Últimamente, escribo sin estructurar, sin planear. Del tirón y lo que sale. No sé, me gusta así. Sé que me dijiste, amiga mía, que igual debería estructurar más, pero que si es así como mejor, o más cómodo me siento, que adelante. No me lo tengas en cuenta.
Es curioso, como cuando sin querer, te das cuenta de que las personas que creías que siempre estarían ahí cuando las necesitas, no están.
Por suerte, estos últimos meses, en especial este último
mes, he descubierto justamente eso, personas que yo esperaba que iban a estar
ahí en momentos difíciles, para apoyarme, hablar, escucharme… no lo están. No
me frustra, no me afecta, simplemente agradezco darme cuenta de eso para apartar
lo que no aporta, y seguir, sin afectarme estas cosas como me afectaban o me
molestaban antes.
En cambio, hay personas que me han sorprendido, que, sin
pedirlo, siempre están ahí, incluso sin pedirlo. Te escuchan, aunque solo
tengan que hacer eso, están. Te escuchan, te dan la opinión que tienes que
escuchar (no la que quieres oír), y en ese momento, te das cuenta de la suerte
que tienes.
Este es el caso de mi amiga Montse. Nos conocemos desde hace
unos 11 años, las hemos pasado de todos los colores, pero siempre, ambos hemos
sabido (creo) que estamos el uno para el otro, sin necesidad de decírnoslo.
Cualquier problema, vamos a poder hablarlo y sabemos que la otra persona no nos
dirá lo que queremos escuchar, sino el mejor consejo.
Me emociona saber que, sin pedirlo, se preocupa. Me emociona
saber que en el mismo momento que vea un mensaje mío, responderá o incluso
llamará. Nunca aprendemos a valorar este tipo de amistad, porque nos acomodamos
ante las facilidades.
Yo a ella, puedo decir que la admiro. Mucho. Es una persona
luchadora, con dos hijos, soportando la distancia de no poder verlos siempre
que quiere. Siempre positiva, aunque las adversidades intenten comérsela por
dentro, siempre encuentra el lado positivo, el aprendizaje. El hecho de que no
te diga lo que quieres escuchar, no significa que te aprecie más o menos, te
dice las cosas tal como son, no como otra gente que te quiere comer la oreja
para que hagas lo que creas que es mejor para ti, sin haber ponderado las cosas
y haber hecho un análisis.
Creo que es una de las mejores personas que conozco.
Montse, este texto, intenta de alguna manera, agradecerte
todo lo que me has aguantado, me aguantas y me vas a aguantar, y para decirte
que aquí, tienes un amigo para siempre. No importa la hora, la distancia, ni el
lugar.
Se me hace curioso, que la gente muchas veces, piense que
cierta gente a mi alrededor, puede decirle como poder entenderme, ayudarme y comprenderme,
y no se dan cuenta de que están equivocadas.
Los pseudoamig@s, existen, y hay muchos, por desgracia.
Los amig@s, existen también, pero son muy pocos, y tú, Montse, eres una de ell@s.
GRACIAS!
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