viernes, 13 de mayo de 2022

La "última"

Hoy he tenido la “última” sesión con mi coach/psicóloga, por motivos personales, hay que dejar esa etapa aquí, pero no me apena. La verdad es que han sido 3 meses largos, de muchísimo trabajo interno, pero hemos llegado ambos a la conclusión o reflexión de que soy capaz de seguir con este proceso solo. Seguir el camino solo. Eso sí, siempre que lo necesite, voy a tener una persona para poder seguir en ese proceso, pero tal como he dicho, sólo si lo veo necesario. Hoy, ahora, puedo decir que el cambio ha sido tan drástico, que me atrevería a llamarlo “milagro”, aunque soy consciente de que los milagros no existen.

El proceso ha sido largo e intenso estos últimos meses, con muchos momentos como en mi pasado, cerrándome en mi mismo (pero necesario) y con muchas horas de trabajo personal, muchas horas de estar encerrado en mi cabeza, para trabajar esa parte de mí, que quería mejorar. Y lo he conseguido. Ha costado, mucho, y siento mucho si alguien de mi alrededor sufrió por ello, o se preocupó, era necesario. Pero ahora puedo decir que ha valido la pena. También puedo decir, que estoy putamente orgulloso de todo lo que he conseguido hacer con mis problemas, emociones, acciones y demás. ¡PUTAMENTE ORGULLOSO!

Lo conseguí. Y me emociona, me enorgullece, incluso, al acabar, e ir caminando hacia el trabajo, alguna lágrima de emoción al ver lo que he conseguido o de lo que he sido capaz, se me ha caído.

Ha sido tan difícil llegar a ese clic… ¡TANTO!, pero os puedo decir que cuando llegas y lo ves de una forma externa o mirando retrospectivamente… era tan fácil… ¡TANTO!

El cambio al principio fue poco a poco, muy progresivo, pero en el último mes he decidido dejarme de pasito a pasito, y empezar a coger el toro por los cuernos. Porque puedo, porque sé que lo he conseguido, y porque sé que soy capaz de ello.

No se me borran las imágenes de la cara de mi psicóloga cuando le iba explicando cómo me sentía ahora mismo, y como gestionaba las cosas, o la perspectiva que tengo.

Ponderar las cosas, ver las cosas desde fuera, y pedir ayuda para no volver a caer en ese espiral maldito que me ha llevado tantos años por el camino de la amargura, y no solo a mí. Llegan unos meses de seguir trabajando personalmente, individualmente y seguir creciendo, seguir peleando y seguir construyendo.

Desde aquí, quiero darte las gracias Marcela, por todas las horas dedicadas, por todas las charlas, y por todas y cada una de las palabras que hemos intercambiado.

Estar aquí vale la pena. Estar donde estoy, vale la pena.

¡OUUUU MAMMA!

Nunca digas nunca, porque muy a menudo, los límites, igual que los miedos, son solamente una mera ilusión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario