creo que no puedo alcanzar a decir con palabras todo lo que te echo de menos.

Echo de menos, despertarme de madrugada y sentir tu olor entrando por mi nariz. El abrir los ojos, y oírte respirar, profundo, con tus mofletes aplastados contra la almohada. Echo de menos el sentir tu mano encima de mi pecho.

Tus manos, son un caso aparte. Unas manos fuertes, que me encantan, me vuelven loco, duras, ásperas en ocasiones, pero que cuando me tocaban, aún siendo ásperas, eran las manos más suaves del mundo para mí. Esos dedos imperfectos, llenos de mordeduras, pero que son perfectos para mí.

No eres consciente de lo que te necesito a mi lado ahora mismo, por ejemplo, en días como hoy. Donde poder ir a tomar algo después de la primera clase y explicártelo todo, las sensaciones, anécdotas divertidas, y poder hacerte formar parte, o envolverte, en todo este proceso. O esos días en lo que me enseñarías a avanzar más rápido en mi aprendizaje, dejándome conducir por la urbanización donde pasábamos los fines de semana. Porque salvabas mis días. Pero no solo en días como hoy, sino todos.

Ya no hablemos de cuando me levanto por la mañana, lo primero que pienso es en ti, y alguna vez me ha pasado de escribir “Bon dia amorcho” y dos corazones, pero no le doy a la tecla de enviar. Igual me pasa por las noches, eres lo último que piensa mi cabeza antes de dormir, y me duermo con la esperanza de que esa noche, toque soñar contigo. Ahora mismo es la mejor forma que tengo para poder verte cada día y sentirte.

¿Por qué estamos en esta situación? ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué estamos "perdiendo" el tiempo de esta manera? ¿Por qué no podemos crecer juntos de una vez? ¿Por qué no podemos romper con la distancia y empezar "de nuevo"? No lo sé.

Creo que la pregunta que más me gustaría saber la respuesta, es: ¿Cuándo volveremos a hacer las cosas que nunca debimos dejar de hacer?

No hay comentarios:

Publicar un comentario