sábado, 7 de mayo de 2022

ELLA

El otro día me preguntaron, ¿Cómo es ella? Y la verdad es que no pude responder, porque no me hubiese dado tiempo material de poder explicar todo. Así que pensé en escribir, e ir anotando todo lo que se me venía a la cabeza. Aunque se que me voy a quedar corto... ¿Queréis saber cómo es? Pues allá va.

Ella es divertida, bromista, con un humor tan parecido al mío, que es increíble. La amo.

Ella es atenta, cariñosa, dulce. La amo.

Ella se preocupa por los demás, incluso muchas veces más de lo que debería. La amo.

Ella es sensible. Es emocional. Es visceral. La amo.

Ella es clara, directa. La amo.

Ella tiene miedos. Ella tiene inseguridades. La amo.

Ella tiene una mirada… la única mirada que me pone nervioso, me enamora, me emociona, me hace derretirme. La única mirada que consigue hacerme sentir cosas. La mirada que echo tanto de menos. La amo.

Ella frunce el ceño, y por eso se le hace una arruguita entre ceja y ceja, pero que es preciosa. La amo.

Ella canta como los ángeles, solo la he oído cantar dos veces, pero canta que me enamora, podría escucharla cantar a todas horas. La amo.

Ella tiene manías. Camina que parece que esté corriendo los 50 km marcha olímpica. Ella no baja la tapa del váter. Pero me encantan esas cosas. La amo.

Ella tiene miedo a decir ciertas cosas, ya sea por miedo, porque no está segura, o porque no quiere que la vuelva a decepcionar. Pero no tiene que tener miedo, no voy a volver a fallar. La amo.

De vez en cuando, se tira unos pedos… que rompemos a reír a carcajadas, y es un momento divertidísimo. La amo.

Ella tiene la virtud de, con una caricia, quitarme todo el malestar que pueda tener dentro y consigue calmarme. La amo.

Ella tiene la maldita manía de morderme, y a veces se pasa un poco, pero en realidad de encanta. La amo.

Tiene una manía que… se frota la nariz, con una fuerza que hasta cruje y me da cosa, pero si, la amo.

Me encanta su forma de caminar, decidida, pisando fuerte. La amo.

Y huele… madre de dios como huele. Echo tanto de menos su olor. Todo. El olor de su pelo, el olor de su espalda, el olor de sus manos. La amo.

Tiene la costumbre de agarrarme una mano y besármela, cosa que me pone un poco nervioso, hay que reconocerlo, pero lo echo de menos. La amo.

Ella habla con la mirada. La amo.

Ella se complica a veces con algo simple, pero siempre acaba saliendo vencedora. La amo.

Ella tiene unas manos preciosas. La amo.

Ella tiene unas mejillas suaves, esponjosas, rojitas. Que cuando las acaricio, arquea un poco la cabeza hacia al lado, y apreta mi mano, ayudándose de su hombro. La amo.

Ella tiene una espalda que me tiene loco. Cuando veo su espalda, me vuelve loco. La amo.

Ella tiene unas piernas, que no parecen de este mundo. Suaves, pero a la vez fuertes. Pero sobre todo suaves. La amo.

Ella no se da cuenta que me ha salvado la vida. La amo.

Ella no sabe que la voy a estar esperando cuando vuelva. La amo.

Ella no es consciente (porque no se lo he dicho muchas veces) que es la única persona que me hace 100% feliz. La amo.

Ella es valiente. La amo.

Ella tiene un corazón que no le cabe en el pecho. La amo.

Ella es poco sociable. La amo.

Ella dice (o parece) que no le gustan los niños, pero yo sé que no es verdad. La amo.

Ella será una madre maravillosa. La amo.

Ella no es una apasionada del baile en pareja, pero conmigo ha bailado. La amo.

Ella tiene una risa preciosa. De la que siempre me burlo, pero siempre de buena fe. La amo.

Ella llora, y cuando llora, yo también lloro. La amo.

Ella está preciosa se ponga lo que se ponga, todo le queda bien. Da igual si es un chándal, unas mallas, unos jeans, un vestido, bambas, zapatos, botas... da igual. Está siempre preciosa. La amo.

A ella le encanta hacernos fotos juntos. La amo.

Ella da unos abrazos suaves y fuertes a la vez, que me estremecen por dentro. La amo.

Ella tiene unos labios suaves, dulces, carnosos. La amo.

Ella tiene una forma de besar que me encanta, me vuelve loco. La amo. 

Le encanta salir a caminar por la naturaleza y disfrutar de ello. Y me ha enseñado a hacerlo. La amo.

Ella tiene pasión por los caballos y me la ha mostrado y transmitido. Cuando tiene un caballo dando vueltas alrededor suyo látigo en mano, y la miro, las imágenes van a cámara lenta. La amo.

Ella es detallista como nunca jamás nadie lo ha sabido ser. La amo.

Ella es la mejor sexualmente, y cuando se pone en una posición determinada, me rindo. La amo.

Ella me echa de menos, y sé que me quiere. Sé que estos meses van a ser muy duros, pero si ella va a aguantar, yo también. Porque ella es la mujer más fuerte que conozco. La amo.

Me enamoré de ella nada más verla. Algo me decía que iba a ser la mujer de mi vida, y el tiempo me lo ha demostrado. Que es ella. La amo.

Por estas y por otros millones de razones, es la mujer de mi vida. Y quiero ser el hombre de su vida. Y lo voy a ser. Porque creo que ya lo he dicho antes varias veces... LA AMO.

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