miércoles, 18 de mayo de 2022

ODIO

Creo que este texto, es uno de los más valientes que voy a escribir, pero no me da miedo hacerlo.  Por supuesto, no quiero que se malinterprete.

Tengo la sensación de que, llegados a este punto, odio.

Odio lo que era. Quien era. Las cosas que hacía. Ahora mismo, me odio a mí mismo, odio a mi yo del pasado. Odio mi forma de hacer las cosas.

Pero lo que más odio, es haber aprendido así la lección, con lo cerca que estaba de llegar a donde quería llegar, a donde querías que llegara, a donde queríamos que llegara. Odio haberlo tenido que aprender de esta manera tan dolorosa. Para mí, no es justo. Quiero ser feliz, y ahora que “lo soy”, después de todo lo que me (nos) ha costado, que estemos en esta situación, me parece tremendamente injusto, porque no nos lo merecemos. Pero paciencia.

Por otra parte, tengo la sensación (a veces viene a mi cabeza), de que lo que está pasando es que estás siendo “diplomática”, que tienes claro que no hay futuro, pero para no hacer más daño, las cosas no se están diciendo tan claras como deberían. Es un pensamiento, que no significa que sea el correcto, pero a veces viene a mi cabeza, me visita. Yo, lo desecho, lo descarto, porque tú, me dijiste algo, y voy a creer en ti. No hay más.

Ayer por la noche, enroscado en mi cama, llorando, me vino a la mente la misma situación, pero a la inversa: Tú, llorando sola en tu habitación, en la cama, tapada hasta arriba, y con angustia, desesperación y ganas de llamarme. Sé que es muy fácil hablar “a toro pasado”, pero ahora siento, como si no nos hubiéramos dicho muchas cosas, que hubieran hecho que la relación funcionara mucho mejor.

Me da miedo que vuelva a pasar eso. Ahora es como si quisiera compartir cada sensación contigo, y no callarme nada. Y no puedo hacerlo.

Por ejemplo, el lunes quedé con Montse para ir a comer, y quedamos en la Illa. Pues yo me fui antes, y me senté en el mismo sitio donde empezó todo, en aquella terraza donde tomamos cervezas. Tomé hasta una foto de la terraza, pero no te la envié. El simple hecho de pensar que enviarte un mensaje, una foto, o llamarte, puede agobiarte, me provoca una sensación que no sé describir, y no lo hago. Y eso es jodido, porque supongo que tengo la esperanza, de que cualquier día, cualquier tipo de mensaje, llamada o algo, va a, quizá, hacer que la situación cambie. En el fondo la lógica dice que no, pero yo tengo esa esperanza.

He descubierto hoy, que se pueden subir fotos a cada publicación (como siempre, el Aitor tan "empanao" hahahahahaah). No se si debería hacerlo...

Pero como éste es mi blog, y no sé si lo vas a leer o no...



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