Llevaba tiempo teniendo este texto más o menos preparado,
pero quería esperar a estar listo para poder afrontar una conversación que
tenía pendiente para poder publicarlo, ya que creo que es muchísimo mejor que
algunas cosas como las que voy a decir, se oigan primero de viva voz, y no con
la “frialdad” de unas letras.
Sí, ya te lo he dicho, me has salvado la vida. Que yo
recuerde, no solamente una vez, si no varias. Es así de duro, pero estoy donde
estoy, respiro y estoy escribiendo esto gracias a ti.
Y tal como te he dicho, voy a estar en deuda contigo,
durante el resto de mi vida.
Me has enseñado a tomar decisiones difíciles, a querer, me
has enseñado a escuchar, me has enseñado a que no importa lo que pase, que siempre
hay que estar al lado. En mis momentos de estar tocando el pozo más fondo
posible, eras la única que me sacaba una sonrisa, con tan solo mirarme. Eras la
única que querías motivarme. La única que se preocupaba por mí. La única que no
podía dormir o se desvelaba, pensando en cómo podías hacer para ayudarme. Eras
la única que supo ver lo que me pasaba y te desviviste por intentar ayudarme. Eras
la única que intentaba que no me sintiera solo.
Y ahora te has ido. No estás. Pero no me siento solo. Sé que
estás ahí. Cuidándome desde la distancia, porque, aunque no quieras, siempre lo
haces, eres así de perfecta. Pero creo que no lo sabes.
La distancia no ha hecho más que acrecentar y reafirmar lo
que ya me temía. Que una vez que empecé a amarte, no hay manera de que pueda
parar de hacerlo, y mis sentimientos aumentan cada día más.
Los momentos que pasaba contigo eran calma, eran seguridad,
eran un estado muy difícil de describir con palabras. Era trazar un círculo
protector de todos los fantasmas que me atormentaban.
La simple posibilidad de que esta vez no me creas, me
destroza por dentro, pero está ganado a pulso. No encuentro otra manera de
conseguir que me creas, que, demostrándotelo cada día, y no me importa el
tiempo que me lleve conseguirlo. Tengo decisión, determinación. Voy a luchar
con todas mis fuerzas y perseverancia para demostrarte tantas cosas…
He leído que, a mucha gente, le ha salvado la vida su
psicólogo, o su psiquiatra. Muchas personas, que dicen eso.
En mi caso, como he dicho antes, me repito. Eres tú la que
me ha salvado la vida, y ojalá tuviéramos más vidas juntos para poder
devolverte todo lo que has hecho por mí.
Eres mi ángel de la guarda, eres mi motivación, eres la
persona que me ha salvado, la persona que ha creído en mí, cuando ni yo mismo
creía en mí.
Y tener un ángel de la guarda es increíble, pero estar
enamorado de ese ángel, y compartir cada minuto con esa persona, es más increíble
aún.
No quiero, no puedo, no pienso perderte.
Te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario