¿Cómo lo he conseguido? ¿Cómo lo he hecho? Quiero decir que
cada persona es diferente, y que cada uno debe encontrar el camino adecuado o
más útil para poder llegar al punto donde he llegado yo.
Empiezas a pensar, a darle muchas vueltas y a analizar.
Es como si empiezas a pensar a que le tienes miedo, y hacer
una lista, de hecho, hay un ejercicio que a veces que se hace solo para
escribir aquello a lo que tienes miedo. A veces necesitas bastantes libretas. Y
puedes escribir instantes particulares e infinitos que has tenido.
Has tenido miedo de ti mismo.
Has tenido miedo de un perro.
Has tenido miedo de alguien en la calle.
Has tenido miedo en una confrontación en el trabajo.
Has tenido miedo de alguien en tu familia, o de alguien de
tu pasado.
Vas a tener que ir profundo, y va a depender de nuestras
circunstancias, pero si miras más profundamente, te das cuenta que, en
realidad, es miedo de no ser lo suficientemente bueno, miedo a perder algo,
miedo a no ser amado, miedo a… muchas cosas.
Se llaman creencias fundamentales, y las mantenemos
profundamente dentro nuestro, retenidas, a veces ni las verbalizamos o las
sacamos, pero están ahí dentro nuestro.
Y luego si vas a lo más profundo, en mi experiencia
personal, es miedo a uno mismo. Avergonzarse de uno mismo. Miedo a mirarnos de
cerca. Miedo de lo que somos. Miedo de lo que vamos a ver cuándo nos veamos
bien de cerca.
Por primera vez, descubrir la manera de hacerlo, con la
valentía suficiente para afrontarlo, es un gran paso. Un proceso en el que he
estado en los últimos meses, pero que me ha llevado a quitarme el miedo a
mirarme de cerca. El miedo a no poder cambiar. Porque ahí justamente es donde
me atascaba.
Por ejemplo, voy a poner dos ejemplos muy fáciles de
entender.
Una persona como yo, que siempre ha trabajado en un ámbito
laboral de atención al público, en una tienda, o en una oficina, ¿sería capaz
de trabajar en una cuadra limpiando mierda de caballo a todas horas y soportar
ese trabajo duro y sacrificado? La respuesta es, por supuesto que sí. Y esa
respuesta la he obtenido mirándome de cerca, y quitándome los miedos a no ser
suficientemente bueno, porque con determinación, esfuerzo y constancia, se
puede conseguir lo que uno quiera hacer.
Y el segundo.
Una persona como yo, que llevo 22 años jugando al mismo
deporte, ¿seré capaz de dejar ese deporte? La respuesta es, también, por
supuesto que sí. Porque cuando llegas a ese punto, en el que priorizas otras
cosas antes que el baloncesto, has llegado a esa respuesta. Como, por ejemplo,
tener el cumpleaños de la persona más especial del mundo, el mismo fin de
semana que tienes partido en Mallorca, y decides que no vas a ir, porque tu
prioridad es otra. Yo, por ejemplo, me engañaba a mí mismo, y me decía que era por
otras razones, pero luego me di cuenta, de que quería pasar esa noche haciendo con
la persona más especial del mundo para mí, haciendo algo diferente de lo que
hacíamos normalmente y hacerlo contigo.
Son ejemplos muy tontos, pero que a mí me han servido para
crecer personalmente, y darme cuenta de que puedo conseguir lo que me proponga.
Yo puedo, tu puedes, y nosotros podemos.
Así que aquí estoy, nuevo yo, nueva persona, totalmente
renovada. Con miedos, SI, pero con el método para combatirlos, y sobre todo con
ganas de compartirlos contigo. ¿Cuánto más vas a esperar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario